"Me negué a suceder a Bertín Osborne"

"Me negué a suceder a Bertín Osborne"
  • Juan y Medio es el presentador que más programas conduce actualmente en la televisión. Hoy estrena ‘Poder Canijo’ (TVE) y el martes ‘El amor está en el aire’ en Antena 3

La agenda de Juan y Medio (Lúcar, Almería, 1962) está más apretada que la de un ministro, un director de una empresa del Ibex 35 e incluso que la del presidente del Gobierno en funciones. Además de sus dos programas en Canal Sur (‘La tarde, aquí y ahora’ y ‘Menuda Noche’), el martes estrena en Antena 3 (a partir de las 22.30 horas) ‘El Amor está en el aire’, un programa emocional en el que tendrán lugar bodas por sorpresa, reencuentros y homenajes. Por si fuera poco hoy se estrena en TVE: ‘Poder Canijo’ (a las 20 horas). Por eso él puede decir con normalidad que ha rechazado en este último año dos papeles para ‘La Que se Avecina’ (Telecinco) y ‘Cuéntame cómo pasó’ (La1). «Hubiera estado en todos los puñeteros lados».

– Empezó como gancho de ‘Inocente Inocente’ y ahora tiene cuatro programas en parrilla.

– Yo las expectativas siempre las compro en los chinos, expectativas de todo a cien. Eso ha sido así toda mi vida, también podría haber salido disparado de este mundillo porque no te da tiempo a agarrarte. Mi padre siempre me decía que me buscara un trabajo serio, de esos de entrar por la mañana y salir por la tarde, un trabajo decente como él decía.

– ¿Tiene miedo de que la gente se canse de verle en la tele?

– Cuando alguien decide poner un programa en tus manos es muy bonito. Si yo no confiara en el oficio que tengo saldría corriendo. Siempre trato de convencer a los productores que no confíen en mí, por si sale mal decirles ‘te lo advertí’. Pero es asombroso que no solo no provoco rechazo, es que ni siquiera provoco indiferencia.

– ¿Qué está aprendiendo de ‘El amor está en el aire’?

– Que muchos valores que tienes como inamovibles son un absurdo, una ridiculez, porque llega alguien anónimo, que es mucho más grandioso que algunos de los que tienen monumento, y te los trastocan. Me refiero a gente que se pasa limpiando llagas a sus familiares los fines de semana, por ejemplo. Mi trabajo en televisión no me ha marcado, no me ha condicionado mi vida ni mi escala de valores.

– ¿Le gustaría reencontrarse con su primer amor?

– Hace muchos años Isabel Gemio hacía un programa parecido y llevaron a mi primer amor para que nos reencontráramos. Pero me dio toda la pena del mundo porque no la reconocí. Yo la miraba y la miraba muy avergonzado porque esa persona había hecho un viaje tremendo para ir al plató. Resulta que era la niña más bonita y con más encanto que yo había conocido en mi vida. De pequeña veraneaba en un cortijo cerca de mi casa y yo estaba enfermo por ella, todos los días la buscaba con mi bicicleta a ver si me la cruzaba. Pasaron 35 años y había cambiado mucho cuando la volví a ver, por culpa de una enfermedad. Cuando no la reconocí y me dijo quién era se me cayeron dos lagrimones. Fue muy triste. Todos soñamos con que ese momento será bonito.

Olor de pies

– ‘El amor está en el aire’ competirá con ‘Gran Hermano’ y puede que contra ‘La que se avecina’.

– No me da absolutamente ningún miedo, miedo le tengo a Hacienda. ¿Sabes que renuncié a hacer un papel protagonista esta temporada en LQSA? Y me arrepiento, porque hubiese sido tan bonito estar en tres cadenas a la vez. También me llamaron para ‘Cuéntame’ para hacer de un empresario de campo, pero no tuve tiempo. ¡Hubiera estado en todos los puñeteros lados! Aunque ‘Gran Hermano’ nos gane me gusta mi programa mucho más. Para que quede claro, yo no veo ‘Gran Hermano’, me lo recetó el médico.

– ¿Está en contra de cierto tipo de televisión?

– Hay televisión sonrojante. Una televisión que respeto porque son compañeros y además esta industria no quema bosques, se basa en la imaginación. Ahora, si me das a elegir entre ver ‘Centauros del desierto’ y otro programa no me va a costar mucho decidirme. No es nada personal, es cuestión de gustos. No es decir ‘yo soy más listo porque veo esto’, es que cada uno tenemos el mando en la intimidad de casa y vemos lo que queremos.

– También era el máximo candidato a sustituir a Bertín Osborne en TVE.

– Yo me negué a hacerlo, porque me parece un poco ridículo hacer una cosa que Bertín ya ha hecho antes. No me siento cómodo en una especie de sucedáneo hecho por despecho. Ese programa se ofreció simultáneamente a TVE y a Canal Sur para que lo presentase Lolita. Al final Salió para TVE y lo hizo Bertín.

– ¿Y en el poco tiempo libre que tiene que le gusta hacer?

– Lo aprovecho al máximo. Mi padre falleció hace poco y mi madre ahora está viuda. El fin de semana lo paso siempre con ella. A la semana de morir mi padre, además, nació el único sobrino que tengo, que es un tipo genial, guapísimo, divertidísimo… Dicen que ha salido clavado a mí (risas). Me encanta dormirlo, pasearlo… Aunque cuando llora se lo devuelvo a su madre. Ese tipo de cosas las valoro mucho, son sagradas, como mis vacaciones. No necesito abarcar tanto porque si no a mí me va a dar algo. Ya no tengo nada que demostrarme a mí mismo, ni a mi familia, ni a mis amigos. Ahora viajo con mis compañeros de facultad como hacíamos antes, durmiendo todos en la misma habitación, y todavía al mismo le siguen oliendo los pies. Me gusta recuperar ese tipo de sensaciones que no están al alcance de mi tarjeta.

– ¿Cómo le tratan en su pueblo de Almería?

– Suelo ir a pasar varios días allí con la familia. Cuando voy todos los vecinos me siguen llamando Juanico. Me siento en la plaza del pueblo y nadie me pide una foto, excepto si son de fuera. Y eso que a mi pueblo van muchos autobuses que hacen la ruta de Juan y Medio, visitan la casa donde viví, la tumba de mi padre… Te lo juro, una cosa que te quedas pasmado. Esta parafernalia de la televisión procuro que no me afecte, ni me parece mal ni me parece bien, solo procuro hacer mi trabajo.

– ¿Qué propondría hacer con la que está cayendo ahora?

– Se me ocurre lo mismo que cada vez que hubo un atentado. Nosotros somos seres pacíficos pero tenemos un arma que a ellos les hace un daño enorme: seguir con nuestra vida, que no nos la condicionen con el terror. Con la política igual, me interesa pero no me gusta, pero no pueden condicionarnos nuestra vida.