«La vida no perdona por muy bonitas que sean las canciones»

«He tardado mucho tiemp en llegar al número uno, pero me emocioné como un niño», afirma Ferreiro/T. Rodríguez
«He tardado mucho tiemp en llegar al número uno, pero me emocioné como un niño», afirma Ferreiro / T. Rodríguez

En su mejor momento, el gallego actúa mañana en la Campa de la Magdalena, donde presenta los temas de su último disco, ‘Casa’

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Ya no se mueve tanto. Parece más tranquilo en todos los planos de su vida. Y eso se refleja en 'Casa' (Warner, 2016) su último disco. Iván Ferreiro, (Nigrán, 1970) saborea un buen momento. El público ha ensalzado sus últimas canciones. La crítica ha aprobado la redondez de su trabajo. Sus compañeros no dejan palabras en el tintero para alabarle. Todo encaja. Por fin. Dentro de su agenda “infernal” pero también “gloriosa” llegará a Santander este viernes, en la segunda noche de Música en Grande (22.30 horas)

- La opinión de los compañeros, de diversos perfiles es unánime en cuanto a la calidad de su último trabajo. ¿Cómo está viviendo esas valoraciones?

- Es muy satisfactorio pero da miedo y genera presión. La música es una carrera larga, de fondo. Si todo el mundo está de acuerdo en algo, celebrémoslo mucho. Cuando el viento sopla a favor hay que disfrutarlo y dejar de pensar en por qué. Si te preocupas de por qué estás bien, dejas de estarlo. Uno deja de ser feliz cuando empieza a pensar que lo es.

- Este disco surge de una caída al vacío y la posterior recuperación. Ha sido muy claro hablando de ello.

- El disco es una especie de broma acerca de todo esto. A la hora de poner sobre la mesa un disco que habla de emociones y presentarlo a todo el mundo, también hago mi propia jugada. Fue triste, pero no es tan horrible como la gente piensa. El propio disco explica cómo un suceso como una ruptura marca un punto de partida y te lleva a preguntar qué hacer con eso. Estaba dolido, pero el mundo se compone de otras piezas, aunque la vida sentimental parezca lo más importante. Hay amigos que nos dan mucho amor. Igual no fue tan triste. Quizá estando acompañado estaba peor.

- ¿Cambió de perspectiva y reflejó el resultado en doce canciones?

- Los momentos de ruptura son muy patéticos. Si uno se pone muy serio tienes muchos problemas y te vas para casa. No te vas a morir ni el mundo es más horrible. Simplemente se trata de relativizar. Ahora estoy solo y voy a descojonarme, pensé. Y el disco tiene un poco de eso, tiene algo de puteo, desde un punto de vista irónico o cínico. Tengo mi música mis amigos, mi trabajo, o sea; no pasa nada, no hay ni rencor. 'El pensamiento circular' es el mejor reflejo del disco. ¿Crees que está triste o que habla de una liberación?

"Soy fiel a mis principios que son mis necesidades"

- Creo que a veces piensa en alguien

- A lo mejor piensa en ella porque solo decía tonterías. Esa canción contiene todo esto. Hay que escucharla desde varios puntos de vista. Hay mucho cinismo y mucha mala hostia. La visión de quien no echa de menos a alguien. El que no se siente

- En el libro de Arancha Moreno, '30 canciones para el tiempo y la distancia' (EfeEme, 2017), explica que 'Años 80', uno de sus himnos, nació del enfado

- De la mala hostia y la desesperación. Todos los temas nacen desde la necesidad. Confío a ciegas en ella. También la necesidad económica, de movimiento, de expresarse. En ese momento, con 'Años 80' teníamos la necesidad de hacer un single y lo hicimos de esta manera. Aprendí mucho de esa experiencia. A veces no tienes nada más que la necesidad. El ser humano ha existido siempre así. Hablamos de compromiso y no hablamos de este gran principio. Soy fiel a mis principios que son mis necesidades.

Personas y aprendizaje

- ¿Qué importancia ha tenido su mánager, Iñigo de Argomaniz, en su trayectoria?

- Eres la primera persona que me pregunta por esto, aparte de Arancha, y es muy importante en mi vida. Tuve la suerte de caer en manos de Íñigo con 20 años. Es un mánager muy especial, muy cariñoso, alguien al que le gusta la música y su trabajo. Él ha tenido que sufrirme; era una persona madura y yo un subnormal alocado y tuvo la maravillosa capacidad de aguantarme y entenderme, o incluso sin entenderme. Las relaciones con los mánagers se van construyendo a base de trabajo, de enseñarnos muchas cosas.

- ¿Qué clase de cosas ha aprendido?

- Me ha enseñado casi todo y ha sabido aconsejarme sobre cosas extramusicales que es lo que tiene que hacer un mánager. Curiosamente, cuando ya era mayor, hace diez años o así, ¡tuve razón por primera vez!. Ahora que las cosas van bien, creo que está más feliz por mí que por sí mismo o la compañía. Se pone contento por los demás. Es algo que debería ser más normal. Él ha conseguido todo en la vida. Es un ejemplo. Lo veo como un mini padre o hermano mayor que he tenido la suerte de tener. La única persona que me riñe desde hace años. ¡Y cierro la boca!

