El MAS suspende en transparencia

El MAS continúa en obras. / DM

El museo santanderino solo cumple ocho de los 24 campos analizados en un estudio específico y se sitúa al borde de la opacidad

Jesús Lastra
JESÚS LASTRASantander

El Museo de Arte de Santander (MAS) no aprueba en transparencia. Así se concluye tras repasar el último estudio elaborado por la Fundación Compromiso y Transparencia para clasificar a 60 centros culturales de todo el país en relación a la información interna y externa que proporcionan. Los promotores del informe clasifican a las entidades evaluadas en tres grupos -transparentes, translúcidas y opacas- en función de la cantidad y relevancia de los indicadores con los que cumplen, y el MAS se encuentra al borde de la opacidad. En concreto, es el último del grupo translúcido al superar solo ocho de los 24 parámetros propuestos.

El estudio 'A través del espejo. Informe de transparencia y buen gobierno de los museos de bellas artes y arte contemporáneo 2016' pone sobre la mesa que el museo santanderino tiene mucho trabajo por recorrer para situarse en los puestos de honor de la clasificación, que lideran Artium Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, el Guggenheim (Bilbao) y el Lázaro Galdiano (Madrid). En la capital cántabra ni siquiera se alcanza la mitad de la puntuación de los tres primeros.

El ranking

Transparentes
Este grupo conformado por diez museos lo conforman los que cumplen al menos 16 de los 24 indicadores y, además, dos de ellos sean relativos a estados financieros e informe de auditoría. Aparte del Guggenheim también aparecen en esta lista, entre otros, el Museo Carmen Thyssen o el Museo Nacional d'Art de Catalunya.
Translúcidos
Otro grupo de 16 museos se halla en el apartado de translúcidos, conformado por los centros que cumplen al menos ocho de los 24 indicadores de transparencia. Aquí se encuadra el MAS, aunque en último lugar y, en consecuencia, con la menor puntuación. Ocho puntos, tan solo uno por encima de la opacidad.
Opacos
En el último campo se engloban 24 centros al no cumplir siquiera ocho indicadores. Los hay que alcanzan siete, como el Museo Picasso de Málaga o el de Arte Contemporáneo de Castilla y León; o los hay que no cumplen ninguno, como el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid.

En la radiografía que ofrece el análisis se observan lagunas profundas en el MAS. Por ejemplo, nada se sabe en la Fundación de la información económica, un apartado en que se incluyen gastos, ingresos, las auditorías, la memoria, el cumplimiento presupuestario y los estados financieros.

Las deficiencias adquieren mayor calado si se tiene en cuenta que no se han seguido las recomendaciones de los últimos estudios. El centro cultural santanderino mantiene la misma nota al menos desde 2014 mientras los promotores de la clasificación destacan el incremento progresivo de entidades catalogadas como transparentes.

Tampoco se ha obtenido información en relación a los resultados, distribuidos en otros tres indicadores: visitas, presupuesto y objetivos. Los datos sobre órganos de gobierno también necesitan mejorarse, a juicio de los autores de la evaluación, pues no se cumplen los requisitos en aspectos como las actas de gestión, el código de buen gobierno o el perfil profesional de los integrantes de dicho órgano de gobierno. Tan solo figura el nombre y el cargo, según la Fundación.

La entidad no mejora su calificación desde 2014 y mantiene lagunas severas

El MAS igualmente suspende en el apartado de 'Políticas', al no superar los criterios respecto a la información de los estatutos y sobre la política general de los actos de disposición y conservación de la colección, principal valor museístico.

En cuanto al ámbito de la estructura organizativa, «orientada a dar a conocer el reparto y distribución del poder en la organización, identificar los principales cargos directivos del museo y los órganos de decisión y gobierno», Compromiso y Transparencia echa a faltar datos sobre el organigrama, aunque sí consta información respecto al director y los directivos.

En otros campos en Santander sí que se cumple con las exigencias de los examinadores. Por ejemplo, algún dato de actos de disposición, es decir, la gestión de los ingresos y salidas de su colección, entendiendo por ésta el conjunto de bienes culturales del centro y vinculados al cumplimiento de sus fines y funciones, así como aquellos bienes que se le hayan otorgado en depósito.

Asimismo, sortea el apartado relativo a la información sobre actividades generales y educativas llevadas a cabo, al igual que en relación a la propia misión del museo. Sin embargo, llama la atención que el MAS suspenda en lo referente a su plan estratégico, toda vez que la Fundación lo entiende como la herramienta fundamental para que cualquier entidad cultural aplique su estrategia o misión.

Mejora nacional

En el apartado de conclusiones, el estudio destaca la buena evolución general de las entidades 'auditadas'. «Aunque todavía existe mucho margen de mejora, los museos españoles han aumentado su transparencia en prácticamente todas las áreas analizadas, destacando la relativa a la información económica, que se ha incrementado en seis puntos porcentuales, del 24 al 30%».

Por el contrario, «hay datos que todavía permanecen extremadamente bajos. Solo dos museos, el Centro de Arte Reina Sofía y el Guggenheim Bilbao, publican el grado de cumplimiento de los objetivos fijados; tan solo el Museu Nacional d'Art de Catalunya dispone en su web de un código de buen gobierno; y de nuevo solo el Museo Guggenheim Bilbao publica sus políticas sobre la colección».

De cara a la próxima edición se incluirá entre los medidores un epígrafe relativo a la publicación de un informe de responsabilidad social para impulsar que los museos estén más en contacto con la sociedad y atiendan las demandas de información de sus grupos de interés.

Continúan las obras de remodelación

El pasado mes de enero el MAS cerró sus puertas para iniciar las obras de remodelación y mejoras que aún continúan. El proyecto incluye la realización de varias modificaciones con respecto al museo que conocemos hasta ahora para darle un aire más moderno. Puertas automáticas, montacargas, zonas de descanso y para tomar café, nuevos almacenes, biblioteca... Son algunas de las acciones previstas. Dado que se trata de un Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de monumento, el proyecto ha buscado el equilibrio entre la conservación de los valores artísticos, arquitectónicos e históricos del edificio. Las obras contemplan además la reforma de la cubierta. Se incorporará un sistema de apertura automática en las puertas de hierro forjado y se revisará la climatización del edificio y el sistema de seguridad.

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