El Museo de la Naturaleza de Cantabria afronta una renovación de su discurso

El Museo de la Naturaleza, en Carrejo, está dirigido por Marta Sainz de la Maza. /Javier Rosendo
El Museo de la Naturaleza, en Carrejo, está dirigido por Marta Sainz de la Maza. / Javier Rosendo

La instalación de Carrejo, inaugurada hace 30 años, cierra sus puertas en los próximos días para cambiar, durante más de dos meses, su relato museográfico y adaptarlo a los nuevos tiempos

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

El museo del siglo XXI es un espacio en permanente mudanza que exige adaptaciones y mutaciones y relatos y discursos en constante nomadismo. Uno de los centros museísticos de la comunidad, que responde a una labor didáctica y cuya evolución llevaba implícita la necesidad de cambios, es el Museo de la Naturaleza de Cantabria. En los próximos días cerrará sus puertas y será sometido durante meses - casi un trimestre- a una renovación de su discurso museístico. La consejería de Cultura inicia la renovación de la instalación ubicada en la localidad de Carrejo, en Cabezón de la Sal, al considerar el proyecto como «una apuesta rompedora, apunta el consejero, Francisco Fernández Mañanes, para fomentar el conocimiento de la naturaleza y la ciencia». Por ello, está institución cerrará sus puertas este mes «para abordar el cambio de su discurso museográfico y adaptarlo a los nuevos tiempos».

El Museo de la Naturaleza lleva abierto al público tres décadas. En sus salas se encuentra una importante colección de historia natural que permite adentrarse en el conocimiento de la fauna de Cantabria. Con esta exposición y gracias a la gran calidad de las visitas guiadas, «se ha conseguido realizar una importante labor de difusión de la naturaleza, la conservación y la ciencia». A juicio de Cultura, no obstante, «ha llegado el momento de dar otro aire a esta exposición, hacerla más atractiva sin que pierda su valor pedagógico y de difusión de nuestro patrimonio natural». Por ese motivo, se cerrará el museo de forma temporal durante unos dos meses. Con la remodelación, que se espera esté finalizada para este verano, «se busca cambiar la experiencia de la visita, haciéndola más dinámica y participativa», aseguró Mañanes.

La reforma buscará fomentar el conocimiento de la naturaleza y la ciencia.
La reforma buscará fomentar el conocimiento de la naturaleza y la ciencia. / Javier Rosendo
La fauna de Okuda: Piezas clásicas combinadas con una visión transgresora

Uno de los atractivos de los nuevos contenidos es que la visita combinará la exhibición de piezas clásicas de gran valor científico y artístico con la visión transgresora de la fauna de un artista cántabro tan singular como Okuda, quien aceptó el reto que le propuso Cultura de hacer un animal con su versión de la naturaleza. Esta mezcla heterogénea será la base de lo que se va a mostrar el Museo: «El avance del conocimiento, el cambio en la acepción de la cultura, las nuevas interpretaciones del arte y la actualización en la transmisión de los mensajes». Se expondrán abubillas de 1913 con la fauna de Okuda. Todo para que los visitantes salgan del Museo «con una nueva idea de lo que es la naturaleza y de lo mucho que la naturaleza necesita de nuestra implicación».

Hace justamente quince años el Museo de la Naturaleza fue sometido a una serie de mejoras que transformaron tanto sus contenidos como sus instalaciones, con una inversión de 300.000 euros, actuación que contó con la colaboración de Caja Cantabria en su financiación. Ese nuevo museo constaba de tres espacios independientes, uno dedicado a exposición permanente, otro en el que se daban cita diferentes exposiciones temporales, y el tercero destinado a la divulgación del conocimiento del medio natural de la región. La reforma de este Museo de la Naturaleza, que se encuentra ubicado en una antigua casona del siglo XVIII conocida como Palacio de Gómez de la Torre, supuso en su día un cambio integral siguiendo las tendencias de la museografía, pero cuidando de forma escrupulosa los aspectos referentes al edificio y su valor patrimonial.

El nuevo discurso museográfico se diseñó para que el visitante, partiendo de una concepción del hombre como ser vivo integrado en su medio, «pueda conocer e interpretar las diferentes unidades ambientales de la región (marina, valles, bosques, y alta montaña)». Del mismo modo se ponían de manifiesto las diferentes formas de relación e interdependencia que ha establecido el ser humano con su entorno a lo largo de la historia, especificando las singularidades propias de nuestra región.

La remodelación, que finalizará este verano, busca cambiar la experiencia de la visita

Cultura consciente ahora de que los últimos años han supuesto una revolución del mundo del conocimiento como consecuencia de la llegada generalizada a nuestras vidas de las nuevas tecnologías. en este contexto, «las museografías clásicas se han quedado algo caducas. Y como si hay algo que debe mantenerse siempre al día es el conocimiento científico y su vinculación a la conservación de la naturaleza, desde Cultura se ha considerado necesario abordar una remodelación del centro que lo sitúe de nuevo en vanguardia».

