Reportaje

NBA: más cerca, más lejos

Llull celebra la victoria contra los Thunder.
Llull celebra la victoria contra los Thunder. / EFE
  • Los equipos españoles han ganado seis duelos contra los norteamericanos pero desde el otro lado del océano se descarta cualquier posibilidad de competencia

El Real Madrid conquistó antes los Thunder de Oklahoma City la segunda victoria ante una franquicia NBA. El balance hasta ahora era de un triunfo y seis derrotas para el club de Chamartín, que sólo pudo superar en 2007 a los Raptors de Toronto, donde por aquel entonces militaban José Manuel Calderón y Jorge Garbajosa.

No obstante, la historia de los enfrentamientos entre clubes españoles y NBA es longeva y desigual. Desde que en 1988 Europa comenzase a acoger enfrentamientos con las franquicias norteamericanas, han chocado en 22 ocasiones, de los que el Real Madrid y el Barcelona, con ocho y siete partidos respectivamente, son los que más veces se han medido a estos conjuntos. En total se suman seis victorias hispanas y 16 derrotas.

Por parte de los blancos, destaca su primer choque en 1988 ante los Celtics de Boston (tres veces campeones de la NBA en los años ochenta) en un partido plagado de ilustres como Drazen Petrovic (22 puntos) o Fernando Martín (12 puntos) que recibían a otras leyendas como Larry Bird, Robert Parish o Kevin McHale. El Real Madrid cayó por 111 a 96, un resultado relativamente corto para las diferencias entre plantillas que se presuponían. «Sería la inconsciencia de mis 20 años pero no me asustó emparejarme con Bird. Pensé: ‘Habrá que defenderle y para eso hay que tocarle’. Hubiera molado cambiarme la camiseta con él, pero en baloncesto no existe esa costumbre y solo nos dimos la mano. Después del partido le preguntaron sobre qué le había parecido mi marcaje y él respondió con un ‘Who is Cargol? (¿Quién es Cargol?)», explicó años después Pep Cargol, el exalero madridista encargado de intentar frenar a la estrella de Indiana.

Las diferencias entre épocas son evidentes. Desde aquellos años, la NBA sufrió una expansión mundial. Pasó de los 23 equipos que conformaban la liga en 1988 a los 30 actuales, lo que contribuyó a mayor apertura para los buenos jugadores pero también a la dispersión y menor concentración de alto nivel en los equipos. Desde el plano deportivo, cabe reseñar que hay un desequilibrio entre el calendario NBA y el Europeo. En octubre, las franquicias estadounidenses apenas han comenzado su preparación para el inicio de liga regular que dará el pistoletazo de salida en menos de un mes. Un asunto que no es nuevo. «Sí, nosotros estamos trabajando muy duro en Estados Unidos preparando la temporada que ya se acerca y este torneo nos ha roto un poco los esquemas de la pretemporada: el largo viaje, los rivales, etc. Pero es algo que teníamos que hacer y aquí estamos», ya avanzaba Larry Bird en aquel partido de octubre de 1988.

Distancia cercana

Felipe Reyes defiende a un jugador de los Celtics.

Felipe Reyes defiende a un jugador de los Celtics. / Reuters

A pesar de todo, los resultados revelan que las distancias no son tan lejanas. La brecha con respecto a la preparación y la profesionalización del baloncesto se ha estrechado, aunque ni siquiera Russel Westbrook, base titular de los Thunder, contempla la posibilidad de que un equipo no norteamericano pueda competir con ellos. «Eres un tipo gracioso», contestó al periodista que le preguntó acerca de si el Real Madrid podría disputar los playoffs de la NBA. Casi tres décadas antes Larry Bird ofreció un diagnóstico similar, aunque más misericordioso: «Es cierto, a pesar de que me han gustado bastante Yugoslavia y el Real Madrid, con grandes tiradores y mucha altura. Quizá su juego sea poco ortodoxo, aunque seguramente ellos pensarán lo mismo de nosotros».

Las estadísticas hablan de acercamiento. Durante el siglo XXI ningún equipo norteamericano ha pasado de 115 puntos (sin prórroga), mientras que en las décadas anteriores nunca bajaron de 111 puntos. El equipo que parece tener la mejor receta es el Barcelona, que ya ha ganado tres veces a equipos NBA. Pudo presumir de hacer morder el polvo a Allen Iverson y los 76ers de Filadelfia en 2006 e incluso de noquear en 2010 a los entonces campeones, los Lakers, con Pau Gasol y el recientemente retirado Kobe Bryant a la cabeza. A favor del optimismo está Sergio Scariolo, hoy seleccionador español. Dirigió a una Scavolini de Pesaro que en 1990 forzó una prórroga contra los Knicks. Eran otros tiempos, los de Nueva York perderían en la primera ronda de las eliminatorias por el título de la NBA meses después, pero sirvieron como síntoma. «Eso fue hace 20 años. En ese momento los equipos europeos no podían aspirar a competir y, menos, a vencer a equipos NBA. No es como ahora. Ahora es algo posible, que acontece más veces, los equipos europeos piensan en esa posibilidad», recuerda el italiano que logró una victoria con el Unicaja contra los Grizzlies de Pau Gasol y Juan Carlos Navarro en 2007.

En el lado opuesto, desde la liga norteamericana se esfuerzan en remarcar la diferencia. «Es cierto que la popularidad ha crecido y que los pabellones son cada vez mejores, pero queda camino por andar. Seguiremos estudiándolo, pero no entra en nuestros planes a corto plazo», sentenció el comisionado de la NBA, Adam Silver, en su paso por Madrid.