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"Nunca pensé ser profesional"

José Manuel Gómez junto al césped de El Malecón, un lugar perfecto para recordar sus primeros pasos en el mundo del fútbol.
José Manuel Gómez junto al césped de El Malecón, un lugar perfecto para recordar sus primeros pasos en el mundo del fútbol. / Luis Palomeque
  • Durante cinco temporadas defendió los colores del Racing en Primera

"Torero, o maquinista como mi padre". Estas eran las dos opciones que barajaba un jovencísimo José Manuel Gómez Romaña (Marrón, 1959), más conocido para los aficionados al fútbol como Chiri, cuando de niño pensaba sobre su futuro. En ningún caso la alternativa era llegar a ser futbolista profesional, como deseaban los niños de entonces y siguen haciéndolo los de ahora, ya que eso fue algo que llegó con los años. A Chiri le gustaba el deporte y aunque no se federó «hasta los catorce o quince años», recuerda su infancia en la calle, practicando cualquier actividad, no sólo jugando al fútbol. «En aquella época se practicaba mucho deporte: andabas en bicicleta, en verano subías a jugar al frontón. Competíamos los chavales de Marrón contra equipos de los pueblos de los alrededores para pasar un buen rato», recuerda.

Desde bien pequeño hizo del balón un amigo inseparable y sus primeras patadas a una pelota, con una portería improvisada en una puerta abierta, tuvieron como compañera de juegos a una perra llamada Lady. «Jugaba mucho con ella de niño. La colocaba en la portería y ella saltaba a por el balón». El niño creció y llegó la adolescencia, siempre jugando al fútbol en distintos equipos, en la escuela, con los compañeros del colegio, algo que era bastante común: «Todo el mundo hacía deporte sin ningún propósito concreto. No se jugaba con vistas a profesionalizarse. Sólo era la manera de entretenerse en aquella época», explica el exjugador, actual inquilino del banquillo de la Gimnástica. «Nunca pensé que iba a ser profesional -añade-; en aquellos momentos no estaba ni federado y no tenía un equipo más allá del formado en el pueblo para disputar partidos con otros chavales de los alrededores».

No fue consciente de que que el fútbol era una posibilidad viable como plan de futuro «hasta que firmé con el Rayo Cantabria, cuando acabó mi etapa de juveniles tras cumplir los 18 años. Entonces sí me planteé que podía ir hacia delante». Chiri reconoce que en el equipo santanderino es donde comenzó a «tener la esperanza de que podía llegar a convertirme en profesional». Esa misma temporada, «a finales de año, viajé con el Racing a Valencia y Alicante». Este fue el germen de la carrera deportiva del centrocampista, que comenzó a florecer «al año siguiente, con Laureano Ruiz». A partir de ahí, el chaval que de niño jugaba con Lady y sus amigos se convirtió en un profesional del fútbol. «A partir de ese momento todo me vino de cara y pude conseguirlo». Las claves, por encima del talento, fueron la constancia y la determinación, además de estar ahí cuando se le presentó la oportunidad, que no desperdició. Y es que «lo más importante en el deporte es estar en el momento justo y en el lugar correcto».

Jugó de centrocampista en el Racing durante ocho temporadas, entre 1979 y 1987, cinco de ellas en Primera División y otras tres en Segunda. Después hizo las maletas y probó fortuna en otros equipos. Jugó en el extinto CD Logroñés, en el Palamós y en el Figueras, hasta que decidió que ya era el momento de colgar las botas en 1992. Se emociona al recordar aquellos años, que cuenta entre los más memorables y permanecen grabados con tinta indeleble en su memoria. «Lo más importante es que te podías dedicar a algo que te gustaba». Por supuesto, no todo fue camino despejado, también hubo sus momentos duros y sus sacrificios. «Ser deportista te resta mucho tiempo para dedicarte a otras actividades, a lo que hacían tus amigos, pero sin duda mereció la pena».

No existe una fórmula matemática que explique los pasos a seguir para alcanzar el objetivo de vivir profesionalmente de un deporte, pero en palabras de Chiri «son fundamentales la constancia y la disciplina», ya que tener unas buenas condiciones no es suficiente para lograr el éxito. «Hay mucha gente que no ha conseguido llegar no por falta de talento, sino por la ausencia de esas dos variables que son determinantes en la progresión».