Cincuenta años en una noche

El cantante Klaus Meine y el guitarrista Matthias Jabs durante el concierto de esta noche en El Malecón | El vídeo es del momento en el que interpretaron 'Still loving you'. / Luis Palomeque
Torrelavega

Casi 10.000 gargantas jalearon a los Scorpions durante el concierto de la banda alemana en El Malecón

J. M. LLAMAZARES | D. CARRERATorrelavega

Todo empieza con una explosión, su particular Big Bang, justo después de la intro en vídeo de ‘Crazy World Tour’, que reemplaza a la clásica presentación: «Damas y caballeros, aquí están… Scorpions». La fiesta arranca con ‘Going out with a bang’, que suena como un tiro, por si alguien venía pensando que a lo mejor a la banda le convenía retirarse. Casi 10.000 gargantas jalean a Rudolph Schenker, Klaus Meine y los suyos.

A sus espaldas llevan medio siglo de historia del rock, pero también buena parte de la historia personal de cada uno de los espectadores, que han hecho de su música parte de su vida. Es 2017 y el grupo lleva siete años de gira de despedida, un adiós que, a juzgar por su energía y la de sus fans, tal vez no llegue nunca. Simplemente, no les dejarán irse. Los chicos de Hannover ya no lucen melena sino gorras, pero siguen vistiendo de cuero y haciendo gemir a sus guitarras flying y x-plorer, mientras la voz de metal de Meine se impone sobre los ‘riff’ contundentes y empiezan a desgranar un repertorio que suma cien millones de discos vendidos: ‘Make it real’, ‘Rock and roll band’, un medley con éxitos setenteros y otro acústico y hasta una versión de Motörhead, ‘Overkill’. Con ‘Wind of change’, su mayor éxito comercial, El Malecón tiembla.

El público, en su mayoría veterano, disfruta con un espectáculo medido. Muchos han recorrido cientos, miles de kilómetros, para no perderse el primero de los únicos conciertos que la banda dará en España. Aguardan, por supuesto, el plato fuerte, que llegará superada la hora y media de concierto, reservando para los bises la canción más coreada, un ‘Still loving you’ que hace aflorar lágrimas adolescentes a los más duros del estadio. Y para cerrar, la mayor descarga de electricidad: ‘Rock you like a hurricane’, la prueba definitiva de que cincuenta años de Scorpions no son nada, y lo son todo.

Algunos fans, con entradas ‘premium’, hicieron cola desde las once de la mañana

Antes, a media tarde, un reguero de personas camina por el Paseo Julio Hauzeur, ataviados con camisetas negras y llenando los bares de los aledaños del campo de fútbol. A las puertas del complejo deportivo, en la fila reservada para las entradas más caras –las de primerísima fila–, sentados en el suelo, un grupo de acérrimos de los alemanes se preparan para acceder al recinto. Aún quedan cuatro horas para la descarga, pero da igual. Procedentes de distintas comunidades autónomas, Mercedes Estrada, curiosamente una cántabra, encabezaba el colectivo mientras escribía algunas frases en una bandera con la enseña nacional. «Siempre lo hago, es para darles la bienvenida», decía.

Junto a ella, Raquel de la Fuente, procedente de la provincia de Segovia que lleva «toda la vida siguiéndoles. No me pierdo ningún concierto en España y, si puedo, voy a alguno de fuera».

De Valencia, Maribel Vidal, otra de las que repetirá mañana en el recital de los Scorpions en Mérida, señaló que lo que más les gusta es «estar en primera fila, donde siempre nos regalan besos, alguna púa, o unas baquetas de recuerdo. Es la ventaja de estar tan cerca». Para ello llevaban desde las once de la mañana haciendo cola junto a una de las entradas del estadio. Otra valiente, Isabel Hernández, que viaja desde Alicante a Torrelavega en autocaravana junto a su pareja, Javier Yunta. Aunque ya había visitado Cantabria destaca que «es lo más bonito de España» y más «para ver a los Scorpions» porque «cada concierto es especial, tiene un encanto. Ysi además es en un sitio tan bello, mejor». Luisa González, de Santiago de Compostela, coincide en que cada concierto de la banda germana es distinto pero «la voz y la música siempre son las mismas».

«Con todas las llamadas podía haber llenado hasta tres hoteles», destaca una hostelera

A unos metros de El Malecón hay otro grupo. Estos vienen en familia, desde Gijón: Manuel, Mónica, Marina y Miriam, y el pequeño Aitor Valdés, de solo nueve años. Dice que su banda favorita es Bullet For My Valentine pero no hace ascos «a una banda de leyenda» como Scorpions y asegura:«Voy a disfrutar mucho del concierto». Mientras, los bares de la zona hacen su particular agosto. No son las siete de la tarde y el Bar El Pino lleva 800 bocatas vendidos. «Calculo que pasaremos de los mil», asegura Vicente, que aporta otro dato: «Los barriles de cerveza duran una hora». Los otros beneficiados de esta ‘marea heavy’ son los hoteles de la ciudad que se han quedado sin habitaciones libres. Jesús Martínez, del Hotel Torresport, dice que las reservas están hechas «desde abril» y del Hotel Regio, María José Diego, subraya que «con todas las llamadas podía haber llenado tres hoteles».

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