Las 'sinsombrero', ni en la foto ni en la historia

Fotografía de la Generación del 27. /Pepín Bello
Fotografía de la Generación del 27. / Pepín Bello

José Carlos Mainer llamó 'Generación SL' al grupo canónico que eclipsó a Zambrano, Moliner, Chacel o Maruja Mallo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Nadie pudo rebatir a Pepín Bello la autoría de la foto fundacional del 27, tomada aquel viernes, 16 de diciembre, en el auditorio de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Sevilla. Bello, íntimo de Lorca y Dalí, dijo que arrebató la máquina de un fotógrafo profesional para inmortalizar a una decena de amigos, entre ellos, el poeta más sensible y virtuoso del siglo XX, Federico García Lorca. Junto a él Rafael Alberti, que le toma del brazo. A la izquierda de Federico, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Platero -de la sección literaria del Ateneo- Manuel Blasco Garzón -presidente del Ateneo-, Jorge Guillen, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Ni una dama en aquella foto para la historia.

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No aparece en la foto ninguna de las talentosas mujeres del 27 a quienes se hurtó, hasta hace nada, su crucial protagonismo en la generación más brillante del siglo XX. Y no solo literaria. «Las eclipsó la España franquista, la de Pilar Primo de Rivera, que quería a la mujer en casa y esclava de varón», apunta Benjamín Prado. La República les había dado carta de igualdad, «pero el régimen borró del relato a pensadoras como María Zambrano, artistas como Maruja Mallo, narradoras y poetas como Rosa Chacel, María Teresa León, Ernestina de Champourcin, Josefina de la Torre y Concha Méndez o lingüistas como María Moliner», enumera Prado. Hoy se las agrupa como 'las sinsombrero'.

Quienes más brillaron luego junto a Lorca fueron otros ausentes de aquella histórica instantánea, como el futuro Nobel Vicente Aleixandre, Luis Cernuda o Pedro Salinas, carne de exilio -interior o exterior- tras la derrota republicana y de las represalias y ninguneos de los vencedores.

Tampoco está en la foto el cultísimo torero, mecenas y dramaturgo Ignacio Sánchez Mejías, pagano del encuentro para homenajear al oscuro y maldito Góngora. Ni Luis Cernuda, desconocido poeta que asistió como público, ni el ganadero y poeta Fernando Villalón o el impresor poeta Manuel Altolaguirre.

El catedrático José Carlos Mainer calificó al grupo canónico como 'Generación SL' (sociedad limitada: Lorca, Alberti, Salinas, Guillén, Cernuda, Aleixandre, Alonso y Diego). Pero se amplió con otro ausentes en Sevilla: Dalí, Buñuel, Bores, Manuel Ángeles Ortiz, Pancho Cossío, Gregorio Prieto, Manuel de Falla, Ernesto Halffter, Juan Larrea o Max Aub, y hasta Miguel Hernández, compañeros del portentoso viaje intelectual y creativo que continuó en Madrid, fraguado en el crisol de la Residencia de Estudiantes. «Fue el resultado del trabajo de 'la Resi', la Institución libre de Enseñanza, las Misiones Pedagógicas y la política cultural de la República» , concluye Benjamín Prado.

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