balonmano

El Sinfín presume de superioridad

Óscar Río (izquierda), observa el lanzamiento de su compañero Pablo Paredes. De espaldas, Lon trata de abrir huecos en la defensa rival.
Óscar Río (izquierda), observa el lanzamiento de su compañero Pablo Paredes. De espaldas, Lon trata de abrir huecos en la defensa rival. / Andrés Fernández
  • La victoria en La Albericia se consiguió gracias a una defensa acertada y segura del equipo dirigido por Reñones

  • Los cántabros dominaron el partido contra el Anaitasuna de principio a fin en todas las facetas del juego

El Sinfín consiguió ayer un merecido triunfo ante el Anaitasuna por 32-28 en un encuentro en el que los santanderinos se mostraron superiores a un rival que en la primera media hora no pudo entrar en el partido. Hasta el minuto 22, apenas dieron muestras de peligro en La Albericia. Los de Reñones brindaron, a su entregada afición, una actuación de muy alto nivel gracias al serio trabajo en defensa apoyado en un meta como Ernesto, que estuvo muy inspirado y se convirtió en una de las piezas claves para el triunfo.

La defensa presumió de anticipación y seguridad. En la segunda mitad bajó un poco pero aun así supo jugar para ganar el choque. Pero no sólo eso. El ataque de los santanderino tuvo un buen nivel con una estadística global del 75% de efectividad. Río, con buen nivel de dirección y lanzamiento a portería, y Paredes, con un 80% de acierto de cara al gol, cuajaron la mejor actuación de su equipo. Todos los jugadores lucharon y se entregaron sin reservas y lograron una importante victoria ante un equipo que en noviembre jugara en la EHF Cup.

El partido comenzó con los dos equipos planteando una defensa 6-0 con un cambio defensa ataque. En los santanderinos, Muñiz cedía su puesto a Lon en el 3-3 ofensivo. Los navarros, por su parte, daban protagonismo al pivote Ugarte en ataque y su plaza la ocupaba Del Valle en defensa.

Desde los primeros minutos de este periodo se puso de manifiesto que la defensa local sabía que la clave del partido era frenar a los atacantes de la primera línea rival. Erik en el centro, Mikel en el lateral izquierdo y Do Santos en el derecho. El centro de la defensa santanderina lo formaban Muñiz, Paredes Ros y Río. Su intensidad sirvió para frenar al escurridizo central visitante y a los dos lanzadores de los laterales. A ellos se unió Ernesto en la portería, que evidenció en unos minutos muy dulces que lograba descentrar a los jugadores rivales. Un buen trabajo que pronto comenzó a tener sus frutos ya que cuatro goles consecutivos de Paredes subían el marcador hasta un parcial de 4-1. Además del buen trabajo defensivo, el ataque del Sinfín estuvo muy bien dirigido por Río, que sabía mover el balón sin prisas y aprovechando al máximo las posesiones.

Con estas constantes, el marcador fue ganando guarismos a favor de los santanderinos. Sus rivales se mostraban impotentes para lograr efectividad en sus lanzamientos. Los minutos fueron pasando y a los quince de este primer tiempo el parcial era de 8-3, una ventaja que antes del partido pocos se esperaban, pero a los santanderinos nadie les estaba regalando nada.

En la recta final de la primera media hora, los navarros despertaron al cambiar por completo el equipo, pero aun así en ningún momento pusieron en peligro la importante renta de cinco goles con la que el Sinfín llegó al descanso.

El mismo guión

Los primeros minutos de la segunda mitad fueron muy intensos. Los dos equipos veían con facilidad la portería rival y en ese intercambio el equipo local continuaba con la ventaja. Lo que sí se puso de manifiesto con el paso de los minutos fue que el equipo de Reñones había perdido algo la frescura, normal por el desgaste físico realizado. Ello permitió al Anaitasuna ponerse a tiro del partido, ya que con los goles de su pivote Ugarte lograba acortar la ventaja local y poner el 23-20.

Poco les duró la ilusión ya que dos goles de Río y Paredes devolvían la ventaja de cinco goles a los santanderinos. La grada disfrutaba con el juego de los suyos y el derrotero que tomaba el encuentro favorable a sus colores. El entrenador visitante lo intentó todo, cambió dos veces de portero, también de jugadores tanto en la primera línea como en la segunda, pero no sirvió de nada.

La victoria suma dos puntos importantes en una jornada que se presentaba complicada por la lesión del meta Makaria, pero la plantilla se conjuró para sacar adelante el partido y puso de manifiesto que ese es el camino que debe seguir para conseguir la permanencia en la máxima categoría.

La nota más discordante del encuentro lo pusieron los colegidos Muro y Mosquera, que no justificaron su presencia en la máxima categoría con decisiones más que cuestionables. También fue digna de destacar a la familia de Carmelo Postigo, todo un histórico del Teka, que con sus trompetas dan un bonito colorido y sonido al pabellón, ejemplo al que se van sumando poco a poco otros seguidores del Sinfín.