Santander: lo aparente y lo insólito

El CDIS inaugura una exposición que revela la ciudad durante tres décadas desde las miradas de José Luis Arauna

Inundaciones en la Avenida de Calvo Sotelo, 1970. Copia actual de tinta sobre papel a partir de negativo de revelado químico de 35 mm./Fondo Joaquín y José Luis Araúna, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.
Inundaciones en la Avenida de Calvo Sotelo, 1970. Copia actual de tinta sobre papel a partir de negativo de revelado químico de 35 mm. / Fondo Joaquín y José Luis Araúna, Centro de Documentación de la Imagen de Santander, CDIS, Ayuntamiento de Santander.
Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander

Este es un ejemplo de saber mirar. La fotografía como ecuación de vida, voz visual, relato y crónica. Un instante nunca es consciente de todo lo que cobija. En el revelado analógico había un misterio y habitaba un extrañamiento de realidad. Esa mezcla de milagros ordenados, comunes asombros, sorpresas cotidianas y deslumbramientos ordinarios asoma en estas imágenes que poseen el valor del documento, la transparencia histórica, el hallazgo de la oportunidad y la luminosidad de una ciudad en tránsito y transición.

Arauna (José Luis) heredó de su padre (Joaquín) la necesidad de la crónica, la urgencia del hecho, la velocidad del dato, el flash fugaz de un momento atrapado en el formato de la noticia. Quienes hoy hablan de inmediatez parecen haber olvidado la textura de la vivencia. En el Centro de Documentación de la Imagen de Santander se exhiben medio centenar de células vivas, un álbum perseguido, azaroso, sutil, directo, también cotidiano e insólito del ADN de Santander durante cerca de cuatro décadas del siglo XX. En Arauna, como sucede con aquellos que han trazado las luces y sombras de una construcción urbana, ciudadana, humana y vital, se funden el fotoperiodismo, el ojo público, la profesionalidad, el deseo de contar y esa pasión, hoy tan escasa, por abrir una ventana al mundo.

Arriba, el baño de los elefantes de un circo, probablemente el Circo Atlas, en la playa de los Peligros, 1965-1970. Debajo, a la izquierda, imagen de la Coronación Canónica de la Virgen Bien Aparecida en Santander, a su paso por la Casa Salud Valdecilla, 28 de mayo de 1955. Y a su derecha, la plaza del Generalísimo (actual Plaza del Ayuntamiento), 1973. / CDIS

‘Lo cotidiano y lo insólito. Fotografías de Santander (1953-1980), cuya puesta de largo tendrá lugar hoy en la Sala Ángel de la Hoz del CDIS, coordinado por Manuela Alonso, configuran la síntesis diáfana del hábitat de una cámara. Ese territorio de miradas que Arauna comenzó a sembrar con 11 años, tras el Incendio de 1941, ayudando a su padre en el laboratorio; que alumbró públicamente por primera vez con su fotografía del primer tranvía que pasó por la Avenida de los Infantes; que canalizó hacia la fotografía científica durante medio siglo en el Hospital Valdecilla, hasta su jubilación en los noventa. Y siempre el pálpito del fotoperiodismo en la sangre, ese latido del retrato único y la lucha contra el tiempo, la inquietud vibrante de la noticia apresada en un blanco y negro deslumbrante: La Gaceta del Norte y Europa Press, durante un cuarto de siglo, El Diario Montañés, de manera esporádica, y la huella de su padre, Joaquín Arauna Agenjo (1903-1965), visible en esta cita a través del reportaje de la Coronación de la Virgen de La Bien Aparecida que ambos realizaron en los años cincuenta. La muestra es la primera tarjeta de presentación de una hoja de ruta en torno al último fondo que recala en el CDIS, una vez que entre 2014 y 2016 Arauna donara al Centro de Documentación de la Imagen del Ayuntamiento de Santander el fondo fotográfico Joaquín y José Luis Arauna.

La exposición

La muestra
‘Lo cotidiano y lo insólito’ son 50 fotografías de José Luis Arauna captadas entre 1953 y 1980.
Fechas
Se podrá visitar hasta el próximo 4 de febrero en la Sala Ángel de la Hoz del CDIS (C/Magallanes) de Santander.
Horario
La muestra está abier de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 21.00 horas.

Elefantes en la playa. Sátrapas en vehículos descapotables. Piraguas surcando calles inundadas. Ciervas en el faro. Somos 'fragmentos del asombro', como escribiera Neruda, y un fotógrafo como José Luis Arauna González (Santander, 1930), habita en la actualidad, desnuda los rumores, despoja las sombras y pone nombres a los instantes que pretendían escaparse. Estas ‘santanderinadas’ son reflejos de un pasado en construcción, visiones de ciudad y estampas que revelan identidades y retratan afinidades. Lo ordinario y lo extraordinario, lo común y lo inaudito, lo esperado y lo infrecuente. Todo queda expedito y explícito en este Santander de medio siglo que discurre entre la despedida de un tiempo que empieza a desvanecerse y la búsqueda de una nueva identidad. El retrato histórico se entrelaza aquí con los lugares de la memoria, los nombres de ciudad con las escenas inusuales. Adrenalina, curiosidad, inmersión en la noticia, realidad desvelada, objetivo lúcido, disparo versátil y mirada certera. Arauna traduce el paisaje colectivo de varias generaciones en la revelación de una querencia personal. Una manera prestada de mirar para encontrarnos en el mundo.

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