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Reminiscencias de rivalidad

Los expucelanos Samuel Llorca yCaye Quintana se miden hoy al Valladolid B.
Los expucelanos Samuel Llorca yCaye Quintana se miden hoy al Valladolid B. / Daniel Pedriza
  • Los verdiblancos, invictos con un solo tanto en contra, aspiran a consolidarse como líderes en solitario

  • El filial del Valladolid, nuevo escollo en la lucha del Racing por abandonar el fango de la Segunda B

Los años de purgatorio en Segunda B que dejó Harry como legado le han servido al Racing para hacer muchos amiguitos en la categoría de bronce. El Lealtad, al que le tocó palmar la semana pasada, es su más mejor amigo, pero no el único. Los desplazamientos masivos a estadios poco acostumbrados a recibir aficionados visitantes por miles han calado hondo tanto en los anfitriones como en los racinguistas. Lo que pasa es que no todo van a ser colegas. El ADN verdiblanco tiene su fobias particulares, como cualquier tribu que se precie. Y el Valladolid es una de ellas. Si con el Athletic la relación es de antagonismo vecinal; si con el Sporting se pasó de la animadversión al enamoramiento, de lo que no hay ninguna duda es que el violeta se atraganta en Santander. Y un partido como el de esta tarde a partir de las 17.00 horas en los destartalados Campos de Sport define como pocos el panorama del actual Racing.

Los de Viadero han arrancado con ganas. Invictos y líderes destacados con un solo tanto en contra, han reenganchado a los aficionados, que de lo único que deben preocuparse por ahora es de contener la euforia y recordar que la temporada regular está destinada única y exclusivamente a buscar un campeonato que dé una doble oportunidad de ascenso o, al menos, la clasificación para el play off a Segunda División. Sí, a Segunda División. Y esa es la primera bofetada de realidad que propina el partido de esta tarde a los racinguistas de la era post okupas.

Un equipo acostumbrado a medirse con otro histórico como el Valladolid, uno de sus enemigos más íntimos y vituperados, recibe hoy -y aquí viene la segunda bofetada- a su filial; al B, en un partido con muy poco sabor para los aficionados y en el que a cualquier entrenador le resulta más complicado motivar a sus futbolistas. Lo suyo para el Racing es medirse al Valladolid, pero al primer equipo, al fetén, y medirse al filial demuestra a las claras la difícil época histórica que atraviesan los verdiblancos; la difícil situación que heredaron las dos últimas directivas y que todavía no han conseguido remontar completamente. Ni desde el punto de vista económico ni desde el deportivo.

No será una sensación extraña este año, como no lo fue el curso pasado, sino más b ien un modo de coger carrerilla, porque la semana que viene a los de Viadero les espera otro filial: el Osasuna B, a falta de comprobar si se juega en El Sadar o en Tajonar.

Pero es también un ocasión propicia para sumar los tres puntos ante un rival que, como cualquier formación satélite, se presume con calidad pero bisoña, y que llega además envuelto en una incógnita sobre cuál será su rendimiento esta temporada, en la que por ahora ha repartido victorias, empates y derrotas a partes iguales. Es decir, una ocasión propicia para seguir caminando a ese campeonato que, en circunstancias normales, allana enormemente el terreno del ascenso; del regreso al fútbol profesional. Del primer escalón para volver a competir entre los grandes y olvidarse de filiales.

Superávit de convocados

Como se ha convertido ya en más o menos habitual en los partidos de casa, Ángel Viadero ha anunciado una convocatoria de atrezzo; sin descartes a la espera de que hoy, y solo hoy, los futbolistas sepan quiénes son los 17 elegidos para disputar el partido o sentarse en el banquillo, por mucho de que el equipo titular e incluso la lista completa se barrunte ya desde hace días.

Por entrar, hasta ha entrado en la lista de 21 futbolistas Mohamed Kamal, por mucho que el mallorquín solo pasara por ahí, descartado como está para todo el curso a la espera de que se agote su paciencia y acceda a abandonar La Albericia con la apertura del mercado de invierno. También figura Leo Bontempo, el nuevo lateral izquierdo del Racing. Un futbolista que pese a lo precipitado de la situación tras meses sin jugar y solo dos días después de que llegue su tránsfer, podría debutar hoy.

Al argentino, que solo ha entrenado unos días con sus nuevos compañeros, es al parecer la pera limonera. Al menos hay muchas esperanzas puestas en él. Tanto el presidente como el entrenador lo han dejado claro. Llega como lateral, pero también puede jugar como interior. Además, tiene un buen toque que le convierte en un nuevo especialista en las jugadas a balón parado. ¿Y qué hace en Segunda B? También lo han explicado el míster y el presidente: era una oportunidad. Había salido mal con su club y buscaba un trampolín a Europa. Zurdo, con calidad, especialista a balón parado, versátil y con experiencia en la élite a sus 23 años... todo parece remar a su favor. Tanto que no se puede descartar que hoy mismo debute como titular en los Campos de Sport, en principio y salvo sorpresa mayúscula con Sergio Camus como gran damnificado en la permura de funciones.

Conocidos

Tampoco le va a faltar a Viadero información sobre el rival: el santanderino conoce a la perfección la categoría de bronce, y especialmente en su zona norte, pero por si fuera poco ha tenido a dos informadores de excepción: Samuel Llorca y Caye Quintana, llegados de Valladolid este verano para reforzar a un Racing que quiere volver a ser de una vez por todas equipo de la LFP. Ese fue el anzuelo para atraerles a los Campos de Sport y ese es también el objetivo de un equipo cansado de jugar contra filiales, pero consciente de dos evidencias: que es el precio que debe pagar por sus pecados y que la necesidad de regresar a la LFP es estructural, como las deficiencias en el estadio.

La primera parte del camino pasa por rivales como el de esta tarde; adversarios quizá modestos, pero ante los que conviene asegurar los puntos para mantener la autoconfianza y evitar incómodos sobresaltos de última hora. Se puede hablar así de partido trampa, incluso de alerta amarilla por riesgo de paparda, dada la calma chicha que rodea a un equipo que ha tenido como única preocupación -que no es poca- que no se le cayera un pedazo de estadio encima.

Ahora, cuando parece que se ha hecho lo suficiente para evitar que el cielo se le caiga sobre las cabezas, lo que toca es reivindicarse de nuevo desde un punto de vista estrictamente deportivo. Y de paso, ganar a un equipo que vista de blanquivioleta resulta especialmente agradable en El Sardinero, por mucho que después regrese esa incómoda sensación de estar jugando contra el segundo equipo.

Porque citas como las de esta tarde son las que forjan campeones, pero también las que generan anticuerpos contra la Segunda B; una de esas pequeñas batallas cotidianas que sirven para regresar a un lugar que parece el sitio natural del Racing, y del que ya lleva alejado año y medio. O cuatro y medio, según se mire. En cualquier caso, demasiado.

habla el míster