Atletismo

La Viesgo Night Race devora la ciudad a golpe de zapatilla

La Viesgo Night Race devora la ciudad a golpe de zapatilla

Más de 1.300 corredores disfrutan de esta cita solidaria

ADELA SANZ

Correr es menos duro cuando se hace de noche y con vistas. Allí, junto a los Jardines de Pereda a los pies del Centro Botín, bordeando la bahía y Puertochico hasta llegar a la Playa de los Peligros bajo la tenue luz de las farolas, una fina lluvia acompañó a los más de 1.300 corredores que devoraron la ciudad a golpe de zapatilla.

La Viesgo Night Race de Santander, cita solidaria y no competitiva, tiñó de rojo gracias a sus cuatro pruebas la zona marítima de Santander. El tintineo de los frontales arrancó con la carrera de los más pequeños, los benjamines –de 4 a 7 años– que tomaron la salida después de saludar a Chispas, la mascota con forma de bombilla de la compañía eléctrica. Con especial ilusión lo vivió María García, que debutaba como atleta con su madre Pilar. «Quiero que disfrute haciendo deporte y me pareció buena idea empezar con esta carrera», decía la progenitora, mientras su hija tiraba de su mano para llevarla a la línea de salida. A continuación, los alevines tomaron la salida. Ellos ya iban «solos como los mayores» decía Jaime Rodríguez, que también vivía su primera aproximación al atletismo en esta carrera nocturna. Jaime es más de pasar sus ratos libres sobre la bicicleta, pero la experiencia le «fue bien» y se «divirtió mucho».

Mientras los infantes traspasaban la línea de meta y se hacían fotos con Chispas mientras los padres orgullosos empuñaban el móvil, los atletas de las carreras de cinco y diez kilómetros calentaban en los bajos del Centro Botín. Los participantes de ambas categorías tomaron la salida a la vez para enfrentarse a un circuito llano que bordeaba la bahía hasta acabar en la playa. El recorrido «una maravilla para la vista», según Miguel Calvo, permitió a los atletas disfrutar de cada zancada. La victoria en la distancia corta fue para Marcos Rojo en chicos y Vanesa Cruces en féminas, mientras que en larga distancia los triunfadores fueron Raúl Gándara en categoría masculina y Lucía Ibáñez, quien rebajó el tiempo de la pasada edición, en su equivalente femenina.

Al final, la victoria fue lo de menos ya que, como cada edición, la Viesgo Night Race es una prueba solidaria y no competitiva que promueve los valores del deporte en familia, como en el caso de los González Herrán, que se distribuyeron entre las diferentes pruebas: Marcos con Laura, su madre, en la carrera de benjamines; su hermana mayor Rebeca en alevines y Pedro, el padre,en la de cinco kilómetros. Como en años anteriores, el importe íntegro de la inscripción de los participantes se destinó al Banco de Alimentos de Santander. Además, hubo voluntarios que recogieron fondos y comida durante la prueba.

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