directo

Ángeles Muñoz y Dioni Martín forman Camela / Miguel Pereira

"Las Spice Girls fueron número uno en todo el mundo menos aquí, que era Camela"

  • El dúo madrileño actúa esta noche en Escenario Santander con su sonido propio y una eterna oda al amor como estandarte

Nunca han tenido el respaldo de la crítica pretoriana, pero han vendido casi 8 millones de discos, con una ristra de publicaciones que, aunque no tienen claro a cuanto asciende, puede superar los 30 LPs. Una cifra que la industria no puede obviar. Camela lleva 23 años explotando su sonido, una mezcla de Pet Shop Boys y Los Chichos, que encierra la clave de su éxito: suena a ellos. Dioni Martín y Ángeles Muñoz, a la sazón, cuñados y compañeros de profesión, forman un fenómeno musical difícil de encasillar que gira en torno al amor. Esta noche actúan en Santander y su cantante y compositora hace un repaso por su trayectoria.

- Por si existe alguien que no sepa de dónde sale Camela. ¿Cómo empieza esta historia?

- Pues empieza por un hobby. Mi hermana Luci es la mujer de Dioni y nos conocemos desde niños. Se hicieron novios y a él le gustaba mucho cantar. A mí también y un día me planteó hacer las voces en una maqueta. Yo no tenía ni 15 años.

- Era una niña en ese primer trabajo

- Sí. En aquella época éramos cinco. Los Camela. Había otros dos, uno con guitarra y otro con cajón, pero cuando nos llamaron para los primeros contratos, sólo les interesaban las voces.

"Las Spice Girls fueron número uno en todo el mundo menos aquí, que era Camela"

- Cantaba para entretenerse, pues

- Los fines de semana nos juntábamos para cantar como quien se va a esquiar. Hicimos esa maqueta para nosotros y las familias. No pensábamos en nada más.

- ¿Y qué ocurrió para que comenzara el éxito?

- Vino un amigo que tenía un puesto en el mercadillo, que era donde se vendían los cassettes. Cuando ponía nuestras canciones, los de los puestos de al lado les pedían. Lo que es la vida. Esto llegó a oídos de Alfonso del Corral, que tenía una discográfíca pequeña, AR y nos planteó un contrato de tres años. Imagínate; ¡nos iban a hacer los discos gratis!

- Desde esa propuesta hasta la actualidad, ¿cuántos discos han publicado?

- No te sé decir; hay tantas recopilaciones que no puedo calcular. Inéditos, unos 15 o 16, pero han seguido publicándose recopilaciones. De repente me he encontrado 'Camela y sus baladas', ¡sin saber ni lo que era!.

- ¿Y les parece justo que otros se lucren de sus ventas?

- Lo suyo sería que nos enterásemos, claro. Nos han dado en mano discos que no sabíamos que se habían publicado, pero la primera productora tiene los derechos de esos cuatro años.

- Si tienen algo claro es dedicar al amor todas sus canciones

- Es que es el sello de Camela. Si no cantamos al amor ya no somos Camela. Siempre ha sido así. Creo que el amor es una de las cosas más importantes de la vida. Podemos hacer algún tema social pero preferimos esto. Y desde que compongo hay vivencias mías; lo hace más real aunque la letra sea sencilla.

- Amor en el fondo y sencillez en la forma son las claves de las grandes canciones pop.

- Las canciones de Camela no son canciones, son historias. No usamos mucho la metáfora pero somos simples y sencillos y el público se identifica.

- Y si tienen que definir lo que hacen, ¿a qué recurren?

- Nos dicen techno rumba o flamenco pop, pero no hacemos nada de eso. En una tienda de discos nos encontramos nuestro disco en sevillanas; eso es un engaño. En todo caso hacemos techno-Camela. Cuando suena, sabes lo que es.

Cambio de formación

- En 2013, con la salida del teclista Miguel Cabrera, se convierten en dúo. ¿Qué ha cambiado?

- Sinceramente, que Miguel no está en la portada ni en los conciertos. Yo venía componiendo desde hace seis o siete años atrás. Rubén que es mi sobrino también hace las suyas. Al final lo que importa es hacer canciones bonitas. El sonido sigue siendo el mismo. Él tocaba el teclado, por eso no se nota el cambio.

- Hay quien compara su trayectoria con la de Mecano.

- Lo de Mecano yo también lo pensaba. La chica, dos chicos, el del teclado, los que cantan, también fue un boom explosivo... En eso sí nos podemos comparar pero los estilos musicales son muy distintos. También nos comparan con Pimpinela pero nosotros nunca nos hemos parecido a nadie. Por eso seguimos 23 años después.

- ¿A qué le tienen miedo en materia musical?

- Yo he sido de todos la que menos miedo ha tenido. Como mi abanico en la música es más amplio, cualquier sonido me ha encantado meterlo en Camela. Me apunto la primera a modernizar.

- ¿Cualquier sonido? ¿Qué suele escuchar?

- Yo soy española de madre andaluza, me gusta de todo. Me gustan mucho los Dire Straits, Shania Twain o Brian Adams. Le sigo hasta en Instagram y estuve un uno de sus conciertos. Tiene tanta sencillez y saber estar que le sobran hasta las guitarras, no como a Shakira, por ejemplo.

- Y si miran el sector en el que trabajan, ¿ahí sí hay preocupaciones?

- Hay tristeza. Antes la música era algo muy valorado, las discográficas tenían equipos muy grandes. Era un trabajo muy bonito, una ilusión. Ahora todo va mal.

