"No tengo una confianza ciega en el ser humano"

directo

Diego Vasallo estrena 'Baladas para un autorretrato' / MAXI DEL CAMPO

  • Diego Vasallo presenta el próximo día 31 en Santander su último disco 'Baladas para un autorretrato'

No es fácil desprenderse de la marca que deja ser parte de uno de los grupos míticos del pop español, pero hay pocas similitudes sonoras entre Duncan Dhu y el trabajo de Diego Vasallo en solitario. La pasada semana se publicaba ‘Baladas para un autorretrato’ (Subterfuge, 2016). Un disco no apto para escuchas casuales; hay que degustarlo. El donostiarra, compositor, pintor y poeta, lo ha grabado en Santander (Moon River Estudios) con Fernando Macaya y acompañado de una banda de locales; Goyo Chiquito, Toño López, Pablo Fernández y la colaboración de Quique González y César Pop. El próximo lunes traerá sus canciones, cargadas de “nostalgia” y sonido “arenoso” a la Filmoteca.

-¿Qué sensaciones tiene con el lanzamiento de este último trabajo?

- La sensación general es buena aunque es bastante pronto. Llevaba bastante tiempo sin publicar nada; seis años.

-¿Por qué ahora?

- Llega un momento, cuando tienes material, canciones y también textos del libro (‘Al margen de los días’) en el que sientes que los tienes que sacar, te empiezan a quemar en las manos y decidí hacerlo todo a la vez.

- Para conseguir el sonido de este disco han hecho incluso ruido en el estudio.

- Hemos hecho ruido, se puede decir que sí. En general es más eléctrico que otros discos anteriores. Es más rugoso. Con influencias más provenientes del rock primitivo, el blues, el folk... Buscábamos un sonido un tanto sucio y arenoso, con mucho carácter.

-¿Y es lo que han conseguido?

- Creo que sí. O al menos nos hemos acercado mucho. Los discos suelen cambiar sobre la marcha. Partes de ideas generales pero in situ se va construyendo el ambiente de cada uno, y yo estoy muy abierto a cambios e improvisaciones en el estudio. Se da vida a las canciones.

-¿Es también partidario de darle esa vida y que evolucionen en el directo?

- Sí, sí, claro por supuesto. Las canciones son muy moldeables, son un punto de partida para hacer casi cualquier cosa. Cuando las vas tocando van cambiando aunque no quieras. No tocas igual cuando nace una canción que diez años después. Tiene su propio desarrollo, en directo está totalmente viva y a veces es imprevisible. Sabes cómo empieza pero nunca sabes como acaba.

Estilo y colaboraciones

-La prensa musical se esfuerza por establecer comparativas con apenas unas escuchas de nuevos discos. En su caso, el nombre que aparece es Tom Waits. ¿Está de acuerdo con esa referencia?

- Creo que es un poco inevitable que surjan nombres. Todos los hacemos porque necesitamos referencias de otros artistas para ubicarnos y ubicar la música que escuchamos y nos gusta. La de Tom Waits es una de las influencias y referencias. Teníamos discos suyos en el estudio pero lo que más nos interesaba era su producción, su sonido, su forma de construir los discos. Hay mucho rock and roll primitivo, de Elvis a Eddie Cochran. Blues antiguo, algo de jazz. Podría mencionar docenas de nombres.

-Fernando Macaya es una parte importante en este trabajo

Sí, la verdad es que sí. Empecé a trabajar hace unos años con Fernando haciendo unos conciertos con Luis Auseron. Al final hicimos cuatro conciertos y no salió más pero de ahí surgió el germen para seguir trabajando. Después él ha estado en Duncan Dhu y se ha establecido una relación musical y personal muy afín. Este disco me lo plantee con él y fue una grabación muy placentera, muy rápida.

