Tentaciones a 33 revoluciones por minuto

El vinilo reina en la feria santanderina. En los estands lo viejo se valora mucho más que lo nuevo, y lo marginal, lo anecdótico, cotiza mucho más al alza que lo exitoso.
El vinilo reina en la feria santanderina. En los estands lo viejo se valora mucho más que lo nuevo, y lo marginal, lo anecdótico, cotiza mucho más al alza que lo exitoso. / Javier Cotera

La Feria del Disco y Coleccionismo de Santander, inaugurada este martes en Alfonso XIII, es un crisol de objetos de deseo musicales para cualquier aficionado

Javier Menéndez Llamazares
JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARESSantander

Lo de contar la feria siempre ha sido muy subjetivo, pero en la del disco que se estrenaba ayer en Santander no encontramos sólo una, sino varias realidades paralelas: «Cada visitante busca lo que le interesa, y no se fija en mucho más. Pero si encuentra lo que le gusta, entonces es fantástica», nos explica Manuel Marcos, de Manu records. Y no anda desencaminado, porque los aficionados peregrinan por las distintas casetas preguntando por sus géneros predilectos: «¿La sección de heavy?» o «¿Tienen música clásica?». Y, nada más llegar, Luis Avín nos adelanta, sin soltar los mandos de su mesa de mezclas, que «hay cosas muy interesantes de música negra».

Claro que algunos tienen más suerte que otros, pues los verdaderos clásicos, en esta ocasión, son bandas legendarias que poco tuvieron que ver con los conservatorios. «Por ejemplo, yo tengo muchos coleccionistas de flamenco, pero nada de Camarón: buscan discos de pizarra, de Manolo Caracol o Lola Flores. Y como hay muy pocos, los precios superan los cien euros», explica Manu.

Y es que éste es un mundo al revés, donde lo viejo se valora mucho más que lo nuevo, y lo marginal, lo anecdótico, cotiza mucho más al alza que lo exitoso. «La música comercial no vale nada», explica Juan de Dios Fernández, de la jerezana Discosxmil; «en quince años, las ediciones en vinilo de Bisbal o Bustamante no las querrá nadie». ¿Por qué? Un par de puestos más allá nos lo demuestra del modo más gráfico Ana Sinatra, de la santanderina Discos Cucos, sacando un LP de Julio Iglesias de la cubeta de ‘todo a un euro’. «Este disco se vendió tanto que todo el mundo tenía uno en casa, lo encuentras por todos lados», explica señalando la foto del cantante con sonrisa de dentista, esa que las redes sociales han inmortalizado con la coletilla ‘y lo sabes’.

Lo valioso, en este caso, es lo exótico: en Discos Gramola, de Zaragoza, tienen una edición pirata del ‘Live in Leeds’ de The Who, con facsímiles hasta del contrato del concierto. Piden 190 euros. Los ovetenses de La Bomba han traído un ejemplar de ‘For those about to rock’ de AC-DC con un error de imprenta: el fondo es negro y lo impreso dorado, en lugar de ser al revés. Eso eleva su precio hasta los 60 euros. La versión maxi-single, en edición española, cuesta 250 euros en Manu Records.

«El vinilo nunca se fue», aduce Juan de Dios, «pero ahora está más demandado que nunca. Por un lado, porque la televisión lo ha puesto de moda: en todos los anuncios sale un tocadiscos. Y por otro, porque en los noventa muchos se deshicieron de su colección y se pasaron al compacto, por ahorrar espacio, y ahora que empiezan a fallar se han puesto a rehacer su antigua colección. Y en el entretiempo, también sus hijos se han hecho coleccionistas, así que muchas veces tenemos como clientes al padre, al hijo y al abuelo de una misma familia».

No será necesario irse muy lejos para comprobar su teoría; revolviendo discos de jazz me encuentro a un conocido, Enrique, que recopila vinilos desde su primera juventud. «Antes iba al mercadillo del túnel, pero ya no se encuentra casi nada», explica; también uno de sus hijos está loco por el plástico. En un rato va a toparse con una de las joyas de la feria, la edición completa del ‘Two virgins’ de John Lennon y Yoko Ono, con los polémicos desnudos integrales. ¿Cuánto sería un precio justo? «Estamos en plena burbuja», se lamenta Juan de Dios; «hoy día es más difícil comprar discos –como profesional– que venderlos. Pero no deberíamos disparar los precios, nadie va a hacerse rico con este negocio». Manu Marcos, por su parte, tasa los discos siguiendo la web discogs.com, que ofrece un registro con los últimos ejemplares vendidos de cada disco: «busco un punto medio, ni el más alto, ni el bajo». «Esto es un mercado, al final si tienes buenos discos los acabas vendiendo a su precio, aunque a menudo tengas que esperar».

Mientras hablamos, en discosxmil retiran un LP de la exposición y lo meten en una caja de cartón, como si fuera una pizza: acaban de comprarlo por internet. «Nosotros ni siquiera tenemos tienda física», asegura Manuel Marcos; los gastos fijos resultan demasiado elevados, y venden en ferias y por la red, como Almu de Disco Loco, la Yaya o el leonés Miguel Álvarez. «El coleccionista ya no se mueve, busca por internet. En las tiendas o las ferias la gente va a lo económico», puntualiza Juan de Dios.

Imagen de la edición completa del ‘Two virgins’ de Lennon y Yoko Ono, con los polémicos desnudos integrales. / JM

En cambio, a Asun ‘la Yaya’ lo que le gusta son las ferias, sobre todo la de Santander: «estás en la calle, en lugar de un centro comercial, y además aquí en el norte se valora mucho la música, sobre todo el vinilo». Pero no sólo hay plástico en la feria –que lo hay, y variado; los franceses Ye Ye traen una selección de acordeón y música gala; hay muchas primeras ediciones del punk y la movida, y de rock setentero–; también hay mucho compacto –aunque según Enrique sea «un formato caduco: tendemos al streaming»– y cintas de cassette; en Discos Cucos tienen ‘Surf y rock and roll’ de Melopea por 12 euros. Pero también puedes llevarte camisetas de grupos, mochilas de tela, figuras a escala, posters, libros –atención a la selección de Ana Sinatra–, películas en DVD y hasta una reproducción de la chapa ‘Pop’ de Los Planetas en madera, en el puesto de La Reciclería. Si lo que quieres es su primer LP en edición original, serán 250 € en Manu. Había también chapas y parches de Ramones, pero los últimos se los llevó este cronista.

No falta ni siquiera la sección regional, en el puesto de Discos Cucos, encabezada por Los Carabelas, a 10 euros. Lo último de Lachica & Lagrande, por 5. Aunque quien arrasa es Nando Agüeros y su ‘Viento del Norte’, que ya ha agotado y se espera reposición. De esta sección se iba muy cargado un joven que está estudiando la música folk cántabra. «En los setenta pasaban muchas más cosas de lo que parece», asegura. Esperaremos su estudio. Se llama David Pérez Gómez.

La Feria fue inaugurada este martes por la alcaldesa, Gema Igual, y la concejala de Cultura, Miriam Díaz,junto a Mara Ferreño y Nacho Digón, de ‘Los huesos de Portobello’, organizadores de la feria junto a Discos Cuco.

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