«Amamos la música pero también nos esclaviza»

Leiva presenta hoy en Santander su último trabajo 'Monstruos'
Leiva presenta hoy en Santander su último trabajo 'Monstruos' / DM

Los 'Monstruos' de Leiva sonarán este viernes en la Campa de la Magdalena

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Le pillamos trabajando. Una mañana entre semana, Leiva ensaya junto a Joaquín Sabina, que ha sido la mitad de sus desvelos en sus últimos meses y, dice, una de sus mejores experiencias profesionales. La otra mitad de su atención ha estado ocupada por sus propios 'Monstruos' (Sony, 2016), con los que regresa hoy a la campa de La Magdalena, en Santander (23.30 horas). El madrileño y su banda se encuentran en el punto álgido que resulta de combinar el entusiasmo de los primerizos con 20 años de carretera.

-¿Cómo ha sido trabajar con Sabina como fan y como músico?

-Ahora que ha pasado el tiempo me doy cuenta de la dimensión del proyecto y de lo que significa haber trabajado con él. Al principio me hizo ilusión, pero me puse el chip de sacarlo adelante, dejando de lado quien era. Hoy veo que he trabajado con el mejor artesano de la canción que tenemos, al que tanto he escuchado. He aprendido muchas cosas y nos hemos hecho buenos amigos.

-¿No le impuso la tarea de hacerle sugerencias a alguien con tanta carrera?

- Hace tiempo, un chaval joven produjo un disco de Paul McCartney y todos pensamos que era un loco, pero es música y aquí no hay tantas jerarquías, o no debería haberlas. Joaquín me dijo que quería tener mi visión sobre su trabajo y, cuando no hay ego, las sugerencias nunca son desagradables. Le proponía versos, estrofas y acabé diciéndole lo que era mejor desde mi punto de vista. Se instaló entre nosotros una confianza con la que pudimos decirnos todo. Y hubo un aliado, que es Benjamín (Prado). Fue un proceso muy amable, porque todo estaba muy virgen. Llegamos con un folio en blanco e hicimos un proceso juntos..

- Trabajaron con el método Gainsbourg, llenando ese folio en blanco desde la nada

-Exactamente, nos hemos inventado una manera de trabajar entendiendo muy bien los roles. Creo que ha sido el episodio profesional más bonito de mi vida, por todo lo que he disfrutado y aprendido. Con la primera llamada pensé que en muchos momentos no iba a saber cómo se hace esto, pero la confianza es la clave, y Joaquín me la dio toda.

- ¿Se reconoce en el sonido final de 'Lo niego todo'?

- Yo no reconozco mi sonido, no me veo a mí en su obra, aunque sí me lo comentan. Le veo a él. Es tan potente que no puede llevar otro traje musical.

- Ha tenido que navegar entre este proyecto y la salida de 'Monstruos'. ¿Ha sido complicado sobrellevar esa dualidad?

- Ha sido un poco loco y ¡me gustaría no repetirlo más! Tiene que ver con dónde pones la energía, y yo no sé trabajar sin ponerlo todo. Nada más salir tu proyecto, con toda la concentración, empezando con el show, defendiéndolo sin conocerlo del todo y a la vez, estar metido con otro proyecto y otro rol. Me sentó bien para quitarle importancia al mío propio y estar menos nervioso, pero lo mejor es que no te coincida.

«Debería trabajar la vida más allá de la melodía, construir algo distinto»

-En la lista de lugares por los que ha pasado recientemente está el Royal Albert Hall. ¿Impresionado?

-Ha pasado todo el mundo por allí; los Stones, los Beatles, Harrison, Clapton... Yo devoré docenas de veces el directo de Led Zeppelin en los 70 en ese lugar, así que ha sido como entrar en ese mundo. Conocía todo lo que veía. Bajabas al backstage y había fotos de todos. En el escenario notabas esa vibra, que ahí habían pasado cosas potentes. Y además, sonaba increíble incluso en el escenario, que no es habitual. Yo iba al desnudo con dos acústicas y pensaba que eso mismo hizo Neil Young, ni más ni menos. Fue un regalo.

-¿Es usted mitómano?

-Conforme me he ido dedicando a esta profesión se ha ido reduciendo el mito que tenía cuando empecé. Ves que las cosas brillan menos desde dentro. Leo sobre la historia del rock, me gusta viajar a lugares como los estudios o las salas, me hace sentirme vivo. Voy al Chelsea Hotel y me gusta lo que siento. No sé si soy mitómano, sé que si me encontrara con Keith Richards seguramente no hablaría con él, pero sí me iría a conocer la calle donde compuso una canción.

