«La mejor terapia es el escenario»

Manuel Carrasco cantará hoy en Santander. / M. Vaquero/Tesa

Manuel Carrasco, que regresa a Santander con su tour 'Bailar el viento', ofrece hoy un concierto en el Palacio de Deportes

PILAR G. RUIZ SANTANDER.

El pasado año, en el concierto solidario de la Semana Grande, Manu Carrasco se metió al público en el bolsillo cantando una copla dedicada a Santander. Un año después, regresa a la capital cántabra, esta vez cambiando de recinto, en lo que es ya la recta final de 'Bailar el viento', un disco que le ha traído numerosas alegrías y que presentará en un concierto que tendrá lugar hoy a las 22.00 horas.

-Tenemos que comenzar felicitándole por su gran novedad reciente, la parternidad.

-Muchas gracias. Así estamos.

«Si miro estos catorce años atrás, me parece una bestialidad todo lo que he hecho»

-¿Ha escrito durante estos meses?

-La verdad es que no, porque la composición suelo hacerla cuando tengo un poco más de tiempo para mí y ahora, entre unas cosas y otras no tengo mucho.

-Cierra la gira española de 'Bailar el Viento' el día 15 de septiembre en Las Ventas. Una plaza que impresiona.

-Es un lugar muy mítico y el broche de oro para todos estos años. Hemos tocado en muchos sitios bonitos e importantes y es un gran colofón para la vida de este disco increíblemente mágico.

-Después se marcha a Uruguay y al resto de Latinoamérica. ¿Cómo lleva esa parte de promoción?

-Sí, estaremos un mes. Haremos siete u ocho países y echaremos el cierre. Me hace mucha ilusión cruzar el charco y hacer esta gira porque estas canciones han trascendido bastante allí.

-¿Enfrentarse a un público nuevo le pone nervioso?

-Eso lo siento siempre, los nervios no se van nunca y siempre tienes que convencer a la gente. Uno no se relaja nunca, la responsabilidad es aún mayor. Cada vez hay más público que viene a los conciertos y quieres que se vayan contentos. Eso da forma a ese peso que sentimos. No me relajo ni medio segundo.

-¿Tampoco consigue calmarse en el escenario?

-En el escenario sí. Ahí dejas de pensar y empiezas a fluir. Es una de las terapias más buenas que hay en el mundo. No le das vueltas a la cabeza, haces lo que te nace del corazón. A mí me cura pero hay otras responsabilidades que no me sanan tanto.

-En su caso, además, es un ejercicio físico intenso.

-Lo noto más luego, cuando bajo, que me duele todo el cuerpo, con la adrenalina no me doy cuenta. Estoy inmerso en un estado que no encuentro en ningún otro lugar. No tiene explicación esa sensación de subidón que hace que te atrevas.

-Usted tenía un perfil de timidez en sus comienzos. ¿Ha conseguido superarlo?

-Sigo teniéndola pero no tan fuerte. Ha aprendido a sobrellevarlo. Date cuenta de que un tímido no quiere ser el centro de atención, pero tengo que serlo. Me acostumbré a ello y lo llevo casi con naturalidad. Son casi 14 años, dedicándome a la música, casi la mitad de mi vida siendo popular y conocido.

-¿Hace 14 años era capaz de imaginarse este futuro?

-La verdad es que soñaba con ello, pero algo tan grande no. Ha sido mucho mayor. He ido cumpliendo metas y objetivos que han ido a más y aquí estamos. Si miro atrás a esos 14 años me parece una bestialidad todo lo que he hecho; los escenarios, El Liceo, el Teatro Real, las ciudades, la gente...

-En su haber también están logros como haber sido el disco más vendido de 2016.

-He tenido mucha suerte. Nos esforzamos mucho en hacer este disco, pusimos muchas ganas, mucha pasión y finalmente encontramos un buen equilibrio. Creo que tiene una buena parte de mis mejores canciones. Hasta ahora es el disco más completo. Es verdad que le ha llegado a la gente y se ha dado con mucha más solidez. Cuesta vender y yo soy uno de los que lo ha logrado y me siento muy afortunado. Me deja bastante tranquilo que disfruten con mi trabajo.

-¿Qué hace con su colección de cinco discos de platino?

-Los tengo en casa y no tengo ni pared para colgarlos. Me han dado bastantes este año y son muy grandes. Alguno tiene mi madre también.

-Otro premio que se ha llevado es la Medalla de Andalucía. ¿Más emotivo, quizá?

-Fue un momento para no olvidar. La recibí junto a Joaquín Sabina. Sentirse querido por la tierra de uno lo hace aún más especial.

-Es irremediable preguntarle por el regreso de OT. ¿Desde dónde lo verá usted?

-En principio desde el sillón de 'La Voz'. Me servirá para revivir muchos momentos. Espero que haya muchos chavales que puedan cumplir su sueño y puedan cantar, con un reflejo de lo que me ha pasado a mí. Cualquier artista que empieza sueña con eso. Todo desde aquel momento ha sido un camino de logros, no sin esfuerzo, pero sí he crecido mucho personal y profesionalmente.

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