«La poesía es el punto de partida y de llegada del lenguaje literario»

Andrés Neuman a su entrada al salón de actos del Ateneo donde ayer presentó su nueva novela ‘Fractura’. /Celedonio Martínez
Andrés Neuman a su entrada al salón de actos del Ateneo donde ayer presentó su nueva novela ‘Fractura’. / Celedonio Martínez

Andrés Neuman, que presentó ayer su nueva novela en el Aula de Cultura de El Diario, y aseguró que «no le interesan los dramas ni los maniqueísmos»

ROSA M. RUIZ SANTANDER.

A Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) le gustan las novelas «o muy cortas o muy largas». La que vino a presentar ayer al Ateneo de Santander, en un nuevo acto organizado por el Aula de Cultura de El Diario Montañés, es de las últimas. Una novela de 491 páginas que ha tardado siete años en escribir y a la que ha titulado 'Fractura'. Y eso le ha permitido, tal y como reconoció, «ver pasar el tiempo a través de ella» porque «este tipo de obras que llevan tantos años no sólo registran todos los cambios que pasa el autor mientras la escribe, también los personajes registran muchos cambios en esos tiempos».

Acompañado del poeta castreño Lorenzo Oliván, que además es su amigo; del escritor y crítico Javier Menéndez Llamazares, y del presidente del Ateneo, Manuel Ángel Castañeda, Neuman desgranó y desveló muchos aspectos de esta obra. Un libro que se le ocurrió en marzo de 2011 tras el accidente nuclear de Fukushima. «Escuché que esa catástrofe desvió unos centímetros el eje del planeta entero. Y me impresionó que una cosa puntual que ocurre a miles de kilómetros pueda afectar de esa manera al resto del planeta», explicó. Así que decidió contar la vida de un hombre, Watanabe, desde las voces de cuatro mujeres, cuatro exparejas en realidad. El protagonista, que mantiene el mismo apellido que uno de los poetas favoritos del escritor, el peruano José Watanabe, sobrevivió a las bombas atómicas de la II Guerra Mundial y es, precisamente, el accidente de Fukushima lo que le lleva a iniciar un viaje de vuelta a su país y también hacia los recuerdos de su infancia.

Metafórica

Es una novela plagada de metáforas, y en la que, tal y como definió Lorenzo Oliván, «la verdad es importante, pero casi son más importante las metáforas que están al fondo de la verdad». Una obra completa, en la que la poesía está muy presente. No en vano las primeras publicaciones de Neuman fueron poemarios, uno de ellos 'El tobogán' reconocido con el premio Hiperión. Una etapa en la que se fraguó su amistad con Oliván.

Neuman mantiene que «la poesía es el punto de partida del lenguaje literario» y reconoce que en esta novela hay un alto componente poético, más allá del nombre del protagonista. «Uno de mis vicios es la traducción poética aunque siempre se ha dicho que es intraducible, lo que a mí me lleva irremediablemente a hacerlo», confesó. Siguiendo ese vicio en 'Fractura', el escritor traduce del budismo zen unos pequeños poemas que, los monjes escribían en vida sobre su propia muerte. Durante el acto de presentación, el escritor leyó algunos de ellos.

Y siguiendo con las confesiones, afirmó que su género favorito es la tragicomedia lo que le llevó a leer también un fragmento de la novela en la que uno de los personajes describe lo que es la risa.

Una de las cuestiones que llaman la atención de la novela y a la que también se refirió durante la presentación en el Ateneo es la escasa voz que da al protagonista y del que, sin embargo, se sabe todo a través de las mujeres que le han amado. Ellas son, precisamente las que, con sus recuerdos, van descubriendo al lector la historia de Watanabe. «No me interesan los dramas ni los maniqueísmos explícitos, así que abordé la historia desde el mismo momento de la ruptura amorosa».

Y otra de las cosas que tampoco le gustan a Neuman es «la forma de diálogo convencional», porque según dice en la vida real «las personas no hablan una en primer lugar y cuando acaba la frase sigue la otra. Aquí nos interrumpimos, casi continuamente». Por eso, y tal y como se ve también en 'El viajero del siglo', utiliza un sistema de paréntesis en los que va incluyendo distintas voces.

No faltó el humor en la presentación de 'Fracturas', un libro que tanto Oliván como Llamazares relacionaron con el concepto de 'homo viator', como hombre que sigue un camino y como un viajero; y la bromas sobre las nuevas tecnologías que nos rodean, «esas que nos prometen presencia todo el rato y que en realidad nos hacen estar más solos que nunca». Y una última confidencia, su interés por las historias circulares. «Aunque lo que más me interesa de todo es saber quién maneja el compás».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos