Asier Etxeandia: el intérprete total

El actor Asier Etxeandia.
El actor Asier Etxeandia.
  • Es la primera vez que opta al premio más importante del cine español y lo hace por su interpretación en 'La novia', de Paula Ortiz

No fue su primer trabajo, pero sí el que le dio visibilidad total: el de maestro de ceremonias en ‘Cabaret’ mostró que Asier Etxeandia era actor, pero aspiraba a artista multifacético. Y apasionado. El pasado 14 de diciembre volvió a ser maestro de una ceremonia que por poco le descoloca: era uno de los dos presentadores en la lectura de los nominados a los Goya y casi se descompone al ver su nombre en la papeleta, como candidato al mejor actor por ‘La novia’. Es la primera vez que opta al premio más importante del cine español, y Etxeandia es de los que saben mantener la compostura e incluso hacer muchas cosas a la vez sin que una choque con la otra. Verdaderamente, se diría que no se lo esperaba.

Y eso que se intuía que el bilbaíno que hace dos décadas emigró a Madrid a buscarse la vida, había cumplido los 40 en un buen año; sobre todo en el cine. Dos papeles arriesgados, en dos películas que juegan con el exceso melodramático y con relaciones inusuales y desaforadas, le han situado en un primer plano que venía reclamando, aunque antes hubiera trabajado en producciones destacadas: ‘Las 13 rosas’ (Emilio Martínez Lázaro, 2007), ‘Mentiras y gordas’ (Alfonso Albacete, 2008) o ‘Musarañas’ (Juanfer Andrés y Esteban Roel, 2014).

Pero el doctor conmovido por el drama de su paciente, capaz de cantar en el quirófano a Camilo Sesto de ‘Ma ma’, o el amante desesperado que ve cómo ‘La novia’ se le va en manos de otro por conveniencia, son los papeles que en 2015 le han puesto en sendos abismos de la interpretación, que ha resuelto con la entrega y el apasionamiento que le pedían los respectivos directores, Julio Medem y Paula Ortiz. Como la realización de las propias películas la interpretación de Asier Etxeandia puede emocionar o marcar distancia, porque se implica en peculiares propuestas estéticas tendentes a lo desaforado.

En cualquier caso, el reto del dramatismo muestra un valor más en un Asier Etxeandia siempre multifacético. Alto, guapo y fuerte, pero también con sensibilidad y sutileza para huir del modelo de seductor de pasarela en que caen muchos otros, comenzó por la vía habitual de participar en cortometrajes, su crecimiento ha ido en paralelo en todos los medios. Si el escenario fue el despegue con ‘Cabaret’, la televisión le fue haciendo popular con el ‘Beni’ de ‘Un paso adelante’ (2002), el Gorka de ‘Herederos’ (2008-2009), el Blackman de ‘Los hombres de Paco’ (2009-2010) o el Raúl de ‘Velvet’ (2014) que sigue haciendo. Aunque su trabajo más personal, su mayor reto, ha sido el espectáculo ‘El intérprete’ (2003) que durante tres años le ha llevado de gira (y combinándolo con las películas y la televisión) con una propuesta en la que se abría y se entregaba por completo, en lo enérgico y en lo emocional. Un concierto teatral o una obra escénica con un cantante como protagonista, maestro de ceremonias y currante dispuesto a todo, el intérprete total.