Un puente artístico entre civilizaciones

la italiana Marisa Coppiano trabaja en uno de los collages que ha hecho en Sianoja y que forma parte de la serie ‘Vírgenes’.
la italiana Marisa Coppiano trabaja en uno de los collages que ha hecho en Sianoja y que forma parte de la serie ‘Vírgenes’. / Daniel Pedriza

Los 13 artistas que han participado en Sianoja exhiben las obras que han realizado durante el encuentro

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Ha sido una semana «enriquecedora», «intensa» y «de mucha batalla». Siete días de convivencia y creación de 13 artistas llegados de distintos puntos de España, China, Japón, Italia, Polonia y Eslovenia que llevarán a Noja y su paisaje en su mochila creadora. El Palacio de Albaicín ha sido su ‘casa’ en los últimos días y sus salones acogerán el resultado de su trabajo en una muestra que se inaugurará hoy, a las 19.30 horas. «Ahora toca reposar un poco la experiencia y dejar que todos los acontecimientos que hemos adquirido del resto de artistas participantes vayan reflotando poco a poco en nuestro trabajo», señala el pintor Darío Basso.

«La potencia del paisaje de Noja ha impresionado a estos artistas»

«Ha sido una edición muy complicada. Porque el viento nos ha hecho una jugarreta y casi destruyó la carpa donde trabajaban la mayoría de los artistas y porque el Ayuntamiento tampoco nos lo ha puesto fácil», lamenta Manuel Sáenz-Messía, creador y director de Sianoja. Con cierta preocupación por el futuro de este festival, ya que desde el Ayuntamiento anuncian un nuevo planteamiento y con cierta suspicacia ante la escasa presencia institucional hasta ayer que fueron visitados por la directora general de Cultura, Marina Bolado, el director del festival, reconoce que salvo los collages de Marisa Coppiano y la japonesa Yuko Sugimoto, el resto de los participantes se han decantado por la pintura. «Sugimoto lo pega todo. El proceso de sus obras es fascinante ella va pegando cosas y las va tapando como si fueran cofres de secretos», señala.

El resto de las obras «son mundos diferentes». A algunos artistas, señala, les ha costado acostumbrarse a trabajar en grupo, pero si algo tienen en común las obras es la fuerte presencia de Noja. «La potencia de este paisaje les ha impresionado mucho y en general los cuadros están muy vinculados a la naturaleza de la zona. Los jardines, el Palacio de Albaicín, las playas... asoman por casi todas las pinturas», reconoce. También quiere recordar la presencia de destacadas personalidades de otros ámbitos del mundo del arte como Julia Sáenz Ángulo, crítica, escritora y periodista, y la exposición de Nacho Zubelzu que, de forma paralela al festival, se puede visitar en la Sala de Turismo hasta el 22 de julio. El Corte Inglés mostrará en octubre una selección de las obras realizadas en esta edición.

Su trabajo ha sido bien fructífero, durante esta semana ha tenido tiempo de pintar siete cuadros de gran formato –tres de ellos alargados y cuatro circulares– con el mar y las conchas de los bivalvos como elementos principales. «Además he hecho 20 dibujos más libres basándome en las sensaciones que he tenido a lo largo de esta semana», explica. ¿Y cuáles son esas sensaciones? Pues más o menos las mismas que han vivido Jiang Huan (China), Shixiong Wu (China), Joze Subic (Eslovenia), Marisa Coppiano (Italia), Yuko Sugimoto (Japón), Justyna Warwas (Polonia), Ángel Hurtado de Saracho (Gijón), Dora Piñón (Cubana nacionalizada en España), Eduardo Alvarado (Miranda de Ebro), Sandra Suárez Izquierdo (Los Corrales, Cantabria) y Soraya Triana (Palencia) en una nueva edición de Sianoja que ha contado con una mayor presencia de creadores orientales que en anteriores ocasiones y en la que el fuerte viento que ha soplado en los últimos días ha hecho alguna «jugarreta».

La cántabra Sandra Suárez, a la derecha, ha pintado un cuadro con técnica acrílica en la que, como en todas sus obras, predomina el color. / Daniel Pedriza

«Los elementos te ponen a prueba y el viento es el peor enemigo del pintor», explica Dora Piñón. El clima y la humedad de Noja se reflejan en la obra que ha creado estos días. Una pintura que forma parte del resto de la exposición y que los artistas han donado a la colección Sianoja.

Única cántabra

Sandra Suárez Izquierdo ha sido la única artista cántabra presente en esta edición. Ha tomado la flora del jardín botánico que circunda el palacio como motivo central de su colorida pintura. Desde el principio se tomó esta experiencia como una gran oportunidad y a su término reconoce haber superado las expectativas. «Hemos trabajado mucho, pero también hemos tenido tiempo para conocernos y pasar momentos divertidos. Siempre viene bien conocer a gente del entorno y que ellos conozcan mi trabajo. Estoy segura que este encuentro va a ser muy beneficioso para mi carrera», afirma.

Internacionalmente reconocida por su faceta de arquitecta, artista y diseñadora, Marisa Coppino ha sido de las pocas artistas que se ha decantado por el collage durante este encuentro. Hace tres años viajó al sur de España y quedó fascinada por las imágenes de las Vírgenes que encontraba por el camino. Así que decidió incluirlas en sus cobras. Siguiendo esa línea, en Sianoja, ha creado tres cajas de metracrilato que ella llama cariñosa sus ‘altarcitos’. En ellas ha introducido distintos autorretratos y algunos elementos que recuerdan de alguna forma las cajas con la Virgen que aún hoy en día van de domicilio en domicilio en algunos pueblos de España. «Estos días han sido muy intensos emocionalmente. El ambiente que se ha creado ha sido mágico y yo creo que se ha reflejado en las obras. Ha habido mucha complicidad y una gran colaboración de todos con todos», señala.

Darío Basso también da los últimos retoques a una de las pinturas inspiradas en la playa. / Daniel Pedriza

La benjamina del grupo, Soraya Triana también ha aprovechado muy bien el tiempo. Prácticamente acaba de empezar su carrera al tiempo que concluye el Doctorado en la Facultad de Bellas Artes de la Complutense. «Ha sido muy enriquecedor porque nos hemos juntado artistas muy heterogéneos y distintos. A mí me ha servido para empaparme de la experiencia de los otros y lo he vivido casi más como una experiencia humana que plástica». Con un tejido como motivo principal más distintos elementos que ha ido cogiendo por la zona, ha hecho una pieza pictórica y otra escultórica. Una representaría lo positivo y la otra lo negativo.

Diez años después de su primera experiencia en Sianoja, Eduardo Alvarado, regresó al encuentro para pintar dos cuadros. «Uno grande que es como una abstracción que está a punto de ser un paisaje y otro más pequeño que es un paisaje a punto de ser una abstracción. «La semana se ha desarrollado en armonía y la verdad es que estoy contentísimo», concluye.

El acto de clausura de hoy incluye un concierto de soul, jazz y funk a cargo del grupo Mantecarol formado por Rafa Santana (piano), Toño Gutiérrez (bajo eléctrico) y Rodri Irizabal (bateria).

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