De paseo en un Van Gogh

Una mujer prueba la experiencia de realidad virtual del Thyssen./Efe
Una mujer prueba la experiencia de realidad virtual del Thyssen. / Efe

El Thyssen invita a 'entrar' en tres de sus mejores pinturas en la primera experiencia de realidad virtual de un museo español | Expande las fronteras del arte con la recreación digital y tridimensional de algunas de sus obras icónicas

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Agarrados de la mano de Mary Poppins, los pequeños Jane y Michael penetraban de un saltito en el paisaje dibujado en el suelo de un parque londinense por Bert -Dick Van Dyke- en la recordada película de Disney. En 1964, cuando se estrenó la supercalifragilística película de la 'supernanny', la realidad virtual era un sueño del cine. Hoy es una fantasía muy real y cada vez mas cotidiana. Llega por primera vez a un museo español para expandir las fronteras del arte y hacer posible un bucólico paseo por los últimos campos que pintó Van Gogh, penetrar en el universo geométrico de Piet Mondrian y tocar, y casi oler, la flores de un primoroso bodegón holandés del siglo XVII.

Los visitantes del Thyssen podrán experimentar por primera vez qué se siente al entrar literalmente en algunos de sus mas icónicos cuadros gracias a la última tecnología de realidad virtual y 'recorrer' tres destacadas obras de la colección permanente: 'Les Vessenots en Auvers', pintado en 1890, poco antes de su muerte, por Vincet Van Gogh (1853-1890), el inacabado 'New York City, 3', de Piet Mondrian (1872-1944) o el bodegón 'Vaso chino con flores, conchas e insectos', pintado en 1628 por el holandés Balthasar van der Ast (1593-1657).

A través de un potente ordenador inalámbrico dispuesto en un mochila y mediante unas gafas inmersivas, es posible acceder a nuevos mundos plásticos plenos de colores y sensaciones. Se obra el milagro cuando el espectador se sitúa bajo una de las cuatro pequeñas cúpulas geodésicas de 2,5 metros de diámetro, compuestas por pentágonos y hexágonos que recuerdan a un balón de fútbol, y se convierte en un explorador tecnológico del mejor arte.

Al atravesar el marco del primer cuadro, en medio de un estallido de luz y color, es posible pasear por la campiña de las afueras de Auvers que en sus últimos días de vida pintó Van Gogh en pleno fulgor primaveral. Escuchar el canto de los pájaros, el murmullo del viento meciendo los campos de trigo y las flores, y sentir casi sus aromas. Percibir también el rumor del agua de un plácido arroyo en medio de una sinfonía de luminoso verdes, azules y amarillos.

Más desconcertante es el paseo por las estrictas geometrías de colores puros que Nueva York inspiró al también holandés Piet Mondrian en 1941. Aquí los sonidos son el bullicioso tráfico en la gran manzana y de de sus transeúntes en el bario chino, o los pegadizos ritmos de una banda de jazz. Si se alza la cabeza, la vista se pierde en una infinita trama de barras de colores primarios. Si se mira hacia abajo y el vértigo se supera, la trama geométrica se abre un abismo vertiginoso tan colorista como el superior.

La experiencia se completa 'tocando' y 'sintiendo' 'Vaso chino con flores, conchas e insectos', el bodegón pintado en el primer tercio del siglo XVII por Balthasar van der Ast, un mago del género floral. Los pétalos de las flores depositadas en el suntuoso jarrón de porcelana se desprenden e inician un envolvente ballet revoloteando en torno al atónito espectador. Como algunos de los insectos que el maestro holandés incluyó en su composición y que ahora cobran vida.

Para disfrutar de los portentosos cinco minutos que dura el espectacular viaje virtual y gratuito es necesario apuntarse previamente para realizarlo entre las diez de la mañana de este sábado 19 y la una de la madrugada del domingo 20. Se repetirá el domingo, desde las diez de la mañana a las siete de la tarde, y se quiere extender hasta el 28 de mayo. El experimento de realidad virtual se pone en marcha coincidiendo con el Día Internacional de los Museos, en el que el Thyssen aspiraba a batir el récord de 20.000 visitas que estableció el año pasado.

Es posible hacer este viaje futurista al pasado de forma gratuita gracias al patrocinio de Endesa y a la tecnología de las firmas IED Innovation Lab y HP, impulsada por Entrophy Studio. Es un equipo especializado y multidisciplinar que trabaja para la publicidad, la imagen corporativa y el cine ofreciendo novedosas experiencias que transforman al realidad y permite la plena interacción.

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