Caza

Bajan los cupos de caza de jabalí en Campoo, Cabuérniga y comarca del Nansa para la próxima campaña

Imagen de archivo de un corzo, en Campoo/DM .
Imagen de archivo de un corzo, en Campoo / DM .

El BOC ha publicado este miércoles la orden por la que se aprueba el plan de caza que regirá en la Reserva desde el próximo 1 de abril y que prohibe la caza de corzos

DM .
DM .Santander

El Gobierno de Cantabria ha aprobado el plan anual de caza de la reserva del Saja para la temporada 2018-2019, en la que no estará permitido cazar corzos ya que la población de esta especie no se ha recuperado lo suficiente. Pero lo que resulta más noticioso es que bajan los cupos de caza de jabalí en las comarcas de Campoo, Cabuérniga y Nansa, eso sí se mantienen en Valdeiguña y Liébana.

El Boletín Oficial de Cantabria ha publicado este miércoles la orden por la que se aprueba el plan de caza que regirá en la reserva entre el próximo 1 de abril y el 31 de marzo del próximo año.

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Las especies que se podrán cazar son la laguneja, la sorda, la paloma torcaz, la liebre, el zorro, el lobo, el jabalí, el rebeco, y el venado.

Esta temporada no está autorizada la caza del corzo debido a que «la actual situación poblacional no aconseja su explotación cinegética hasta que se constate su recuperación», explica el Gobierno en una nota.

La orden recoge las modalidades cinegéticas permitidas para cada especie y sus normas, los periodos de caza, los horarios, la distribución de permisos y su duración, y los cupos máximos permitidos.

En lo que se refiere a los cupos, la Administración regional ha bajado los cupos en Campoo (de 4 a 3), en Cabuérniga (de 5 a 3), y en la zona del Nansa también han variado a la baja. Si el año pasado se podían cazar 6 jabalíes en cada lote de esta comarca, la próxima temporada sólo estará permitido abatir 5 marranos en los lotes de Barcena-Verdujal, Casal Norte, Casal Este y La Cestera y 3 en el resto de lotes de la comarca del Nansa. Por último, en Valdeiguña y Liébana se mantiene el número de jabalíes que se pueden abatir, que son 3 y 12, respectivamente.

También incluye la normativa para el adiestramiento de perros de jabalí, que no permite la utilización de ningún ejemplar de esta especie para marcar rastros o para educar a los canes.

Establece además el marco para fijar el importe de los permisos, las medidas de seguridad, el control poblacional y sanitario, las competiciones o los supuestos de suspensión de la actividad cinegética.

Dentro de este último apartado, podrá suspenderse la caza cuando se den circunstancias excepcionales de orden meteorológico, ecológico o biológico que afecten, o puedan afectar, localmente a una o varias especies o al normal desarrollo de la actividad venatoria.

Podrá decretarse asimismo la suspensión en caso de alteraciones de orden público que no permitan la práctica cinegética con las debidas garantías de seguridad o cuando se produzcan daños o situaciones de riesgo para los recursos naturales.

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