«De ser el pueblo del penal hemos pasado a ser el de las anchoas ¿no es estupendo?»

Juan Ignacio Villarías posa con su último libro. :: dm/
Juan Ignacio Villarías posa con su último libro. :: dm

El santoñés presenta hoy en el Ateneo de Santander (19.30 horas) su última novela 'Una vida baldía' Juan Ignacio Villarías Escritor

JAVIER MENÉNDEZ LLAMAZARES SANTANDER.

Juan Ignacio Villarías es santoñes, aunque naciera accidentalmente en La Bañeza (León), en 1947). Su biografía resulta de lo más literaria, con una larga lista de estudios y empleos de lo más variado, de entrenador de fútbol a profesor de idiomas, aunque su carácter emprendedor le llevaría a triunfar como empresario. 'Una vida baldía' es su octava novela publicada, y narra la historia de Ventura, un joven de nuestro tiempo que, al llegar a viejo, descubre que no ha conseguido hacer nada de provecho. Villarías presenta hoy la novela en el Ateneo de Santander (19.30 horas).

-La fortuna de Ventura no es precisamente la mejor. ¿No se puede luchar contra el fracaso?

-No sólo se puede, sino que se debe. Los personajes es lo que hacen, con mayor o menor fortuna. Mientras que a Ventura no le salen bien las cosas, tiene que ver cómo algunos de sus ex colegas de clase sí consiguen buenos puestos. Los cuales, como no abundan, sino muy al contrario, sólo son alcanzados por unos pocos afortunados, mientras que la mayoría de los jóvenes que pretenden acceder al mercado laboral se quedan in albis de momento, hasta nueva oportunidad. Es lo que pasa hoy aquí mismo, no hay más que observar la situación, la cual por fortuna la vemos ir mejorando poco a poco, a ver si seguimos así.

-En los últimos años se habla mucho de los 'ninis'. ¿Existen, o son un tópico para rellenar periódicos?

-No hay más que observar la realidad. Y las estadísticas. Los números cantan, la prensa no inventa nada. Ni estudia ni trabaja, ni, ni... Los ninis de los que tanto se habla. ¿De ninis me van a hablar a mí, a mí que tengo uno? Veintiocho años, y ahí sigue, en casa, a ver si le sale algo. Esperanza, eso que no falte.

-Pero en realidad los jóvenes lo han tenido complicado siempre...

-La vida es dura, lo es ahora, lo ha sido siempre, y siempre lo será. ¿Ahora mismo? Más bien difícil está, yo diría, pero hace unos pocos años estaba mucho peor. Un buen gobierno (¿le tenemos bueno ahora mismo?, me pregunto) poco puede hacer en una situación económica y social desfavorable. Sin embargo, un mal gobierno puede hundir en la miseria a toda una sociedad. La situación en una economía de mercado más depende de la iniciativa privada que de las políticas económicas del gobierno.

-En Cantabria, y en Santoña en particular, ¿cómo atisba el horizonte?

-Según el presidente de nuestro gobierno regional, vamos viento en popa. ¡Ojalá! Yo no soy de su partido, pero nada me complacería más que tenerle que dar la razón en un futuro próximo. En Santoña en particular ha resurgido la pesca del bocarte, y se nota un repunte de la actividad económica, cualquier comerciante lo podría decir. Me acuerdo de los tiempos lejanos (y venturosos) de mi juventud, cuando lejos de nuestra provincia me preguntaban de dónde era yo, y cuando les contestaba que de Santoña, me decían así: «¡Ah, ya...! El penal». Ahora me dicen: «¡Ah, ya...! Las anchoas». De ser el pueblo del penal hemos pasado a ser el pueblo de las anchoas. ¿No es estupendo?

-Como en otras de sus obras anteriores, sobrevuela constantemente la sombra del mal camino, la delincuencia.

-Un personaje aquí sucumbe a la tentación de meterse en malos pasos, por lo cual acaba mal. En las novelas y películas de antaño los policías eran los buenos, si vale decirlo así, de forma tan genérica y simplista, mientras que los malos eran los delincuentes. Hoy se ha subvertido el orden de valores en este punto, no hay más que verlo. A mí no me gustan las historias de ficción en las que los delincuentes se salen con la suya. Pero es lo que hay, como se suele decir.

-Ocho novelas son un bagaje considerable. ¿Está en su mejor momento?

-Preferiría pensar que lo mejor está por venir. Y en ello sigo, pero el éxito no sólo depende de mí. La importancia que un artista puede llegar a alcanzar depende de los demás, principalmente de la crítica y de la prensa. Cada uno tiene la importancia que los demás le quieran dar.

-Últimamente sale a novela por año. ¿Ya está en máquinas la siguiente?

-Tengo tres terminadas, más otra a medias. No me gusta hablar de las novelas no publicadas, pues una novela no es novela ni es nada mientras esté sin publicar. No obstante, diré que se titula 'El bellaco del arzobispo', y está ambientada en Santoña en el siglo diecisiete, durante el ataque de la flota francesa al mando del arzobispo de Burdeos.

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