Atletismo

Un día para cambiar un año

Beitia celebra su salto sobre 1,92 el pasado jueves. / Reuters

Ruth Beitia afronta esta tarde (20.05 horas) la final de salto de altura del Mundial de Londres sin estar, por primera vez en varios años, entre las favoritas a las medallas

MARCO G. VIDART SANTANDER

Las malditas lesiones se han encargado de arruinarlo todo. De complicar en grado sumo una temporada que, en pista cubierta, no había arrancado nada mal, con esa plata en el Europeo de Belgrado. Pero las molestias en lo físico -que hasta ahora había más o menos librado- han lastrado la campaña en aire libre de Ruth Beitia. Con la vista puesta en el Mundial de Londres de estos días, la temporada no ha podido ser más irregular. Tanto como para acumular como mejor registro unos más que discretos para ella 1,94 metros. En la calificación del Mundial londinense del pasado jueves, Beitia necesitó el tercer intento sobre 1,92 para clasificarse para. Y por cómo va el año y por marca, por primera vez en varias temporadas, a la santanderina no le acompaña la palabra 'favorita'. Pero un par de buenos saltos, en alturas por las que ha pasado cientos de veces, y todo dará un giro copernicano. Ruth Beitia tiene hoy ante sí un día para cambiar todo un año.

Si no hay un cataclismo en Londres, de esos que hacen historia de los cataclismos, el oro ya está adjudicado. Mariya Lasitskene, antes conocida como Mariya Kuchina, es de esos atletas rusos a los que la Federación Internacional (IAAF por sus siglas en inglés) ha dejado competir esta temporada. Y su peor marca del curso son dos metros. La Lasitskene ha volado por encima de 2,06 e incluso atacado el récord del mundo de la búlgara Stefka Kostadinova (2,09). Como nadie ha pasado por encima de los dos metros más que ella, no puede haber otra favorita.

La duda viene en las siguientes escalones del podio. Por sensaciones del pasado jueves, la ucraniana Yuliia Levchenko y la polaca Kamila Licwinko se postulan para acompañar a Lasitskene. Ambas hicieron, al igual que la atleta 'neutral', un concurso 'limpio'. Por ranking de la temporada, la estadounidense Cunningham (1,99) o la alemana Marie-Laurence Jungfleisch (1,97) también tendrían sus opciones.

«Ahora, a luchar por el puesto que me toque». La campeona olímpica en Río prefería ser realista sobre sus posibilidades en la final de hoy. Pero ese no favoritismo de Beitia habría que cogerlo con muchos matices. Las alturas conseguidas por todas sus rivales -a excepción de Lasitskene, que va por libre- están muy al alcance de la santanderina a nada que enganche un par de buenos saltos. Y su mal momento de forma lo compensará con un factor determinante a lo largo de este cuatrienio lleno de éxitos para la cántabra. Esos 38 años se traducen en montañas de experiencia que harán que casi todas sus rivales tengan un ojo puesto en la jefa del asunto en estos últimos años. «Creo que sobre 1,98 se podrá luchar por las medallas», señalaba la tricampeona de Europa a este periódico.

Será un día para despejar, de una vez por todas, las dudas que aquejan a la santanderina. Una temporada con sensaciones que hace mucho tiempo no acompañaban a una cántabra que saltará la segunda en la final de hoy, según el orden ya establecido. El 1,84 abrirá el fuego, para pasar a '88', '92', 95' y luego a 1,97. Esa última altura apunta a ser la frontera que delimitará quién acompaña a Lasitskene en el podio del Mundial. Y ese 1,97 es apenas tres centímetros más alto que la mejor marca de Beitia este año. La mínima distancia hacia una medalla con la que la campeona olímpica puede convertir un mal año 2017 en uno excelente.

Fotos

Vídeos