Leiva llega a Santander con todo vendido

directo

Leiva presenta esta noche en Santander su disco 'Monstruos' / DM

  • El cantante madrileño presenta esta noche su último disco, 'Monstruos' | Las entradas se agotaron una semana antes de su concierto

Sacarse los miedos le ha sentado bien. El nuevo disco de Leiva (Madrid, 1980) no es una ruptura, sino una evolución lógica. ‘Monstruos’ (Sony, 2016) el título del álbum publicado el 26 de agosto, hace referencia a la colección de sombras de un rockero frágil, aquejado de un perfeccionismo agotador que, por un momento y después de casi dos décadas de carretera, parece haberse relajado.

Tras ‘Pólvora’ (2014) y ‘Diciembre’ (2012), dos tercios de la trilogía, tomó la decisión de hacer un alto. Parar y descansar. Echarse a su querido monte. Hasta tuvo tiempo de peregrinar por el norte, con más ansias de soledad que búsqueda de fe. Y durante esa pausa, nacieron canciones nuevas. No en cuanto a temática; sigue habiendo desamor, dudas, soledad y cotidianidad. Tampoco atendiendo al vocabulario; vuelven el olvido, la espera, el tiempo. Pero ha crecido musicalmente. Las referencias son más amplias y llevan el sonido a nuevos espacios, sin dejar de lado la cadencia característica que lo distingue, quizá la máxima aspiración de un cantante. ¿Madurez? Seguridad, más bien, dentro de sus posibilidades.

Este tercer trabajo ha crecido en el estudio con la habitual dualidad entre grabación y directo que viene practicando el madrileño. Con Carlos Raya a la producción y Joe Blaney (Prince, Keith Richards, The Clash o Tom Waits) como ingeniero de sonido, la instrumentación ha estado a cargo de Iván ‘Chapo’ González al bajo, José ‘Niño’ Bruno a la batería y el propio Raya acompañando a Leiva con las guitarras y los coros de su hermano, Juancho y Ovidi, de Los Zigarros. Se ha “olvidado” más que en los discos anteriores de llevar la batuta y la fluidez se percibe en el resultado. Hay referencias a Petty, a Harrison y el silbante mellotrón que atesora, combinado con un hammond omnipresente.

Al comienzo de la promoción, con una maquinaria profesionalizada a la par que las cifras que maneja (fue número 1 en ventas en la semana del lanzamiento), mencionó a Arcade Fire, Wilco o Beck como inspiración y no tardaron en afilarse las cuchillas de quienes siguen viendo en este compositor de perfil propio del Greco a un ídolo adolescente. Sin posibilidad de la aceptación que da el tiempo, se aleja la valoración del oficio casi de artesanía minuciosa que se esconde en sus composiciones y que queda patente en ‘Electricidad’, ‘San Sebastián- Madrid’ o ‘Guerra Mundial’ (probablemente la más sorprendente de las doce canciones). Poco importa que esté trabajando mano a mano con Joaquín Sabina, Quique González o Iván Ferreiro, que no son recién llegados a este ring. Menos aún la simplicidad efectiva de temas pop que funcionan justamente por serlo, haya o no Telecaster de fondo.

Ya sobre el escenario, la prueba de fuego del inicio de gira se ha solventado con éxito. Granada, Córdoba, Murcia, Valencia han sido las cuatro plazas iniciales. Con el papel agotado. Lo mismo que ha ocurrido en Santander cuando aún quedaba una semana para su concierto y también en las próximas citas de Gijón, Barcelona, Bilbao y Santiago de Compostela. En este éxito tiene mucho que ver su banda, con una solidez palpable. Lo disfrutan y lo transmiten.

Twin Peaks, Enio Morricone, Dylan o los cómics al estilo Frank Miller se pasean entre la lírica y los chispazos creativos de un artista que en la canción ‘Breaking Bad’ (donde se reconoce la incontestable guitarra de Raya) afirma: “Sólo pretendo ser yo”. A juzgar por los resultados, la fórmula está funcionando.