- ¿Cuál es la clave para que una relación de este tipo funcione durante 20 años?

- Yo le diría algo a la gente que empieza a tener un mánager: si algo nos ha ayudado a tirar todos estos años es que hay veces que he dicho: quiero hacer esto y me ha salido bien. Y luego me ha salido mal, pero hemos sabido todo el rato que tenemos que acertar y cagarla juntos. No es una debilidad sino confianza y aprendizaje. Estamos viviendo en un mundo en el que no se hace eso. Hacer bien un oficio tiene que ver con equivocarse. Hoy en día buscamos alguien infalible. Yo no me fío de la gente infalible. Hemos aprendido a equivocarnos de puta madre. Y a reírnos del fracaso.

- Respecto a otra persona, en el texto de presentación de 'Casa', se menciona la estabilidad que le ha dado su productor, Ricky Falkner

- Ricky me pilla en un momento medio difícil. No sólo por una ruptura; tengo hijos adolescentes, una familia, una vida aquí... La vida no perdona por muy bonitas que sean las canciones. Tenía casi todo el disco escrito menos 'Casa' y me veía incapaz de cerrarlo por algunas circunstancias. Ricky tiene la capacidad de tranquilizar y organizar muy bien. Por eso es un productor fantástico. En mi banda es el director musical.

- ¿Se ha vuelto más comedido en el escenario?

- Manejo la contención pero todo está planteado para dejar de hacerlo y que la cosa se suelte. Amo bastante el caos. Soy un músico que no le dice a sus músicos lo que quiere que toquen. Lo llamo dinámica. Son elementos muy necesarios y me está gustando aplicarlo

Éxito y personalidad

- ¿Le produce satisfacción llegar al número 1?

- Es la primera vez que alcanzo el número uno. Me daba bastante igual pero luego cuando pasó, ver las cara en la compañía, su satisfacción, pensar en el calendario de conciertos y toda la gente que trabaja detrás, tantos años de esfuerzo... He tardado mucho tiempo en conseguirlo y me emocioné como un niño pequeño. Entre esto y el triunfo de Portugal en Eurovisión, tuve dos grandes momentos de satisfacción. Fue lo más poético de la tele desde los 60.

- Por fin ha bajado el IVA de los espectáculos culturales. Un motivo de celebración, supongo.

-Yo estoy contento. Me da un poco de tristeza por todas las pequeñas productoras que se han ido a la mierda. Ahora hay muchas menos y han tenido que reconvertirse o moverse del sitio. En los 80 los conciertos los pagaban los ayuntamientos y los 90 fueron complicados porque teníamos que conseguir que la gente pagara lo que antes era gratis. Esa profesionalización dejó de ser un trato mano a mano para ser números. Nos castigaron y con la cultura lo van a hacer siempre, todos.

- ¿Por qué cree que se produce esa persecución?

- La cultura va a estar generalmente en contra de la autoridad. Es una parte de su esencia. Yo solo puedo decir: he sobrevivido, gracias Dios del Rock, sigo aquí, pero no puedo evitar pensar en los que se perdieron por el camino y eran muy interesantes. Se encargaban de cosas que no hacen los que son más grandes. No se trata solo de grandes ventas y mucho público. Hay otras cosas. O así debería ser. Es lo natural. La cultura tiene que ver con alguien que propone una forma de emocionarse, nueva o recogiendo influencias. Sale de uno que convence a otro.

"El gallego hace lo que siente porque no le queda más remedio"

- Es un ejemplo de esos artistas que no tienen que vivir en la gran ciudad para triunfar

- Lo cierto es que yo trabajo allí, pero no para la creatividad. Adoro Madrid y Barcelona, me siento en casa. Pero sí creo que en el caso de los grupos gallegos como Triangulo de Amor Bizarro, Siniestro Total, Novedades Carminha...al estar aquí hemos conseguido tener una especie de independencia ideológica que tiene que ver con cómo vives y cómo te rodeas día a día. A las seis es de noche y te vas a ensayar. El gallego hace lo que siente porque no le queda más remedio.

- ¿Existe entonces una escena de resistencia musical gallega?

- No es un grupo determinado. A Xoel (López) lo conocí en Madrid, por ejemplo. Siempre ha habido una parte creativa y seguirá existiendo por las propias condiciones del sitio; nos separa del resto un océano y unas montañas, hace que tengas que usar todo lo que tienes sin pensar en lo que hay al otro lado. Nos hace intrépidos

- Decía en una entrevista que no puede gustar a un millón de personas pero sí escribir canciones que le gusten a un millón de personas. ¿Sigue escribiendo para otros?

- Cuando me llaman. Me encanta. Es como un bocado delicioso.

- Es bastante activo en redes y recurre a menudo al humor

- Me divierto mucho. Porque como dices, me gusta la parte divertida y de interacción y de una cierta intimidad. A veces se habla de las redes como algo frío y hay momentos de cercanía muy grandes. Al final, hay veces que las tonterías son mucho más emocionantes que lo profundo.

- ¿Empieza a creerse lo de vivir haciendo canciones?

- Empiezo a verlo. Quizá dentro de 15 años podría haberme convencido del todo.

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