-La banda que le acompaña hace de este tipo de sonido su seña de identidad

- Por eso creo que ha sido tan fácil plasmar las canciones en el disco. Ellos conocían perfectamente todas estas influencias. Son músicos que llevan años tocándolas y conocen muy bien el country, el folk, el blues clásico. Es una banda ya formada y eso facilita mucho las cosas y hace que todo suene más engrasado y más vivo.

-Y como extra, ha colaborado Quique González

Quique ha metido un par de pianos y armónium. Siempre es un placer colaborar con él. Es un músico muy dotado y una gran persona.

Fernando Macaya y Diego Vasallo.

Fernando Macaya y Diego Vasallo. / Maxi del Campo

-¿Este autorretrato que da título al disco es solo suyo o cree que habrá muchos reflejos?

- Espero que sí, que se puedan identificar. En cierta manera todos los discos tienen mucho de autorretrato. Luego, evidentemente está la interpretación del oyente. Cuando las canciones están basadas en material autobiográfico, al oyente le puede servir para mirarse en un espejo y ver reflejadas cosas de su vida y sus inquietudes. A mí me ha pasado muchísimas veces. Y ahí se puede establecer una cierta empatía. Las canciones deben estar abiertas, yo creo, a la interpretación personal del que las escucha. Por eso no me gusta definir de qué habla una canción. Tampoco son cosas tan concretas, sino sensaciones que son muy comunes y se pueden compartir.

-La sensación que transmite este disco es que se basa en el pasado para crear canciones que miran al futuro sin demasiado optimismo

- Es cierto. Es una mirada un tanto escéptica hacia la realidad actual y hacia el futuro, sí. Es mi visión. No tengo una sensación excesivamente optimista. Aunque no soy adivino y no puedo saber, no tengo una confianza ciega en el ser humano. Lo que nos espera seguramente sea más de lo mismo.

Referencias y cambios

-"La memoria es hueca", canta en ‘Se me olvida’. Es una frase que se podría aplicar a la situación política actual

- Sí, puede ser. No suelo hacer referencias muy concretas a la actualidad, es algo muy efímero para las canciones. Me gusta hablar de forma más abstracta sobre la condición del ser humano, que tampoco cambia tanto. Los problemas políticos de ahora los ha habido, más graves e iguales y los volverá a haber. Quizá nos atosigan con la actualidad. Pero me parece que hay que establecer cierta perspectiva para las cosas; a mí me gusta coger distancia.

-En ese mundo efímero se incluyen las redes sociales o las redes de música en streaming. Sin embargo, ha lanzado su disco también en plataformas digitales

- Es lo que hay. No puedes volver la espalda a los instrumentos que tienes para trabajar. No soy especialmente adicto a las redes aunque las utilizo y tienen cosas que me gustan y otras que no. Son una herramienta. No hay que perder de vista que solo es un instrumento. Ahora mismo no queda otra opción. El mundo se mueve a través de esto

-Se estrena con Subterfuge. ¿Se ha hecho indie?

- (Ríe) La verdad es que mi primera compañía fue una independiente. Era Grabaciones Accidentales, en el año 85. Luego fue absorbida por Dro y por Warner y ahora he vuelto a ese mundo independiente. Me gusta la independencia, el indie me gusta menos. Se ha convertido en un género que no me interesa especialmente. Hay artistas que me gustan y otros que no. Pero sí como compañías pequeñas fuera de estructuras más grandes.

-¿Es la libertad total lo que le aporta esta nueva compañía?

- Siempre tienes que pactar, sea pequeña o grande. Tras una etapa muy larga con Warner, que estuvo muy bien pero ya había terminado, ahora me aporta nuevas energías y motivación, sobre todo porque han creído mucho en el disco. Eso me viene bien para retomar mi carrera que había tenido abandonada unos años.

-¿Por qué?

- Porque me había dedicado a otras cosas, sobre todo a la pintura. Solo publiqué en 2010.

-Con una carrera tan larga a sus espaldas, ¿necesitaba parar?

