«Quiero llegar a los cien años»

El poeta y pintor Julio Maruri posa, ayer, en la residencia santanderina donde se aloja/María Gil Lastra
El poeta y pintor Julio Maruri posa, ayer, en la residencia santanderina donde se aloja / María Gil Lastra

El poeta y pintor Julio Maruri, decano de los artistas de Cantabria, recibirá el próximo día 19 la Estela de Oro de las Letras de Cantabria

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Hay un álbum de imágenes de una vida que recorre la silueta del poeta y pintor Julio Maruri: el retrato casi canónic, a finales de los cuarenta, con mesa camilla, flor, escritura y cigarro que Angel de la Hoz dejó para la historia; el de su encuentro con el Nobel Vicente Aleixandre en los cincuenta; muchas de las fotografías con su amigo y editor Pablo Beltrán de Heredia; las de algún recital compartido junto al Cervantes José Hierro; o, en fin, las de su regreso definitivo a Santander cuando José María Lafuente impulsa la reivindicación de sus huellas, plasmadas en exposiciones y ediciones.

Pero el autor de ‘Los años’, ligado al Adonais, a la Escuela de Altamira, o al Premio Nacional de Literatura, tiene su propio itinerario de secuencias vitales y recuerdos. Una «película en mi cabeza» que cada día repasa entre la contemplación y la gramática de ese exilio interior que demandan las palabras. El decano de los artistas cántabros, que cumplirá 98 años en verano, recibirá la Estela de Oro de las Letras de Cantabria el próximo día 19, una distinción que vertebra el séptimo Día de las Letras de la comunidad, acto que se celebrará en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria, impulsado por la Sociedad Cántabra de Escritores, Gobierno regional y UC.

Maruri (Santander, 1920) ya no tiene necesidad de escribir ni de pintar pero en la Residencia de Cueto donde se aloja desde hace más de tres años, le rodean libros abiertos, algún catálogo, y revistas cuyas páginas mira sin detenerse. Son sus «estampitas» que le permiten alumbrar el pasado sin nostalgia, entre la aceptación y un deseo de vivir que nunca cesa. Su tenue hilo de voz invita al silencio pero nunca ha dejado de ser claro. Rezuma sentido del humor y sigue desprendiendo esa predisposición a dejarse asombrar por la vida.

Maruri con este premio une su nombre al del cineasta Mario Camus; el narrador y académico santanderino Álvaro Pombo; el cronista de Santander, Benito Madariaga; o a la historiadora Carmen González Echegaray, recientemente fallecida.

Aunque Maruri no acudirá a la velada literaria, agradece el galardón que se suma al que ya recibiera en esta misma década con motivo de la I Gala de las Letras de Santander en homenaje a su poesía. La convocatoria será una oportunidad de volver a recobrar la voz del poeta de ‘Las aves y los niños’: «Temo siempre a este pájaro/ que viene de otra patria,/ que me acuñó de niño/ bajo un ala, en reposo». Maruri, al que le gustaría «llegar a los cien años» mientras repasa esas imágenes fragmentadas de una vida, ya fue objeto de una imprescindible antología abordada por los poetas cántabros Juan Antonio González Fuentes y Lorenzo Oliván, que publicó Visor.

En ella quedaba sintetizada la dimensión poética de un autor del que el exdirector de la RAE, Víctor García de la Concha, escribió que encarna «la sonrisa que brota de la amargura de la conciencia»; del que Carlos Bousoño subrayó la «delgadez de la materia verbal» con que levanta su canto , y al que el propio Aleixandre retrató, quizá mejor que nadie, al hablar de su «misteriosa inocencia» y «su difícil definición». Más recientemente Luis Antonio de Villena definía al poeta santanderino como «un esteta cercano a Gandhi. Un hombre en el buen sentido de la palabra bueno, que se enamora de las entretelas de la vida».

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