Atletismo

«Corrí, corrí, y quedé segunda»

Iris Fuentes Pila se ha convertido en una importante atleta del mediofondo español. /Luis Palomeque
Iris Fuentes Pila se ha convertido en una importante atleta del mediofondo español. / Luis Palomeque

La mediofondista participó en su primera carrera como premio por sus buenos resultados en Educación Física con «un chándal y unas alpargatas»

ADELA SANZSantander

El atletismo llegó a su vida por casualidad, pero cuando lo hizo la cambió para siempre. Iris Fuentes Pila (Santander, 1980) nunca se había planteado calzarse las zapatillas y acumular kilómetros. Su primer contacto con el deporte al que ha dedicado su vida y que le ha llevado a cumplir el sueño de participar en unos Juegos Olímpicos se remonta a su infancia. La historia de esta mediofondista comienza en el Colegio Cuevas del Castillo de Vargas. «A los que mejor íbamos en la clase de educación física nos llevaron de premio a una carrera en la Vega de Pas que organizaba José Manuel Abascal». Allí «había niñas que ya estaban federadas y entrenaban con un club, pero cuando me tocó, salí y ni me lo pensé. Corrí y corrí. Al final, quedé segunda. Después cogi la copa y me fui para casa sin más».

La casualidad en forma de charla en el colegio volvió a insistir en el atletismo. «A los dos o tres meses de la carrera, llamaron a Abascal para que fuera al colegio para hablarnos a los alumnos sobre el deporte y la importancia de practicarlo. Mi hermana Zulema, que es más extrovertida que yo, se acercó donde él y le dijo: ¿Sabes que mi hermana corrió en la Vega de Pas y quedó segunda? Abascal contestó: 'Pues preséntamela' y se acordaba de mí. Me comentó que estaba montando un equipo -Pryca Vega de Pas- y que si quería empezar a correr con ellos. Esto fue como en abril o mayo y a mi que me dijera eso Abascal me dejó encantada, pero ahí se quedó todo», explica la atleta.

En aquella época «no había móviles ni nada y tras los meses de verano llegó septiembre y vino un hombre de la Vega de Pas a mi casa para decirme la hora y el lugar en el que comenzaban los entrenamientos del equipo. Lo había mandado Abascal para avisarme», recuerda. En aquel momento, con «once o doce años, no sabía ni que eran unas zapatillas de correr». El desembarco de Iris en el Pryca Vega de Pas «fue mágico desde que entré en ese equipo. Allí había unos 60 niños con un ambiente muy bueno y a los dos meses de estar entrenando nos llevaron a una carrera a Mogro. Allí gané y saqué un minuto a la segunda. De ese día siempre recuerdo a Fidel López, mi entrenador en aquel momento, que me decía: 'Frena Iris, frena', porque debía de pensar que no iba a llegar a la meta», recuerda a carcajadas.

Esa temporada «empecé a correr como infantil de primer año y gané todas las competiciones en Cantabria», así que fue «inevitable que me enganchase» al atletismo. Aunque no todo fue de color de rosa, ya que «en la adolescencia pasé mi bache de querer dejarlo cuando veía a mis amigas salir de fiesta», reconoce.

El carácter competitivo de Iris la llevó a despuntar y ya en cadetes recibió la primera convocatoria de la Federación Española, que la llamó «para una concentración de jóvenes talentos» en Santiago de Compostela. «No recuerdo si llamaron a Abascal o me llegó la carta al buzón, pero fue cuando dije: 'Ya estoy aquí, ahora a seguir mejorando'». La mediofondista tenía la adrenalina de la competición «desde que fui a la Vega de Pas y ya quería ganar con un chándal y unas alpargatas de mala muerte».

El atletismo «me lo ha enseñado todo». Al deporte, Fuentes Pila le debe «la capacidad de sacrificio, conseguir una mentalidad muy fuerte que me ayudó a encarar momentos duros de mi vida y otros valores». A los 19 años hubo «un paréntesis» en su carrera deportiva. «No sabía si dejar el atletismo, estudiar e ir con mis amigas. Estuve trabajando, pero un día, con los 20 años recién cumplidos en septiembre, pensé: 'Coges ese tren ahora o nunca'». En agosto del año siguiente era el Campeonato de Europa júnior, «había ganado unos kilitos y algo me pasó en mi cabeza que dije: 'Este año voy a hacer todo lo posible para hacer una mínima'. Me puse a dieta, empecé a cuidarme y doblé entrenamientos». Y lo logró. Participó en el Europeo júnior de campo a través y en 2001 participó en los Juegos Mediterráneos disputados en Túnez, terminando en octavo puesto de los 1.500 metros. Entonces Iris Fuentes Pila dejó de ser una promesa del atletismo para brillar con luz propia y ser incluso olímpica.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos