La rumba del tartamudo llega a Puertochico

Ariadna Rubio y Jano Fernández son TeCanela. /DM
Ariadna Rubio y Jano Fernández son TeCanela. / DM

TeCanela presenta su primer disco en el Sümmum, antiguo Indian, ante su público más fiel y nuevos adeptos nacidos tras un crowfunding

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

Desde que Spotify controla y espolvorea por el mundo el consumo musical, los temas además de etiquetas también tiene medidas. Las 50 canciones más virales de España es una lista que da cuenta del éxito de una canción y, por tanto, la medida de su impacto. «Es alucinante, entre Hugh Jackman, Amaia de OT y Bruno Mars estamos nosotros». Ariadna Rubio (Zaragoza, 1990) se ríe como si lo insólito de la mezcla fuera suficiente para asimilar que 'La rumba del tartamudo', el tema «más comercial y bailable» de su disco 'Las dos caras del hilo', sea la número 8 de esa lista. Y ha llegado al segundo puesto. Es decir, miles de personas han retuiteado o compartido en sus muros, a través de la plataforma, un tema que aún no ha visto la luz oficialmente.

Hasta ahora sonaba en ese mano a mano que Ariadna Rubio (voz y flauta travesera) y Jano Fernández (Santander, 1989) llevan manteniendo con el público, bien cerca, en escenarios a pie de mesa, en taburetes desgastados, como dúo. Pero no se engañen, no tienen nada que ver con Taburete.

Se llaman TeCanela, y después de dos años quitándose el sombrero ante públicos de todo el país, también ante el cántabro, iniciaron una campaña de crowdfunding para poner por escrito eso que sonaba fresco, genuino, casi improvisado y fruto de una convivencia basada en ensayos, en vivencias compartidas, en una primera canción en el contexto del colegio mayor y que les cuesta recordar cuál fue. Ambos dudan. Se miran. Sonríen. «Mister Jones, de Counting Crows», dice finalmente Jano con sonrisa triunfal. Suyas son las letras, la guitarra, la otra voz que gambetea por la sombra de las canciones que controla poderosa Ariadna. A su disco lo llama «disquito». A pesar de que la banda dobla el número de intérpretes, amplifica los instrumentos, los efectos, las colaboraciones con el propio Tomasito en uno de los temas, la esencia, dicen, «es la misma». Acompañados por Natxo Miralles (percusión) y Carlos Gutiérrez (bajo y contrabajo), la joven pareja se metió en los estudios del productor Javier Escudero (Estudios Cubex), y el resultado sonará por primera vez este sábado a las 21.30 horas en la sala Sala Sümmum de Santander (antiguo Indian, c/Casimiro Sainz). El concierto de presentación servirá para poner sobre el escenario una ruta de cuatro conciertos como banda en Burgos, Madrid y Zaragoza. Luego retomarán su formato de dúo.

«Este disco es un antes y un después en nuestra carrera musical», dice Jano Fernández con el disco en las manos, abriéndolo por las solapas donde sus propias letras están impresas. «Es increíble tenerlo», insiste, como si no diera crédito a que su voz literal y poética estén ahí dentro, en algo más de mil copias que aguardan a sus destinatarios. A quienes les apoyaron en la campaña de crowdfunding; al público de sus conciertos.

El título de su primer trabajo 'Los dos lados del hilo' hace alusión al significado mitológico de sus nombres. Y magia, al disco, no le falta. No sólo es la impronta que todo creador anhela como una prueba fehaciente de que lo que hace existe, es físico, real como un objeto hermoso, firmado por la diseñadora Julieta Canepa y la ilustradora Eva Palomar. En su caso, el reto de sacar el disco llegó tras un salto hacia delante en el que rompieron la dinámica de lo predecible en una pareja de veinteañeros universitarios. ¿Qué se puede esperar tras finalizar sus estudios universitarios (él veterinaria y ella diseño industrial) sino buscarse un hueco en un presente tan aturdido como opaco? ¿Unas oposiciones, un contrato laboral, o darse la oportunidad de crecer como músicos? La tercera opción cobró fuerza cuando decidieron viajar en 2016 por Latinoamérica, tomar distancia, ponderar la envergadura de lo que juntos estaban haciendo.

Durante ese viaje no sólo actuaron más de lo que pensaban, sino que cosecharon esa fidelidad a la que difícilmente uno luego puede dar la espalda. Ahora, dos años después de aquello, la prueba de que hay otros caminos tiene forma rectangular, suena a rumba, a poética urbana, a cachete social. Sus diez temas son la muestra del otro surco que dejan las experiencias lejos del camino marcado.

El viaje fue la confianza. La fe llegó con el premio del público del Certamen de Música: El Muelle de San Blas, que se celebró en Madrid, en 2016. Desde entonces no han dejado de actuar y de llenar salas prestigiosas en el circuito de cantautores como el Búho Real madrileño y el Kaf Café valenciano. En Santander, clásicos como el Rubicón, Bolero y Canena. Canela fina para TeCanela.

En junio de 2017 pusieron en marcha una campaña de crowdfunding en Verkami con el objetivo de recaudar el dinero necesario para la grabación del primer disco en estudio. El éxito de la campaña fue tal que en apenas dos días consiguieron el objetivo marcado, y duplicaron la cifra inicial. Finalmente, la campaña contó con la aportación de más de 400 mecenas y con el dinero necesario para poder grabar su primer disco y su primer videoclip profesional con el tema 'Ratón de alcantarilla'.

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