«El teatro mira al interior del ser humano, el cine narra el mundo»

José Luis Gil protagoniza Cyrano de Bergerac, un montaje teatral dirigido por Alberto Castrillo-Ferrer./José A. Holgado
José Luis Gil protagoniza Cyrano de Bergerac, un montaje teatral dirigido por Alberto Castrillo-Ferrer. / José A. Holgado

Actor y director, Alberto Castrillo-Ferrer dirige hoy 'Cyrano de Bergerac' en el Teatro Concha Espina, una obra que protagoniza José Luis Gil

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Alberto Castrillo-Ferrer (Zaragoza, 1972) se ha consagrado como uno de los directores teatrales más destacados de la escena nacional. Hoy se pone al frente, en el Teatro Concha Espina de Torrelavega (20.30 horas), del montaje 'Cyrano de Bergerac', un clásico entre los clásicos que protagoniza el actor José Luis Gil, el popular Juan Cuesta o Enrique Pastor en las series de televisión 'Aquí no hay quien viva' o 'La que se avecina'.

Cyrano de Bergerac es un proyecto que surgió hace años de una conversación entre ambos hace años en un tren. «José Luis tenía en mente el personaje, pero no había surgido la oportunidad de hacerlo porque es un proyecto muy ambicioso, un gran trasatlántico. Yo me había metido hace quince años en el papel de 'El apuntador de Cyrano de Bergerac' y mi estancia en Francia me acercó mucho al personaje», explica el director. No ha sido un camino fácil, -«mucho trabajo y muchos quebraderos de cabeza», indica Castrillo-Ferrer-, pero el éxito ha llegado: «El público termina en pie aplaudiendo cada noche».

¿Cuál es la clave? «Tenemos un gran Cyrano», responde rotundo Alberto Castrillo-Ferrer. «El equipo es enorme y fantástico y la música es maravillosa, pero si hubiera fallado el elemento principal no valdría para nada. Aquí tenemos un grandísimo Cyrano, un actor que está enorme en un momento dulce de su carrera, que aporta humanidad y valentía al personaje», explica.

Reconoce que Cyrano envuelve todo lo que para él significa el teatro: aventura, sorpresa, amor, humor... Es una historia muy bonita, la de una persona que en la sombra ayuda a otra, y también es muy teatral. «Todos tenemos un poquito de Cyrano dentro y ayudamos al que está en la sombra», añade. «Es nuestro Cyrano», insiste Castrillo Ferrer, para señalar el por qué este montaje es diferente a otros con el mismo título. «Hay directores que todo lo llevan a su terreno, porque es su estilo. Yo intento adaptarme a cada producción y que todas sean distintas», explica.

Actor y director cuando se le pregunta dónde se siente mejor responde con una pregunta: «¿En la playa en verano o frente a una chimenea en invierno?». Así explica que ambas profesiones son estupendas. Lo que no volverá a hacer es actuar y dirigir a la vez. «Ya lo hice y no me gustó. No disfruté del trabajo», explica. Insiste en que un buen reparto es la mitad de la producción, pero también es necesario un buen director para que llegue el éxito.

Hace tiempo que deseaba dirigir una obra y ese momento parece que cada día está más cerca. El director maño confía en hacerlo en 2019. Apasionado de los viajes, hace años descubrió a 'Peer Gynt', un personaje del escritor noruego Henrik Ibsen. Narra la historia de un aldeano adolescente atrevido y avaricioso que fantasea con ser rico e influyente, con debilidades artísticas, que decide viajar por el mundo. Un personaje que, al final, descubre que para conocerse a sí mismo tiene que volver a casa.

Castrillo-Ferrer llegó al mundo del teatro de manera causal. Tenía temperamento artístico desde joven y lo plasmó en el dibujo. Más adelante llegó al mundo del teatro como afición, pero cuando realmente se sintió actor fue cuando dejó atrás su trabajo como guía de turismo y viajó a París para estudiar con Marcel Marceau. «Cuando puse el pie en la estación de Austerlitz, dije ya soy actor», explica. Fue hace veinte años «y todavía me quedaba mucho por aprender». Son años en los que el teatro le ha enseñado a vivir, la vida. «El teatro te permite tener un motivo para vivir, tener tu lugar en el mundo», dice. Y es que los grandes autores teatrales han reflexionado sobre el mundo: «El teatro mira al interior del ser humano, no como el cine que narra el mundo. Lo interesante en el mundo del teatro es lo que pasa entre persona y persona y que el espectador termine la escena con su propia experiencia». «El teatro es una continua reflexión sobre la vida y una filosofía sobre el ser humano. Espero que me quede mucho por aprender y estar muchos años en el teatro», aclara.

Finalmente, sobre el panorama teatral declara que se está mejorando después de tocar «mucho» fondo. Reconoce que se encuentra en un momento dulce de su carrera.

¿Y la crisis económica, pasó? «Sirvió para varear el árbol y que los intrusos, al ver que no hay dinero, se vayan del sector. Quien se ha quedado es porque le tiraba la pasión y la vocación», afirma.

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