«Seguiré como mínimo hasta que termine la legislatura»

ASER FALAGÁN SANTANDER.

La vertiente política de Ruth Betia, diputada en Cantabria por el Grupo Popular, se ha visto afectada, como la de todos sus compañeros en los escaños del PP, por la crisis abierta entre sus dos líderes. En su caso, tras apoyar abiertamente a Ignacio Diego.

-Existe otra versión de Ruth Beitia. La de diputada del Parlamento de Cantabria en un partido, el PP de Cantabria, en el que últimamente no se llevan demasiado bien...

-Me quedan dos años de diputada; soy un cargo electo y voy a seguir haciendo exactamente el mismo trabajo que hasta ahora. Que para mí no es un trabajo o una profesión, sino un servicio público que los ciudadanos me eligieron para hacer. Seguiré como mínimo estos dos años que me tocan hasta que termine la legislatura. Luego ya no depende de mi.

-El caso es que en medio del cisma los diputados han tomado partido por Ignacio Diego o María José Sáenz de Buruaga en una situación que puede tener consecuencias.

-Bueno; no creo que haya que hablar mucho más de ello. Al final pertenecemos todos al mismo partido, que es donde tenemos que seguir trabajando. Dependemos de unos votantes; de unas personas que nos han elegido para representarlas y tenemos que seguir trabajando unidos.

-En el caso de la alcaldesa de Santander, Gema Igual, que se alineó con Buruaga, no parece haber afectado. Siempre ha dejado claro su buena relación y que no se le ocurría 'persona más adecuada' para regir en el futuro la Escuela Municipal. ¿De verdad no se ve ahí dentro de unos años?

-No lo sé. Ahora mismo estoy en off. Por primera vez en mucho tiempo he conseguido desconectar. Esa final -la del Mundial de Londres- fue una competición en la que tenía guardado mucho. Llegaba con sensaciones encontradas. En positivo, en negativo; con la sensación de que, como decía, no era el final elegido para esta temporada. Me brotaron lágrimas desde lo más profundo de mi ser porque las tenía reprimidas y guardadas desde hacía mucho tiempo. Pero ahora no hago más que sonreír; he vuelto a reír, lo estoy pasando bien y estoy desconectando, que es lo que necesito ahora mismo. ¿Ser la directora de la Escuela? Bueno, por ahora lo sigue siendo Ramón, que es el mejor director que puede tener.

-¿En ese nuevo estado de ánimo tiene que ver su nueva vida? Nueva casa, más vacaciones, otros proyectos vitales...

-Desde que me pusieron la estrella en Tetuán mi vida cambió y empecé a sentirme enamorada del barrio. Compré un piso que en principio era para mis padres, pero ellos declinaron la oportunidad y me lo quedé para mí. Me encanta Tetuán; la facilidad que te ofrece para ir andando a cualquier sitio, y sobre todo me encantan sus gentes. Es un barrio con mucha vida durante el día, pero muy tranquilo por la noche. Me siento del barrio y la gente me hace sentir así, así que estoy encantada.

-Ya no es del Alta, o de General Dávila, como prefiera.

-Bueno; de allí soy. Ahí nací y crecí y creo que lo seré toda mi vida, y ahí siguen viviendo mis padres. De todas formas, al final vivimos en Santander; esto es muy pequeñito y nos conocemos prácticamente todos

-Tanto como para que la paren constantemente por la calle ¿Cómo lo lleva?

-Fenomenal. Sí que es verdad que en algunos momentos, si estás cenando, tomando algo, con la pareja o con amigos me gustaría ser un poquito más anónima. Pero todo el mundo viene con tanto cariño que es increíble. Soy feliz con la gente de Santander y por cómo me tratan.

-¿Y cómo imagina a la Ruth Beitia de 50 años?

-Espero haber formado su familia, trabajar como ahora y que el deporte forme parte de mi vida, aunque no sea en la competición. Me veo como activa, dinámica en mi ciudad. Viajera y cuidando a mis hijos, que me encantaría tenerlos.

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