«Tumbada en el césped de mis padres soy la más feliz del mundo»

La cordobesa comparte la última noche de Música en Grande, en la Campa de la Magdalena,con Vanesa Martín y Mehnai

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Tiene una conversación como sus canciones; cercana, suave. India Martínez (Córdoba, 1985) está inmersa en una gira «muy bonita» que se prolonga durante todo el año y le aporta mucho, pero no puede con ella físicamente. Este lunes estará en la Campa de La Magdalena (a partir de las 22.00 horas), un lugar del que ya le han hablado como «espectacular». Llega con ‘Te cuento un secreto’ (Sony Music, 2016) en la última noche de Música en Grande.

–¿‘Te cuento un secreto’ ha sido el gran salto al público masivo?

–No sé si se trata del disco o del momento. Cada año se ha ido sumando más gente, con recintos más grandes. No sé si por el repertorio o por dar un paso más en nuestra historia y que sea lo que toca.

–Han pasado once años desde que publicó su primer trabajo. ¿Qué queda de entonces?

–Yo no cambio mi esencia. Parto del flamenco desde muy niña aunque nunca he grabado clásico. Hago mis propias canciones. Me reúno con un equipo y según la época en la que decida preparar un disco, por composición, arreglos o según cómo me sienta, así hago, tampoco me fuerzo. Me dejo llevar por las influencias. Hay discos más melancólicos y otros más alegres. Me dejo llevar como la vida misma.

–¿Qué pasó en su casa cuando tan jovencita eligió este camino tan complicado?

–El apoyo de mi familia lo he tenido siempre. Hay historias de compañeros que no lo han tenido tan bien; es una profesión delicada, inestable, quizá por eso han recibido menos apoyo. En mi caso, vengo de una familia humilde con unos valores muy bonitos que valen para luchar por lo que uno quiere. Sin prejuicio y sin condiciones. Nunca nos han impuesto lo que tenemos que hacer en la vida.

–Estarán orgullosos de verla agotar entradas allá por donde pasa...

–Esto cuesta mucho y yo lo valoro. Hemos pasado por etapas muy distintas y la verdad es que con lo complicado que está todo en la música, ver ese huequito, ver a la gente que disfruta... No dejo de tener palabras de agradecimiento.

–Ha estado hace pocas semanas de gira latinoamericana. ¿Cómo viven allí sus canciones?

–Sí, en Argentina y volvemos ahora, así que fíjate si ha sido buena la experiencia. No sabía que nos conocían tan bien allí y les gustaban tanto. Estoy deseando volver. Tanto en Buenos Aires como en Córdoba, mi tierra de allí, donde me estrené en un festival, una pasada. Me bajé del escenario temblando. Había mucha expectación. Vuelvo el 13 de octubre, que además es el día de mi cumpleaños y por primera vez tocaré en solitario, con mi gira. Estoy deseando ver qué pasa.

–Y mientras tanto, en casa, le han dado la Medalla de Oro de Andalucía.

–Eso ha sido algo muy bonito y que nunca te esperas. De parte de tu gente, en tu tierra. Parece tan de casa que no crees que te pase a ti. Fue una sorpresa la verdad. Yo no busco medallas ni nada parecido, pero sí me alegro por mi familia y por toda la gente que lucha. Todos esos andaluces que hacen algo por su tierra y se lo reconocen así. Hablo de Andalucía por donde voy. ¡Tienen que venir a verla!

–Mientras tanto, usted viene con sus canciones al norte.

–También es otro reto para mí. Tenía ganas de acercarme al norte y este año estoy contentísima porque estamos haciendo muchas ciudades diferentes y me reciben con más calor del que esperaba. Cuando llego pienso en ese cliché: ¿más fríos de qué? La gente está muy entregada. Quizá se aplaude o se jalea diferente. Es como más respetuoso, pero cuando se abren ya no paran. Hay mucha afición por el flamenco. Me sorprende para bien y lo disfruto.

–Se acercó al mundo del cine con su canción para la película ‘El Niño’ y le valió un Goya. ¿Qué más le gustaría probar?

–Nunca se sabe. Me voy dejando llevar. Lo del Goya tampoco lo esperaba. No sabía ni cómo funcionaba. Hice una canción junto a David y Ricky (productores) por una petición de Daniel Monzón, expresamente para esa historia. Me apetecía mucho porque era totalmente nuevo. Tienes que plasmar algo muy concreto. Fue muy interesante y que contaran conmigo ya fue un premio. Vivimos un momento súper emotivo, ¡después del salto en la butaca!

–Como mujer, ¿ha sentido que tenía que hacer un esfuerzo mayor que sus compañeros?

–Alguna vez que otra, pero creo que eso va también con cómo uno imponga sus propias cosas. Como soy tan constante y lucho tanto por la igualdad, las cosas acaban saliendo como quiero.

–¿Le ha pesado su propia belleza?

–Es verdad que hay veces que se peca de eso en la sociedad, de fijarnos más en la imagen. Yo me considero normalita y tengo la suerte de que la gente me valora más por mi voz y eso lo agradezco muchísimo. Prefiero que me digan «Qué voz tienes, me has puesto la piel de gallina», que mejor que «muy guapa pero no canta ná».

–Entre tanto concierto, ¿no ha sentido necesidad de parar?

–En algún momento se echa de menos poder recargar pilas y volver con más energía. A veces es todo tan seguido que te enfermas y te pasa factura. Tuve que suspender un concierto por eso, pero salvé otros cuatro. Pero ahora hay que aprovechar el momento.

–Y cuando quiere huir, ¿a dónde mira?

–Es muy sencillo; hace unos días estuve en casa de mis padres y tumbada en el césped era la más feliz del mundo. Me ayudó a desconectar. Con eso, la comida de mi madre y el sofá, vuelvo renovada.

–¿Quién no sepa quién es usted, qué se encontrará esta noche en la Campa?

–Sobre todo va a haber emociones diferentes. Risa, alegría, momentos muy íntimos, también de llorar, porque a veces hasta yo me emociono en el escenario… Todo tendrá su momento. Quien no me conozca podrá conocerme en el escenario, que es donde más me gusta estar, donde me libero cada vez más y además a Santander voy con una amiga que es Vanesa Martín. Habrá complicidad y magia.

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