- Yo, desde luego, sí lo necesité. En concreto en 2001, cuando terminamos aquella etapa de Duncan Dhu y la cerramos con un disco de despedida, necesitaba parar y airearme. Y hacer otras cosas distintas. Ahora veremos. Vuelvo con ganas pero mi intención es compaginar con otras actividades. Me gustaría no abandonar ninguna.

- Ha publicado en paralelo el libro 'Al margen de los días', que lleva incluido este disco. ¿Comparten contenidos?

- No tienen nada que ver. El libro ‘Al margen de los días’, (Harpo Libros) es un poemario de textos breves, recopilados durante estos años, con una colección de ilustraciones llamadas ‘Desgarraduras’ que hice para ese trabajo y que expondré en Madrid desde este viernes, en Modus Operandi. Incluye también el CD. Pero las letras son independientes. Casan bien, tienen un cierto ambiente, una cierta mirada pero son totalmente distintos.

-Cuando comienza a trabajar en canciones y poemas, ¿sabe hacia dónde irá cada uno?

- Generalmente sí, porque los poemas surgen de una manera muy accidental. Apuntando algún verso en un cuaderno, viajando... Las canciones me las planteo de una forma más trabajada. Con una guitarra, en casa. Son procesos muy diferentes.

Mezcla de artes

-Poesía, música, pintura y el concepto de las inquietudes humanas. Tiene mucho de renacentista

- Hay muchas artes que se comunican fácilmente y muchos artistas, no sé si casi todos, que las mezclan. Muchos pintores escriben, los músicos pintan o los poetas cantan. Es normal que se contaminen unas artes a otras, porque el impulso original es el mismo. Lo que cambia es el desarrollo, el oficio, el trabajo.

-Y ha vuelto al casette

- En una tirada limitada. Parece que vuelve de alguna manera no sé si a nivel anecdótico o minoritario. El vinilo lleva una segunda juventud, es casi un objeto de lujo, es mejor formato que el CD y el cassette, no lo sé, de momento me parece un objeto apetecible de tener.

-¿Se lleva bien con la crítica o mantienen las distancias?

- No me llevo ni bien ni mal, pero sí hay distancia porque hay que tenerla. No soy amigo de los críticos. Cada uno hacemos nuestro trabajo y hay que saber encajar las malas críticas, no pasa nada. No puedes gustar a todo el mundo. Es como cualquier otra profesión, hay mejores y peores.

-¿Cree que es un disco oscuro, como también se está repitiendo?

- Podría ser en algún momento pero no es el disco así. Quizá alguna canción o algún verso. Incluso en una misma canción puede haber luz y sombra y eso me gusta. Como la vida misma. Me gusta pensar que hay cierto equilibrio entre esas dos vertientes. Evidentemente los estados de ánimo influyen pero creo que hay de todo.

-¿Puede que sea por su sonoridad, más profunda, menos identificable?

- La sonoridad si es cierto que es algo oscura. Se desprende cierta melancolía. Esa es una sensación un tanto extraña que puede estar entre lo positivo y lo negativo. Algo un poco misterioso. Es fácil ser adicto a la nostalgia.

-Hablando de nostalgia, ¿le pesa el pasado?

Creo que es imposible desprenderse de un pasado tan intenso, pero en mis discos y mis trabajos fuera del grupo procuro alejarme lo más posible. Creo que no tienen nada que ver, y de hecho es así para probar otros caminos. Siempre está, siempre hay referencias. Es lógico. Hemos pasado más de 30 años con el grupo, con intermitencias, y seguimos ahí, aunque ahora tenemos que compaginarlo con otras cosas.

-¿Lo ha pasado bien haciendo este disco?

- Sí, me lo he pasado muy bien. Ha sido de los más fáciles de hacer, muy fluido y todo salió bastante a la primera en no más de once días, mezclas incluidas, grabando gran parte en directo, todos a la vez.