«A la literatura no le interesan las mujeres normales, sólo a la publicidad»

Espido Freire, Eva Díaz Tezanos, Juan Ramón López, Ángel Pazos y Tomás Mantecón, en el acto de clausura de los Cursos.
Espido Freire, Eva Díaz Tezanos, Juan Ramón López, Ángel Pazos y Tomás Mantecón, en el acto de clausura de los Cursos. / Roberto Ruiz

Espido Freire clausuró ayer los Cursos de Verano de la UC con una ponencia en la que habló de su última novela 'Llamadme Alejandra' y de los cambios ocurridos durante el último

ROSA M. RUIZ SANTANDER.

Espido Freire (Bilbao, 1974) fue la encargada de clausurar ayer de forma oficial los Cursos de Verano de la Universidad de Cantabria. Lo hizo en el Centro Cultural Doctor Velasco de Laredo, en una ceremonia presidida por el rector Ángel Pazos y con una conferencia que llevó por título: 'Alejandra, hace un siglo de todo aquello (1917-2017)', relacionada con la última zarina de Rusia, protagonista también de su última novela, 'Llamadme Alejandra' (Planeta) que fue galardonada con el último Premio Azorín. A través de la figura de esta mujer, la autora aprovechó su intervención para afirmar «que la sociedad sigue igual que hace un siglo. Hemos cambiado algo, pero no sabemos hacia dónde dirigirnos». Pazos recordó que este año han participado unas 3.500 personas en las actividades relacionadas con los Cursos «que ofrecen una formación más flexible» y sirven de cohesión con la sociedad cántabra, «ya que permiten hacernos más presentes y llegar geográficamente a todos». La vicepresidenta de Cantabria, Eva Díaz Tezanos; el alcalde de Laredo, Juan Ramón López y el vicerrector de Cultura y Participación Social, Tomás Mantecón, también participaron en el acto académico. Díez Tezanos recordó los «brutales atentados» de Cataluña para incidir en que la sociedad tiene que reafirmarse «en los anhelos que hay que tener para vivir en una sociedad en paz». Previamente, y en una entrevista para este periódico, Freire, ganadora del Planeta en 1999 por 'Melocotones helados', reconoció que las mujeres normales no interesan tanto a la literatura como las «luchadoras» y «comprometidas».

EFE

-La conferencia con la que se han clausurado los Cursos de Verano de la UC llevaba por título: 'Alejandra, hace un siglo de todo aquello (1917-2017 )' y en ella, a través de la última zarina y protagonista también de su última novela ha expuesto el cambio de la mujer en este último siglo. ¿Cuáles han sido los principales cambios?

-El final de una guerra mundial y el desarrollo de otra. Una creciente importancia de EE UU como potencia, la transformación de Rusia en la URSS y nuevamente en Rusia. La creación de la UE. El avance de la ciencia, las comunicaciones, y una creciente preocupación por las libertades, la situación de la mujer, la infancia. Son ya tantos que en algunos casos dudamos de que el cambio no haya existido siempre.

«Como la de ahora, mi generación no estaba loca por leer, pero nos gusta que nos hagan soñar»

-Cuando promocionó esta novela 'Llamadme Alejandra' dijo que supo de la existencia de su protagonista, la última zarina, cuando era bien pequeña. Luego investigó para escribir el libro ¿Ha cambiado la imagen que tenía de ella?

-Sí, mucho. También yo he cambiado y he entendido muchas cosas en los últimos años sobre su sociedad y su psicología. De dos líneas y una foto en un diccionario a una novela completa distan estudio y comparaciones, y alguna intuición a veces. Según cumplía años entendía mejor a aquella mujer que en tan pocos años experimentó tantos cambios.

-¿Cómo la definiría y que fue lo que le llevó finalmente a que protagonizara ese libro?

-Era una mujer bienintencionada que se equivocó en muchas cosas, una mujer con cierta inteligencia pero que no le bastaría para sobrevivir al cambio social que se avecinaba, una mente torturada, una gran madre y una amorosa cónyuge. Gran parte de lo que la hacia distinta ocurrió por azar: su nacimiento, su enamoramiento, su momento histórico... como si estuviera en manos de otros. Y en mi novela, en mis manos, claro.

- Se han cumplido ya cien años de la Revolución Rusa. ¿Cree que los resultados han sido los esperados?

-Sus ideales no se han cumplido. Creo que para quienes dieron la vida por ella fue un gran fracaso. Abrió la puerta a una forma distinta de tiranía.

-Recientemente ha estado en la Feria del Libro de Panamá y allí ha reivindicado la figura de las mujeres 'normales' pues parece que solo pueden ser protagonistas si son «luchadoras, comprometidas, fuertes, feministas o adelantadas a su tiempo», según sus palabras. ¿Por qué no interesan ese tipo de protagonistas?

-Porque me temo que aún no interesan las mujeres normales, de a pie de calle. Ni sus intereses, ni su conversación ni su presencia. La publicidad si se ocupa de ellas (de nosotras) en tanto en cuanto somos consumidoras. Pero si derechos elementales como la igualdad de salario o de oportunidades aún no se han logrado, qué podemos esperar en visibilidad e igualdad real...

-Dos de sus últimas publicaciones están dirigidas al público juvenil. ¿Qué le aportan estos lectores?

-Bueno, intento ser yo quien le aporte algo a ellos: en este caso, conocimientos de historia, preguntas respecto a sus valores y una trama interesante. Los chavales mantienen una energía y una curiosidad contagiosa, ¿Por qué no hablar de historia con ellos?

- Pero debe de ser complicado dirigirse a unos jóvenes que parecen más interesados por redes sociales que por los libros. ¿Cómo lo hace?

-Mi generación tampoco estaba precisamente loca por leer. Pero siempre nos ha gustado que nos cuenten historias, que nos presten atención y que nos hagan soñar. Me encantan los adolescentes: en cierta medida, sigo siendo una de los suyos, idealista, cabezota e hipersensible. Y a mí también me interesan las redes sociales, y veo sus posibilidades.

-Estos días ha participado en un curso de verano la Universidad del País Vasco sobre psicológica y enriquecimiento personal con Javier Urra y Juan Manuel de Prada. ¿En qué consistió su intervención?

-Hablé de las decisiones tomadas y de si nos arrepentíamos o no de ellas. Yo decía que sí me arrepentía de algunas de mis acciones. Y sin embargo la mayoría de los asistentes se arrepentían de lo que no habían hecho. Curioso, ¿verdad?

-Ya que hemos echado la vista un siglo atrás, vamos a retroceder un poco menos. ¿Qué queda de la joven que ganó el Planeta con 'Melocotones helados'?

-La mirada, el amor por mi profesión, la seriedad en casi todo lo que emprendo y la capacidad para cometer errores uno detrás de otro...

-Su compañero de curso, De Prada hizo una especie de ajuste de cuentas consigo mismo, el mundo literario y el editorial en su última novela. Ustedes dos son más o menos de la misma generación, ¿ha sufrido decepciones similares?

-No, pese al afecto y las coincidencias que nos unen mi trayectoria ha sido muy distinta. Yo he diversificado mi actividad profesional hacia la enseñanza para adultos y terrenos menos convencionales, algo que tampoco ha estado exento de crítica, y mi experiencia ha sido otra. También nuestros talantes difieren mucho.

-¿Publicará algo en breve? ¿Qué nuevos proyectos tiene?

-Sí, otra novela juvenil, y un ensayo aparecerán en 2018. Y también varios viajes literarios; y...

Fotos

Vídeos