«El piano puede cantar casi como la voz humana»

Plamena Mangova rinde homenaje el viernes a quien fuera su profesor Dimitri Bashkirov. / Roberto Ruiz

Plamena Mangova rinde homenaje el viernes a su profesor Dimitri Bashkirov dentro del Encuentro Santander Música y Academia

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Plamena Mangova se aficionó a la música con un piano de juguete a la edad de cinco años y el viernes rendirá homenaje a su maestro Dimitri Bashkirov en el Palacio de Festivales, dentro del Encuentro Santander Música y Académica. Entremedias hubo sacrifico, clases, concursos y premios. Pero su determinación por la música es grandes: «Conocer al profesor Bashkirov y el Festival de Salzburgo con 15 años fue un choque total en el sentido más positivo».

Sus padres le inculcaron el amor por la música. Ella cantaba y él tocó el clarinete en una etapa de su vida. «En nuestra casa la música siempre ha sido la arena», reconoce. Empezó en la Escuela de Música de Pleven, su ciudad natal. Enseguida pasó a la Academia Estatal de Música de Sofía, a tres horas de distancia de su casa, donde conoció a su primera gran profesora de piano, Marina Kapatsinskaya. «Ella había sido alumna del gran profesor Bashkirov y me habló de él», declara Mangova. Con quince años viajó al Festival de Salzburgo donde Bashkirov impartía una masterclass. «Fue un choque total, me emocionó y en ese momento decidí dedicar mi vida a la música».

Salzburgo y Bashkirov fueron determinantes. El tercer gran choque con la música fue cuando escuchó a la Filarmónica de Viena con la Novena Sinfonía de Mahler y Bernard Haydn dirigiendo. Recuerda que «fue algo cósmico». Ese fue el principio para quien cree que «el piano puede cantar casi como si fuera una voz humana. El instrumento más genial de todos es la voz humana y el piano el más completo».

«Fue un choque total, me emocionó y en ese momento decidí dedicar mi vida a la música»

Después de este choque emocional, todos los años volvió a Salzburgo y en uno de esos viajes, Bashkirov le aconsejó que se preparara para el Concurso Internacional de Piano de Santander. Así lo hizo y quedó la tercera, ganó la medalla de bronce, en 1998. Fue un «trampolín» en su carrera porque le permitió participar en numerosos conciertos durante todo el año y recuerda grandes amistades de aquella época. Después llegaron más premios, como el 'Vittorio Gui' de Florencia o el Juventus Festival de Francia. En 2007 ganó el segundo premio del Concurso Reina Elisabeth de Bruselas y se embarcó en un carrera internacional.

«El Concurso de Piano de Santander fue un gran impulso que me empujó hacia una vida llena de conciertos», explica. Entusiasta de la música de Cámara, también ha realizado actuaciones en las filarmónicas de Berlín, San Petersburgo y Luxemburgo, el Suntory Hall de Tokio o el Kennedy Center de Washington, entre otros. Tras su paso por el Concurso de Piano de Santander entró en la Escuela de Música Reina Sofía, donde fue alumna de Bashkirov. «La escuela me ha dado cosas que nunca olvidaré», insiste. Hablar del profesor Bashkirov le emociona: «Es un superpersonaje, como músico y como persona. Su inteligencia es total y es un hombre muy respetado por todo el mundo», explica. Para ella, «no es solo un profesor que te enseña, es alguien con una experiencia sobre el escenario absolutamente loca. Ha tocado por todo el mundo y se ha ganado una gran reputación como pianista y artista. A eso hay que añadir su gran imaginación musical al piano».

«El Concurso de Piano de Santander fue un gran impulso que me empujó hacia una vida llena de conciertos»

Asegura que es una persona capaz de «expresar las emociones y la filosofía de cada obra», porque no hay que olvidar que Bashkirov «enseña a comprender los diferentes estilos musicales. Nunca se puede tocar un Chopin como un Mozart o un Mozart como un Debussy, con el mismo toque». Otra virtud del profesor es enseñar a escuchar música «al máximo posible, conocer el legado de los grandes músicos». «La música te enseña a ser buena persona, incluso mejor de lo que somos», asegura la joven profesora para quien «la música te acerca a lo espiritual en un mundo material. Es más que un arte, es algo inexplicable». Pendiente de sus manos, reconoce que son muy frágiles porque «están expuestas a accidentes. Bashkirov, añade, me ha enseñado cómo las manos tienen que respirar para que respire la música». Para ella, un buen músico debe tener «un talento loco. Puedes tener base profesional e intelectual, pero hay un porcentaje de talento fundamental. Sin talento nadie llorará en la sala», explica Mangova. Por último cita a los grandes compositores. «Brahms, Rasmaninov o Mozart han dejado unas perlas musicales estupendas, pero qué decimos de Schubert o Tchaikovsky», explica quien cree que los grandes compositores nos han legado una música increíble.

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