fútbol | 3ª división

La Gimnástica ya no es invencible

Manu Bustos, uno de los goleadores del Tropezón, guía el balón ante la mirada de los gimnásticos Fermín, Siro y Jony.
Manu Bustos, uno de los goleadores del Tropezón, guía el balón ante la mirada de los gimnásticos Fermín, Siro y Jony. / Luis Palomeque
  • Los torrelaveguenses sufrieron su primera derrota ante el Trope después de doce jornadas

  • Con esta victoria, el conjunto que dirige Geli se coloca segundo en la clasificación a siete puntos de los blanquiazules

Si es cierto el proverbio chino según el cual se aprende poco de la victoria pero mucho de la derrota, la Gimnástica habrá recibido una enseñanza de este partido y tal vez salga fortalecida de cara al futuro. Tarde o temprano este momento tenía que llegar. Lograr diez triunfos consecutivos, además de un registro extraordinario, es algo tan improbable que pensar en un traspié no representa un ejercicio de la imaginación demasiado forzado. Chiri ya lo venía repitiendo desde hace varias semanas. El fútbol, confesaba el técnico, es una cuestión de rachas y tarde o temprano nos van a ganar. No obstante, no por esperado, este patinazo frente al Tropezón deja de sorprender.

La Gimnástica venía de empatar en Guarnizo tras un partido flojo en el que el equipo no había practicado un buen fútbol y apenas había tirado a puerta.

Podía haberse interpretado como un aviso, pero en el cuadro de mandos de la nave blanquiazul no se encendió ningún piloto alertando del peligro. Un hecho circunstancial, se pensó. Sólo eso, una incidencia sin más. En casa, la situación sería diferente. Aunque fuera ante un rival que siempre da la lata cuando juega en El Malecón, una trayectoria impecable conducía a pensar en que los tres puntos no se moverían de allí. Sin embargo, las cosas no salieron según el guión y el equipo de Tanos fue el que puso fin a la racha de su vecino, ganándolo en casa, dominándolo durante parte del partido y llevándolo a una situación nueva, a la de un líder que, pese a contar con una renta todavía importante, ya no es invencible.

Con un equipo idéntico al que se midió a la Cultural el pasado sábado, obligado por las bajas de Montiel y sobre todo de Vitienes, el conjunto blanquiazul, que empezó bien, con fuerza y penetrando bien por las bandas, fue perdiendo fuerza con el correr de los minutos y su juego se fue difuminando y terminó desdibujado.

El Tropezón, con carácter y valentía, lejos de arredrarse y echarse atrás a esperar, decidió disputarle el balón a la Gimnástica. Geli cuenta en el equipo con futbolistas de talento, con calidad suficiente para mover la pelota con inteligencia y para pelear cuerpo a cuerpo con los centrocampistas blanquiazules, por lo general acostumbrados a mandar cuando juegan en su estadio. Así que se propusieron tomar el control del partido y, viendo que Siro y Del Prado no andaban finos, durante la mayor parte del primer tiempo lo consiguieron. Antes, no obstante, tuvieron que vérselas con un par de acciones de su rival, un remate fallido de Fer, solo ante Iván, y un lanzamiento de Camus que despejó el portero.

La Gimnástica no acostumbra a desperdiciar sus ocasiones, indicio de que algo no marchaba bien. Tampoco concede regalos en defensa, y le dejó uno a su rival, que éste aprovechó para marcar. Luis Alberto, en un mal despeje, peinó el balón hacia atrás sin darse cuenta de que por allí se encontraba Manu Busto, quien lo recogió y, solo frente a Puras, no mostró piedad. Tampoco es habitual que los blanquiazules encajen goles en casa, y menos aún que comiencen perdiendo y se vean obligados a levantar el resultado, otro hecho más que indicaba que éste era un encuentro diferente.

Gol mal digerido

El gol no lo digirieron bien los jugadores locales, que parecían mirarse los unos a los otros con asombro, como preguntándose: ¿qué nos está pasando? Con más de viente minutos por delante antes del descanso, había tiempo de sobra para serenar el ánimo y reiniciar el sistema, pero eso es algo que no sucedió. Al contrario, los futbolistas parecieron encogerse dentro de sus camisetas blanquiazules y completaron tal vez la peor fase de juego desde que se inició el campeonato.

Quizás tan solo necesitaban un paréntesis. Tal vez solo era cuestión de tomar aire, echar un trago de agua y escuchar unas cuantas indicaciones del entrenador y regresar con otro aspecto menos desaliñado. Chiri, de paso, aprovechó para retocar la alineación, dando entrada a Víctor en el eje del mediocampo y haciendo debutar a Héctor como acompañante de Primo, en lugar de un Maxi cuyo genio parecía congelado en el fondo de la lámpara. A su retorno al césped, la Gimnástica parecía otra. Se la veía con mayor empuje y vitalidad, más en su línea habitual, pero algo seguía sin funcionar. Primo es un delantero que no necesita desperdiciar oportunidades para marcar. No es de los que consigue tantos a fuerza de chutar a portería y esperar a que alguno, por estadística, vaya entre los tres palos. Lo raro es verle fallar a portería vacía tras marcharse del portero, como sucedió nada más iniciarse la segunda parte. Su cara tras el fallo, mirando al cielo como si no se lo pudiera creer, habla por sí misma. No fue, de hecho, la única que marraría, ya que varios minutos después volvió a errar en el remate tras recibir un centro al primer palo de Fermín, que se había ido por la izquierda.

Juego gris, fallo en defensa, un gol encajado, por detrás en el marcador y para colmo, Primo, casi siempre letal, desperdiciando ocasiones cantadas. Tal vez es que tocaba perder, que había llegado el momento y ya está. Los seguidores blanquiazules empezaban a temerse lo peor y ya veían el fantasma de la derrota aleteando entre la niebla sobre las gradas el estadio. Poco se podía hacer, pero había que intentarlo. Chiri recurrió a Briz como último remedio, pero tampoco el delantero parecía en su mejor tarde. La Gimnástica tiró de orgullo herido y trató de recurrir a la épica, volcándose en el ataque. Y entonces fue cuando Riki, a quince del final, hizo el segundo y terminó con el último gramo de esperanza. El Tropezón, que ha mejorado en las últimas jornadas y vuelve a posicionarse como serio candidato al título, se llevó un triunfo merecido, al tiempo que siembra la semilla de la duda en un líder que ya ha probado a qué sabe la derrota.