«La violencia de los ultras sigue siendo igual que en Heysel»

El estadio de Heysel, tras la tragedia./
El estadio de Heysel, tras la tragedia.

El escritor francés Laurent Mauvignier reflexiona sobre la tragedia del estadio de Bruselas, en la que fallecieron 39 personas, en su novela 'En la turba'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

"¿Dónde estabas tú cuando ocurrió la tragedia de Heysel?". Igual que con el 11-S o con el 11-M, la pregunta es pertinente: nadie que aquel 29 de mayo de 1985 estuviera a punto de ver la final de la Copa de Europa entre el Liverpool y la Juventus en el estadio de Bruselas podrá olvidar jamás lo que allí ocurrió. Una hora antes del partido, centenares de hinchas británicos acorralaron a los italianos en una esquina del estadio. Aprisionados contra las vallas, murieron 39 personas y más de 600 resultaron heridas. Con los cadáveres apilados al lado del campo, el partido se jugó. Todo este argumento sirve al escritor francés Laurent Mauvignier (Tours, 1967) como base para su quinta novela, 'En la turba' (Nocturna Ediciones), una reflexión sobre la violencia y el dolor.

-¿Qué queda por contar de un suceso ocurrido hace 30 años?

-Yo escribí el libro entre 2002 y 2005 y los acontecimientos de los que trata se desarrollaron en 1985. Cuando comencé, tenía en la cabeza las imágenes del 11 de septiembre de 2001, y un libro de Don DeLillo, 'Submundo'. Las imágenes del derrumbe de las torres me recordaron el drama de Heysel. En los dos casos, se tenía la impresión de vivir la historia en director por la televisión, como si la historia entrara en nuestra casa por la fuerza. El libro de Don DeLillo comienza en un partido de beisbol mítico. De esa manera, la conexión de los dos sucesos me volvió a llevar a la tragedia de Heysel Yo quería un acontecimiento europeo y necesitaba que hubiera pasado el suficiente tiempo para apropiarme del hecho y poder escribir una novela. Un novelista no aporta por obligación más información sobre un evento, pero sí propone un modo distinto de mirarlo. Permite a cada uno aproximarse a la historia, casi meterse en ella a través de la experiencia de las sensaciones, de la percepción. En eso se diferencian los escritores de los periodistas.

Laurent Mauvignier.
Laurent Mauvignier.

-¿La gente que sufrió la tragedia ha restañado sus heridas?

-Yo he hablado con gente que estuvo en el estadio, pero después de publicar el libro. Antes, yo no quería, yo quería que fuera una novela, sin comprometerme con las historias personales. Sobre todo, encontré un periodista deportivo que me contó cómo, después de tantos años, él se seguía levantándose todas las mañanas preguntándose por qué escribió, la noche del suceso, un artículo sobre el partido, sin comprender la gravedad de lo que había ocurrido. Él se odia por su indiferencia, por su ceguera. Otros me han escrito para preguntarme dónde estaba yo en el estadio y para contarme sus experiencias. Muchos no me creen cuando les digo que yo no estuve en el estadio ese día. Y se preguntan cómo un escritor puede describir sin haberla vivido una historia que nosotros no somos capaces de contar. Es una cuestión muy importante sobre el poder de la creación, de lo que es posible y de lo que no. Era muy difícil, yo tenía miedo de lo que la gente que leyera el libro pudiera pensar que yo estaba engañando o yendo más lejos de lo que ellos habían vivido. Eso era muy importante para mí, Tenía la obligación de estar a la altura.

-Sobre los hooligans se ha escrito mucho, tanto ensayo como novela...

-En el Reino Unido hay una verdadera literatura del fútbol y del hooliganismo. Por eso allí han traducido tan rápido 'En la turba', aunque ellos no han tenido un papel bello en esta historia. En cambio, en Italia no la han traducido aún, y eso que todos mis libros se han publicado en ese país. Mi editor me dice que es difícil para el orgullo de los italianos reconocerse como víctimas. Yo soy un novelista, yo no he 'elegido' la novela, es mi medio de expresión, mi manera de interrogarme sobre el mundo, de descubrirlo. Yo no sé hacer otra cosa que usar la ficción para hablar de un acontecimiento, ya sea de actualidad o histórico.

-¿Qué piensan hoy en día en Liverpool sobre la tragedia?

-No lo sé. Yo tuve un proyecto de adaptación del libro que no se terminó. Pero el cineasta habló con la gente de Liverpool y cuando hablaban de esto, lo hacían con vergüenza o con un sentimiento que antes no habían tenido. En Italia, por su parte, les resulta imposible hablar de esto, como si el trauma se hubiera hecho muy fuerte, muy presente en el espíritu de la gente. Los italianos lo sufrieron en su piel y tienen la necesidad de pasar a otra cosa.

-¿Cree usted que Heysel se podía haber evitado?

-Cuando se ve el contexto de la época, sí, se dice que las cosas podían haber sido de otra manera, y que no lo fueron por un montón de razones.

-¿El fenómeno ultra es ahora tan fuerte como antes?

-La violencia en los estadios sigue existiendo, pero dramas como el de Heysel han llevado a respuestas muy fuertes por parte de las autoridades. A eso hay que añadir que el miedo a los atentados ha modificado los comportamientos.: vivimos una época donde la vigilancia es más intensa, donde los acontecimientos multitudinarios son más seguidos. Lo que cambia no es la violencia de los ultras, que sigue siendo igual, sino la respuesta que se le da. Con Heysel cambió la seguridad en los estadios, pero la motivación de la violencia no ha cambiado.

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