"El cantautor y el rockero que tengo dentro se llevan ahora mejor que nunca"

 Rulo, en una caravana en la Reserva Natural de Topanga,  en California, donde se ha realizado la sesión fotográfica del nuevo disco.
Rulo, en una caravana en la Reserva Natural de Topanga, en California, donde se ha realizado la sesión fotográfica del nuevo disco. / José Girl
  • El cantante y compositor cántabro publica 'El doble de tu mitad', su tercer disco de estudio en solitario, un trabajo "con más luces que sombras", fiel reflejo de sus dos últimos años

Seda y trueno, corazón y pólvora, caricia y arañazo, baladas y electricidad, amor y guerra, conviven en armonía en el tercer disco de estudio en solitario de Raúl Gutiérrez, Rulo (Reinosa, 1979), seguramente porque el cantautor y el rockero que comparten espacio en su interior «se llevan ahora mejor que nunca». Pero por encima de todo, 'El doble de tu mitad' (Warner Music) es un trabajo que irradia más luces que sombras, fiel reflejo de los dos últimos años de su vida. El músico cántabro es feliz y eso es imposible de disimular cuando las canciones se componen desde las entrañas. Sus letras huyen de lugares comunes y aspiran a ser poesía y sus ritmos combinan esas dos vertientes con un equilibrio que muchas otras veces parecía imposible. «Aprendes a valorar mucho los discos de los demás cuando ves lo que conlleva hacer el tuyo», afirma resumiendo el mucho trabajo que tiene detrás este nuevo disco. El resultado es un rock revitalizador, emocionante, para gritar y también para pensar. Este viernes, coincidiendo con su publicación, Rulo firmará discos en Santander y el domingo en Reinosa, primeras paradas de una campaña de promoción que, a partir de noviembre, se convertirá en una gira de conciertos que recalará en Cantabria no antes del próximo verano.

'El doble de tu mitad' pone fin a cuatro años sin publicar un disco de estudio, sin dar a conocer canciones nuevas. ¿No es demasiado?

Tal vea sea mucho, pero también hicimos antes dos discos muy pegados -'Señales de humo' (2010) y 'Especies en extinción' (2012)-. Tenía el pensamiento de que ambos eran un bloque, dos discos en uno, para poner en marcha el proyecto en solitario. Luego estuvimos cinco años girando por once países, hicimos gira eléctrica, de teatros, publicamos el libro 'Adentro', el directo de 'Una noche el castillo'... En realidad no hemos parado y acabé tan, tan cansado, que me tomé un año sabático que se me ha ido un poco de las manos.

Un tiempo que ha aprovechado para componer y concebir este disco.

Hasta que no terminó la gira pasada no me he dedicado a componer, no puedo. Admiro a los compañeros que tienen la capacidad de componer estando de gira, yo sólo puedo esbozar algún boceto o idea de canción, pero no tengo la energía suficiente para componer un disco.

Ha llegado a decir que 'El doble de tu mitad' es el disco que soñaba.

Esto lo dije cuando lo acabé, ahora ya no lo pienso (se ríe). Es el que soñaba hacer, la verdad, al 99% estoy feliz con él. Estoy muy contento, no voy a decir la frase tan manida de que 'es el mejor disco que he hecho en mi vida' porque eso lo dice el tiempo, pero sí es el que soñaba hace dos años cuando le empecé a componer. Y al final esto es lo más importante, al que más le tiene que gustar un disco es a uno mismo, porque eres el que lo va a defender encima del escenario y delante de la prensa. Hay que reconocer que cuando estás haciendo el disco, no estás pensando nada en si le va a gustar o no a la gente, pero cuando ya has pasado ese primer listón, el que te guste a ti, algo que es muy complicado, luego eres tan egoísta que quieres que guste también al público.

¿Cuántas canciones se han quedado en la papelera o en el cajón?

Esbozos muchos, porque no hace falta terminar una canción para darte cuenta de que no te gusta. Habré hecho unos 25 temas, más o menos, y luego bocetos e ideas pues bastantes más. Tengo una media nefasta (se ríe). Canciones siempre he hecho, pero para reunir once que me gusten, que me emocionen, me cuesta mucho, son muchos factores los que me tienen que gustar. Lo que dice Kutxi Romero (Marea) es verdad: los músicos estamos haciendo la misma canción toda la vida, pero lo que pasa es que la vamos poniendo diferentes trajes. Son trece discos ya en toda mi carrera e intentas no repetirte, aunque a veces tienes la sensación de que lo estás haciendo. En este, más que el estilo variado, ha primado la canción, que todas tuvieran algo: algunas te puedan pellizcar más el corazón, otras pueden ser más divertidas, pero todas tienen algo, no hay ninguna de relleno.

Una de las principales novedades es la producción de Carlos Raya. ¿Qué le ha supuesto trabajar con él?

Yo funciono por corazonadas y este es otro ejemplo: me planté en su casa con mi guitarra, le dije que le iba a tocar tres o cuatro canciones y le pedí que fuera mi productor. Fui con mi verdad por delante, con mis canciones. Después de trabajar toda mi trayectoria con Javi San Martín, quería que el siguiente fuera él. Tengo que tener cuidado con lo que sueño, porque luego al final se cumple casi todo...