Piratería, ego y ventas

- ¿Han sido carne de piratería?

- Pufff....imagínate. Eso no se puede ni controlar, nunca. Llevábamos más de siete millones de copias vendidas hace tiempo. Supongo que ahora serán más. Pero es lo oficial, lo legal. Piratas es imposible saberlo. Internet ha matado hasta eso, de tanto daño como ha hecho.

- ¿Le han vendido sus propios discos “falsos”?

- He estado en la playa cuando pasaban los negritos con mis discos, pero puedo decir que nunca he comprado nada pirata en mi vida. Leer un libro en una tablet no me gusta, da pena. Valoro todo lo que hay detrás de un disco o un libro.

- A pesar de todo, ustedes han conseguido vivir de la música

- Seguimos en la música los que tenemos la suerte de tener seguidores desde hace muchos años que quieren tener la discografía completa.

- Y van a los conciertos

- Exacto. Siempre ponemos la foto en Twitter de nuestros conciertos y se puede ver que siempre está lleno.

- Lleva dos décadas trabajando con su cuñado. ¿Eso no resulta complicado?

- Nos ha costado un poco. Cuando hemos tenido diferencias... ¡agüita!. Al final, hacemos lo que nos gusta. Discutimos un poco y seguimos. Y la familia siempre es lo primero.

- ¿Cómo se cuida el ego después de haber sido número uno, llenar salas y vender tantos millones de discos?

- No sé lo que es el ego. He sido siempre la misma. Nunca me lo he creído. Tengo los mismos amigos y nunca he mirado por encima del hombro, aunque otros sí que nos han mirado así vendiendo menos. Las estrellas están en el cielo, aquí todos somos personas.

- ¿Les siguen ocurriendo esos desplantes?

- Ha habido de todo. Al principio era como que no querían reconocer nuestra música. Las Spice Girls fueron numero uno en todo el mundo y aquí era Camela. Y hay gente que eso no lo podía masticar. Nunca hemos salido en las noticias, por ejemplo. Visitamos Chile en 2002 y formamos una que ni Marta Sánchez o Alejandro Sanz y no salió en ninguna parte.

- ¿Cómo les trata la crítica?

- Dicen cosas como “Camela, los lolailos electrónicos”. Te puede gustar o no, pero no puedes perder la educación. Al criticar a Camela criticas a siete millones de personas que han comprado ese disco.

- ¿Y por qué creen que ocurre?

- No tengo ni idea. Porque dicen; “esa música, ¡qué vergüenza!

- Pero los números están ahí y la industria se guía por ellos

- A lo mejor vender tantísimo a muchos nos les ha gustado. Nunca nos han nominado a ningún premio. Sólo nos llamaban para actuar. Ellos mismos se delatan. Está bien que nominen a otros que se lo merecen, pero es muy descarado. Pero Camela siempre ha tenido el mejor premio; el cariño de nuestros seguidores. Se lo debemos todo a ellos.

"Las Spice Girls fueron número uno en todo el mundo menos aquí, que era Camela"

/ Miguel Pereira

- Han participado en 'Tu cara me suena'. ¿Salir en la tele ayuda?

- A todo el mundo le ayuda la promoción, pero ojo; con nuestro primer disco hicimos una televisión nacional con Bárbara Rey y vendimos un millón de copias. Fue el boca a boca de la gente.

- Tiene 31.000 seguidores en Twitter. ¿Cómo lo lleva?

- Yo llevo dos años nada más. Soy Woman Camela porque pensé: la única mujer que hay en el grupo soy yo.

- ¿Tiene fe? ¿Es creyente?

- A ver, soy creyente. Hice la comunión y todas las cosas desde pequeña. Creo en que hay algo. Mira, me regalaron una pegatina de la Virgen del Rocío que llevaba en el coche. Un día, en invierno, estaba parada escuchando música. Se empañaron los cristales y me salió debajo una cruz cuadrada, perfecta, sin que nadie pintara nada. Fui a una vidente porque me cagué viva. Lo vi con mis ojos. A veces he ido a Huelva, que María del Monte me invita muchas veces, pero hay tanta gente que prefiero ir un día normal. He encendido velas y he pedido cosas de salud, cosas buenas que se me han hecho realidad.

Futuro

- ¿Cómo ve el futuro?

- Con el que está gobernando ahora mismo Estados Unidos estoy acojonada. No sé qué va a pasar. Esto no se lo esperaba nadie

- ¿Realmente cree que no se lo esperaba nadie?

- En temas de política no entro. Yo voté con 18 años porque ya era mayor de edad y porque me obligaron, pero tuve claro que todos prometen, el primer año hacen cuatro cosas y después no cumplen cosas. Yo creo que todos al final se lo llevan. Los pringaos somos los trabajadores.

- Ahí aparece la música como forma de evasión, ¿no le parece?

- Eso sí es verdad. Lo dice la gente. Es como el humor, es importante para salir adelante.

- Trabajaron con Bayona antes de que fuera un fenómeno

- Él hacía nuestros vídeos. Hizo ocho o nueve. Podían costar hasta siete millones y él apenas se llevaba nada. Hay uno que es 'Por siempre tú y yo' que el cura y la monja son sus padres. Este chico lo que ha conseguido se lo ha ganado a pulso. Ama lo que hace. Por eso me alegro tantísimo de su éxito. Ama lo que hace.

- Y ustedes, ¿se consideran un fenómeno?

- Pues sí. Un fenómeno social. Es la verdad