Interior de la instalación museística.
Interior de la instalación museística. / Javier Rosendo

Las claves

Objetivo
«Se potenciará la intervención del público para que la visita sea una experiencia motivadora»
Primera medida
«El recorrido se iniciará en una espaciosa sala donde se explicará la historia de nuestro planeta»
Planta superior
«Estará dedicada a Cantabria: los ecosistemas acuáticos y los bosques y paisajes de montaña»

El nuevo Museo se ha diseñado pensando en los dos grandes tipos de público: «Los visitantes que vienen en grupos organizados, fundamentalmente escolares de todos los niveles, y los que vienen de forma particular, siendo principalmente familias». Tanto en el primer caso, en el que se concierta una visita guiada, como en el segundo, se potenciará la intervención del público con el Museo, de forma que la visita se convierta en una experiencia motivadora.

El diseño del discurso museográfico será totalmente renovado a fin de dar al visitante una nueva experiencia. El recorrido se iniciará en una espaciosa sala donde se explicará a través de un atractivo documental los 14.000 millones de años de la historia de nuestro planeta, desde el Big Band hasta la actualidad.

A través de una escalera llamada «del conocimiento» donde se va mostrando la evolución del pensamiento y la ciencia, desde los criterios místicos hasta los científicos, se llega a una recreación de un despacho de un investigador que quiere ser un homenaje a Darwin, el científico que revolucionó los estudios de las especies y la naturaleza.

Este despacho o laboratorio, servirá de pórtico para iniciar un recorrido donde se mostrarán diversos animales ubicados en unas urnas muy atractivas, y que mostrarán la diversidad de las especies, ecosistemas y su evolución.

Algunas de esas piezas proceden de la colección albergada en el Seminario Mayor de Comillas y que se datan del siglo XIX.

La planta superior estará dedicada a Cantabria, con un espacio para los ecosistemas acuáticos y otro para los bosques y paisajes de montaña. Explicados a través de nuevos dioramas.

La visita concluirá en otra sala dedicada a talleres que se quieren adaptar a las necesidades pedagógicas de los escolares que visiten este museo, a fin de que sirva de complemento a sus estudios. Además, existirán en todo el recorrido una serie de mesas de actividades que «ayuden a hacer más comprensible y divertida la visita».

Marta Sainz: «Se podrá ver algo nuevo y aprender sobre nuestros orígenes»

El Museo de la Naturaleza de Carrejo abrió sus puertas a finales de los años ochenta. Desde entonces, tan solo ha sufrido una remodelación de calado en el año 2003, cuando la tradicional colección de animales disecados se modernizó y se crearon escenarios para contextualizar cada pieza. «Fue un buen trabajo», asegura la directora del museo, Marta Sainz de la Maza, «porque era lo que se llevaba entonces». Pero los tiempos han cambiado y desde la dirección del museo pretenden que la visita no se reduzca a la visualización de una serie de animales en sus hábitats, sino que sea toda una experiencia basada en el conocimiento.

«Han pasado los años y los animales se han degradado, por lo que hay que limpiar todo, aportar luz al conjunto e ir más allá». Al menos esa es la intención de Sainz de la Maza, una amante de la ciencia, que describe el cambio que va a sufrir el complejo como una especie de «evolución», de forma que los escolares que nos visitan «puedan ver algo nuevo y aprender sobre nuestros orígenes».

Han pasado quince años desde la última remodelación, «en los que han cambiado muchas cosas y hemos evolucionado mucho, por eso es necesario remodelar esta exposición y crear algo acorde al siglo XXI». Eso sí, el cambio no implicará deshacerse de los animales disecados ni de la idea inicial del museo, «pero es importante modernizarlo y atraer a la gente joven». Actualmente, «a la gente que visita un museo hay que ofrecerle algo más que la simple visualización de algo, es necesario contextualizarlo y darle una mayor motivación para que la experiencia resulte atractiva». La idea es «añadir conocimiento a las figuras y crear un compromiso emocional con todo aquel que acuda al museo en un mundo globalmente conectado como el nuestro». Se trata pues, de emocionar al visitante y hacer que se pregunte por lo que ve, «porque buscamos algo más que la visión objetiva de la figura». En este sentido, desde el museo se proponen «jugar con las nuevas tecnologías en la confección de un museo súper moderno, que se encuentra dentro de un cascarón del siglo XVII».

La directora espera que los trabajos de remodelación, para los que aún no se ha establecido una fecha de inicio, «hayan finalizado en el mes de julio, porque lo más complicado es el diseño del museo, es decir, cómo será la nueva narración del complejo, y esto es algo en lo que ya llevamos varios meses trabajando», aseguró.

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