Aprendizaje

Con Carlos Raya ha habido una sintonía total, le ha aportado mucho al disco y he aprendido mucho de él. E incluso hemos compuesto juntos la música de 'Me quedo contigo' y '32 escaleras'. No hay un productor mejor que otro, los hay diferentes, y lo que tienes que hacer es absorberles el talento. Porque, aunque llevo veinte años en la música, sigo pensando que tengo mucho más que aprender que lo que he aprendido hasta ahora.

Tanto la gestación como la publicación de 'El doble de tu mitad' están rodeadas de unas circunstancias personales muy especiales -entre ellas el nacimiento de su segundo hijo, Oliver, que se une a Ruth-, que creo se hacen muy evidentes en el disco.

Al final, cantas lo que eres. Este disco, tanto en letras como en música, tiene más luz, es más vivo, alegre y rockero que el anterior, que fue más oscuro. Cuando tus canciones salen tan de tus tripas, es imposible que no sean una radiografía de ti. Si cantara canciones compuestas por otros no sería así. En algunos temas aparece la nostalgia norteña que tengo y que siempre va a haber, pero es un trabajo que tiene mucho más luz y optimismo que el anterior, hay más luces que sombras, que es lo que he tenido en los dos últimos años.

¿Se puede decir que el disco es un canto al amor que, en esa eterna dualidad que marcan la mayoría de sus canciones, se impone al desamor?

Pienso que el amor y el desamor al final es lo mismo, una cosa lleva a la otra, pero sí, en 'El doble de tu mitad' hay mucho de amor, pero también de guerra, imprescindible para que siga habiendo amor. Creo que hay de todo: baladas, que es lo que menos me cuesta componer, y rock eléctrico.

¿Es este el Rulo que imaginaba cuando inició su trayectoria en solitario?

Me gusta ir sobre la marcha, tener sueños a corto plazo. En cualquier caso, cuando estuve tan depresivo tras la salida de La Fuga, nunca pensé que iba a poder hacer una carrera en solitario y ahora no puedo sentir más que alegría porque que la música me ha dado una segunda oportunidad. He trabajado mucho, pero también otra gente lo hace y no obtiene el resultado que merece ese trabajo. Al final, la música es como la vida. Tuve la fortuna de estar en un grupo como La Fuga que pasó de ser muy, muy pequeño, a muy grande, y tengo la suerte de que, por segunda vez, la música me sigue dando alegrías. Y más en un proyecto como el actual, que es muy estimulante porque no deja de crecer, no sólo en España, sino también en América. Es más bonito el camino al éxito, cuando todo va creciendo, que el propio éxito, porque el éxito ya le tuve con La Fuga y me lo pasé mejor hasta que llegamos ahí que cuando llegamos. La música siempre me ha dado más de lo que soñé.

Hay voces que le critican haberse entregado a la industria.

Es absurdo, el que dice eso no me conoce. Además la industria no tiene ningún tipo de poder hoy en día, somos los propios músicos los que decidimos nuestro destino. No conozco a nadie que haya sido mangoneado ni he visto ni siquiera el intento. Tengo la fortuna de tener un equipo alrededor, tanto la banda como la discográfica como mi oficina de representación, que sólo hacen respaldar mis iniciativas. Ahora he parado dos años y ni Warner ni nadie se les ocurre decirme nada, me respetan. Las críticas siempre las he tenido, lo malo es cuando no las tienes porque es cuando no vendías ni un disco.

Esas voces le acusan igualmente de ser menos rockero que en el pasado.

Es mucho menos rockero el disco anterior que éste, pero, en cualquier caso, no voy a entrar en ese debate de sí soy más rockero o menos. Si yo no enarbolo ninguna bandera, ni la del rock ni ninguna otra, ¿por qué tengo que cumplir con las expectativas de la gente? Yo creo en las canciones, no en el estilo, no tengo ningún corsé al que ceñirme. Incluso me gustaría huir más de mi propio estilo, pero al final eres quien eres. Voy a Argentina y mi siguiente disco me gustaría que fueran tangos; voy a México y quiero hacer rancheras... Así hice 'El vals del adiós' con Bunbury. Y si no le gusta a la gente, pues lo siento. Y si no le gusta a la discográfica, pues lo mismo. No estoy para nada condicionado, por nadie. He demostrado que soy un músico sin complejos y que me gusta enredar con varios estilos. Tengo dos vertientes y no me voy a disculpar por ser como soy y por ser quien soy. Siempre he dicho que tengo dentro un cantautor y un cantante de rock y los dos se llevan fatal a veces y bien otras.

¿Y qué tal se llevan ahora?

Creo que mejor que nunca. En este disco hay mucho de las dos vertientes que, además, la gran mayoría del público ha respaldado. Soy un músico y un compositor que hace una cosa muy bonita que le sale del corazón y otra muy grosera y muy basta que le sale de la entrepierna. Y esas dos cosas las llevo a rajatabla, ante mi público, ante la industria y ante todo el mundo. Soy dueño y señor de mi propia carrera.