El Románico Internacional del Maestro de Piasca se expone en el Museo Diocesano

Detalle del montaje de las piezas en el Museo Dioceano, que albergará esta muestra itinerante. / DM .

La muestra de Santillana, que se inaugura el viernes, la integran una treintena de piezas originales de la iglesia del monasterio de Santa María la Real

GUILLERMO BALBONA SANTANDER.

La escultura románica, el patrimonio, la recuperación y el entorno museístico se funden en una de las muestras del verano en Cantabria. Santillana del Mar acogerá desde el próximo viernes una treintena de piezas originales, procedentes del antiguo monasterio de Santa María la Real de Piasca. El Museo Diocesano albergará estas serie de esculturas junto con la famosa doble cruz de esmaltes procedente también de los talleres borgoñones obra de cobre dorado y esmaltes donada al mismo monasterio a finales del siglo XII. Las obras pertenecen en su mayoría a los aleros de los ábsides del templo monástico que hace seis años debieron ser desmontados ante el alarmante deterioro que se percibía en los relieves de capiteles metopas y canecillos.

Tras un sistemático proceso de restauración, patrocinado por la Consejería de Cultura, se decidió hacer facsímiles reproducciones para sustituir a los originales, una vez constatado el riesgo de poder reproducirse el deterioro que se observaba, debido entre otras causas al cemento utilizado en las restauraciones del edificio en los 50 y 70 del pasado siglo. El deterioro se había producido principalmente por la utilización de cemento portland en la restauración de los tejados, «absorbido por la piedra arenisca formando sales que agrietan la costra protectora creada por la propia piedra y deterioran el volumen formando ampollas que hacen saltar el relieve». La muestra del Museo Diocesano es una selección de las 42 piezas retiradas que revelan una síntesis evolutiva de la iconografía románica, desde los temas primitivos de carácter simbólico, los temas evangélicos impuestos por la orden de Cluny, a los profanos coetáneos que se inician con el protogótico.

A la espera de dedicar un Centro de Interpretación del románico y de los monasterios de Liébana en las dependencias del propio monasterio, se decidió organizar esta exposición itinerante que se inicia en Santillana y recorrerá diversas localidades de la región y otras foráneas, sin descartar el Museo de Arte de Cataluña, líder en pintura románica, o el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

La Escultura Internacional del maestro de Piasca, que se expondrá desde el día 28, es una muetra comisariada por Enrique Campuzano, a su vez director del Museo Diocesano. Las dos únicas fechas documentadas para el románico de este foco, que tiene su centro en Carrión de los Condes, son la de Piasca, consagrada en 1172 y la de Rebolledo de la Torre, firmada en 1186.

Esta escultura, de gran calidad artística, corría el riesgo de perderse y por ello se han realizado facsímiles que se han colocado en los ábsides del templo. Su autor es un escultor francés, procedente quizás de la Borgoña, según explica y defiende Campuzano. Esta obra de Piasca de mediados del siglo XII se enmarca en el estilo denominado 'Románico Internacional', que fusiona las diferentes formas y elementos regionales y nacionales y se difunde a través del Camino de Santiago, del que forman parte los últimos maestros de Silos, el maestro Fruchel, de Ávila, el de Santiago de Carrión de los Condes, el de Aguilar, el de Sahagún y el maestro Mateo del pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela. El próximo viernes, a las 17.30, el Obispo Manuel Sánchez Monge inaugurará la muestra compuesta por una treintena de piezas originales procedentes de la iglesia del antiguo monasterio.

La escultura monumental

Durante la segunda mitad del siglo XII se asiste en Castilla a una proliferación de escultura monumental, «desconocida en otros momentos anteriores si exceptuamos la de un siglo anterior (1065-1075) en la que se conforma el Románico internacional del Camino de Santiago: Jaca, Silos, Frómista, San Isidoro y primeros maestros de Santiago de Compostela, que a su vez producen focos creativos». Campuzano apunta que ello «se debe a la influencia borgoñona, en una época de crisis provocada por la aparición del Arte cisterciense y los escritos de san Bernardo, contrarios a la iconografía de animales y seres fantásticos».

Campuzano habla de la figura de Covaterio -a quien se considera 'maestro de obra', quizás escultor de la obra de Piasca, de 1172- y también, aunque de menor calidad y discípulo suyo es Juan de Piasca, que firma la escultura de Rebolledo de la Torre (Burgos) en 1186. «Se discute si ambos nombres pertenecen a la misma persona, por la afinidad de sus obras. Son las únicas fechas conocidas -obras firmadas- , junto con la del Maestro Mateo, del Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela (1188)». La firma de los autores ya es un signo importante de reconocimiento del artista, pero su obra no es menos notable en cuanto a calidad técnica y vanguardia estética. De ahí, subraya el comisario, «la gran importancia de la escultura del maestro de Piasca y de su discípulo, Juan de Piasca, que trabaja en Rebolledo de la Torre, que les convierten en artistas de vanguardia (sobre todo el primero).

Es posible que Covaterio haga su obra por encargo del Monasterio de Sahagún, principal centro benedictino del Camino de Santiago, al que se había incorporado Piasca (con sus posesiones) hacía varias décadas y «fruto de ello sería, en compensación, la realización de la nueva iglesia del monasterio, con su escultura excepcional», concluye Campuzano.

Fotos

Vídeos