-Y a los amigos, ¿hay que admirarlos para que lo sean?

-A mí me gusta pensar que sí, que hay un punto de admiración hacia alguien, que te acerca y te hace confiar. Esta cosa que tenemos de querer vivirlo todo intensamente, que cada noche sea la mejor, que cada día sea irrepetible, nos lleva a confundirnos y a admirar a gente con la que en circunstancias normales no lo haríamos.

«En esta profesión ves que las cosas brillan menos desde dentro y el mito se reduce»

-Hablando de amigos, hay una foto de hace más de diez años, cantando en el Naútico (O Grove) con Xoel López y Quique González, con los que se reencontró la semana pasada en Portámerica. ¿Cómo les ha tratado esta década?

-La foto que mencionas me la enseñó una amiga. Debe de tener unos trece años. Lo hablamos los tres ese día; encontrarnos debería ser lo natural. Con Quique me veo más a menudo y con Xoel hablo mucho. Ver desde fuera sus carreras, también la de Iván (Ferreiro), me hace darme cuenta de lo grandísimos que son y la suerte que tengo, porque he estado a su lado siempre y he visto como han crecido. Es una generación potente. Me siento un privilegiado.

-Y trece años después, todos cosechan éxito y público. Debe ser bonita esa conjunción

-Piensa que antes de esa foto, unos dos años antes, nos fuimos a Argentina todos juntos, a un estudio y nos encerramos allí como un mes. Xoel cantaba en inglés, Quique estaba con 'La Noche Americana', Pereza con 'Animales', éramos unos chinorris que estaban encontrando el camino, llenos de prejuicios. Si pongo la vista allí pienso en lo bien que nos ha ido a nivel de inspiración, no de éxito, eso cada uno lo entiende de una manera. Les veo en su mejor momento de largo, de canciones, de show, de sí mismos. Y personalmente creo que yo también.

-Está dando conciertos en Latinoamérica de forma regular. ¿El anonimato allí resulta más cómodo?

-Mi popularidad es normal; puedo ir a la frutería, por ejemplo, pero ese punto de anonimato te da mucha libertad. Voy a los bares, conozco nuevos músicos, me dan pie para nuevas canciones. Me refuerza el bidón de la ilusión y vuelvo a ser lo que he sido toda mi vida; alguien que sale a la calle a encontrar música. Es más personal que profesional lo que me da. Tocas con todo el mundo, te haces amigo de los músicos y esa es una parte muy importante de conquistar un país, antes incluso que al público. Ese tipo de cosas que de alguna manera se encorsetan al hacerse más grande. Me hace sentir muy libre.

«Es el mejor artesano de la canción. Ha sido el episodio profesional más bonito de mi vida» Sobre Sabina

-¿Para usted la música es un escape y un lastre a la vez?

-Hay una obsesion con la cancion, de estar siempre un poco ido, siempre pensando en tu cuenta pendiente con ella. Yo siento que es un lugar donde quiero estar. Decimos que amamos la música y en muchos casos es un lugar al que acudir porque nos salva y aunque lo amemos con todas las fuerzas, también te esclaviza en cierto modo. Tienes un compromiso con la canción que es más importante que todo lo demás.

- En el vídeo 'Breaking Bad' se muestra un reflejo de su banda. ¿Afirmaría que tiene uno de los grupos más sólidos del panorama nacional?

- Creo que hay una realidad más allá de lo musical; es gente con la que llevo muchos años haciendo música. Hay algo peculiar que juega a nuestro favor y es que casi todos son autores de canciones. Ellos están acostumbrados a trabajar por y para la canción. Cuando nos juntamos a tocar las mías e ir de gira, vienen muy en forma. Llevamos muchos años haciéndolo y estamos en un nivel de comunicación, de sonido que ahora mismo es el mejor. Tiene mucho que ver viajar en el mismo vehículo, que no es ninguna tontería. Nosotros seguimos con el espíritu de banda de instituto y eso es una parte clave de sonar empacados.

-¿Se siente protegido cuando está con ellos en el escenario?

-Mucho. Esa es una clave.

-Mirando hacia delante, ¿sus metas y objetivos están en el mundo de la música o fuera de él?

-No pienso en todo lo que tengo como algo que ya he conseguido y paso a por otras cosas. Mis proyectos, hasta ahora, siempre están relacionados con la música. No sé lo que haré el año que viene, pero empiezo a tener la necesidad de construir algo distinto. Debería trabajar la vida más allá de la melodía.

- Da la sensación de que la suya es una constante búsqueda de paz.

- Sí, que no consigo. Sigo en ello. Creo que hay que encontrarla. En algún lugar lo haré.

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