«Los buenos compositores escasean en estos tiempos»

«Los buenos compositores escasean en estos tiempos»

Le Voyeur hace una mini gira con tres conciertos en Cantabria durante el fin de semana

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Le Voyeur es una propuesta musical cambiante. Porque como dice su vocalista y líder, Miguel Marcos, «Las cosas no nacen ni mueren: aparecen cuando deben, y porque deben hacerlo». Por eso, 'Episodio aparentemente letal', su LP publicado a principios de año, fue entre otras cosas, el resultado de una resurrección.

Con cinco miembros sobre el escenario se dejarán caer este fin de semana en un triple rondo por Cantabria. El viernes estarán en la Sala Niágara de Santander (22.30 horas), el sábado en Suances, tocando en Maraca Loca, (22.30 horas) y el domingo terminarán el triplete en la sesión vermú de Musli, en Torrelavega (13.30 horas).

- Moverse entre la distopía posmoderna y cotidiana, ¿no es una definición un tanto compleja para el público?

- No creo que haya que infravalorar la capacidad intelectual del público, porque hoy en día el espejo de las redes sociales es donde se mira la bruja de Blancanieves. De todas formas, yo siempre he creído que la primera misión de cualquier disciplina artística es la de reeducar, pero no desde un plano moralista, sino enseñando y explorando caminos desconocidos. En definitiva, necesitamos más centros de reeducación.

- La banda procede de una formación previa que ha evolucionado. ¿Cuáles son las principales diferencias?

- Le Voyeur Méndez es el proyecto previo a nuestra piel contemporánea. Nace en 2009 cuando le propongo a Nacho Mastretta irnos a grabar unas canciones mías a LIPA, la escuela-estudio de Paul McCartney en Liverpool. Esas canciones acabaron vistiéndose de cabaret, de swing, de madera, de whisky. Después hubo un segundo disco, una especie de ópera negra con aires balcánicos y mediterráneos. Y ahora en esta nueva etapa hemos llegado a la experimentación del rock desde la vanguardia.

- ‘Episodio aparentemente letal’ es un título que da cierto miedo para un LP. ¿Qué oculta ese título?

- En realidad "Episodio Aparentemente Letal" es el diagnóstico clínico pediátrico de una muerte súbita no consumada. Dicho con otras palabras, es tener a tu hija muerta en brazos durante la eternidad de un minuto. Luego resucitó. Este fue el desencadenante vital y creativo para expurgar los demonios y empezar a escribir las canciones de este disco.

- ¿Se enfrenta a numerosos episodios similares a menudo?

- De alguna forma sí, evidentemente no de manera literal, ni clínica, pero si de una manera metafórica. Siempre estamos mutando, en continuo movimiento, componiendo nuevas canciones para enfrentarnos a nuestros propios demonios.

- Optaron por el crowdfunding. ¿Es la mejor alternativa a las producciones clásicas o la única?

- El crowdfunding se fundamenta en los Medicis del S.XXI. El micromecenazgo es una forma de complicidad con tu propio público. Te permite una mayor conexión con lo que te rodea. También sirve como vehículo de promoción directa entre el artista y su público.

- ¿La incorporación de Bruno Galindo como co-letrista ha cambiado su manera de trabajar?

- Bruno es un viejo amigo con el que vengo colaborando en cosas más concretas desde el primer disco de Le Voyeur Méndez. En esta nueva etapa le propuse unirse a la banda, co-escribir algunas de las letras y mi querido Bruno no lo dudó. Es muy fácil trabajar con él, probablemente porque creemos en los mismos dioses y comemos en los mismos restaurantes y vivimos en la misma distopía.

- Ha definido Spotify como un «no lugar». ¿Encuentran positivo el cambio de modelo hacia los formatos digitales?

- Píxel eres y en píxel te convertirás. Es fundamental adaptarse a los nuevos formatos. La digitalización, la compresión de la propia música y el píxel ya forman parte de nosotros. Todo esto tiene que ver con nuestros nuevos hábitos de consumo, con la urgencia con la que engullimos la velocidad de los jardines.

- Salen de gira con cinco personas sobre el escenario. Hoy por hoy es casi una odisea. ¿Son la resistencia?

- Sí, de gira salimos 5 o 6, pero en realidad, la banda al completo es un número indeterminado dependiendo del contexto. Le Voyeur es un organismo vivo, que se va transformando cada segundo que pasa. Con el tiempo eso es lo que hace grande a bandas que admiramos como The Bad Seeds, Swans o Tindersticks.

- Tom Waits, Nick Cave o Serge Gainsbourg. Sus referentes tienden hacia lo oscuro…

- Es una tendencia natural, porque para que haya luz hace falta oscuridad y viceversa. En el fondo son escritores de canciones que manejan el elemento trágico como parte fundamental de la arquitectura poética de sus canciones. Es decir, cuando estás jodido escribes canciones y cuando estás bien, o haces el amor o ves series de Netflix.

- ¿Cree que se ha perdido la capacidad (y cantidad) compositiva de autores como los tres citados y otros compañeros de su generación?

- Claro que se ha perdido, pero no a un nivel tan mitológico como el de Cave, Waits o Gainsbourg, que han marcado el camino de generaciones posteriores, sino a un nivel más práctico y sencillo. Empezando por la docencia y la enseñanza. Aquí en España hay grandes intérpretes porque siempre se ha explotado la forma clásica. Pero los compositores buenos en estos tiempos escasean. Hay talento pero no recursos. Volvemos al principio, es un problema de reeducación.

- ¿Cómo se mueve entre las nuevas tendencias reaguetonianas y traperas?

- Me muevo con cuidado, para no tropezarme al ir a misa todos los domingos a ponerle una vela a la Virgen del Trap.

- ¿Es bello el bigote de Aznar?

- Es bello porque es una entelequia. Porque aunque se lo haya afeitado, sigue estando ahí, visible a todos los españoles.

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