Octava etapa

Alaphilippe vence en Xorret de Catí y Froome refuerza su liderato

Julian Alaphilippe, tras ganar en la meta de Xorret de Catí./EFE
Julian Alaphilippe, tras ganar en la meta de Xorret de Catí. / EFE

El francés ganó en la meta del puerto, con rampas superiores al 20% de desnivel y cuya emoción de los últimos kilómetros favoreció al británico para mantener el jersey de líder

CARLOS DE TORRES (EFE)Xorret de Catí (Alicante)

Julian Alaphilippe (Quick Step) mostró su condición de máxima esperanza del ciclismo francés imponiéndose con grandeza en la octava etapa de la Vuelta disputada entre Hellín y Xorret de Catí, con un recorrido de 199,5 kilómetros, en la que el británico Chris Froome (Sky) mantuvo el jersey rojo de líder después de un intenso duelo con Alberto Contador (Trek), que sigue cotizando al alza.

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Grande Alaphilippe, de 25 años, coronado en la montaña alicantina en su debut en la Vuelta, después de una dura batalla con el esloveno Jan Polanc (Emirates) y el polaco Rafal Majka (Bora), segundo y tercero, rivales de la escapada del día a los que superó con una arrancada letal a 200 metros de meta.

Y enorme el espectáculo que protagonizaron Chris Froome y Alberto Contador en el puerto final. El madrileño, empeñado en ilusionar a la afición, atacó en las rampas de Xorret y encendió los ánimos del líder, quien respondió con repetidos latigazos, respondidos por el de Pinto, a la antigua usanza.

Froome y Contador, el único que ha tuteado al ganador del Tour desde la etapa de Andorra, llegaron a meta juntos, con 17 segundos de ventaja sobre el resto de favoritos, entre ellos Chaves, Nibali, Aru y Zakarin. Un aviso doble, por la superioridad del británico y por la sensación fuerte y ambiciosa del español.

Un pasito más en el objetivo de Froome de alcanzar el sueño de ganar la Vuelta después de tres segundos puestos, otro pequeño bocado, que no decisivo, para almacenar tiempo ante la crono de Logroño. Los rivales volvieron a doblar la rodilla.

Más diferencias en la general, ahora con el bastón de mando de Froome reforzado, con el colombiano Esteban Chaves a 28 segundos, el irlandés Nicolas Roche a 41 y Vincenzo Nibali a 53. El primer español es David de la Cruz (Quick Step) a 1.08 minutos y Contador pasó al puesto 17 a 3.10.

"Estoy bien, pero aún no han llegado los puertos largos. Una pena el tiempo que perdí en Andorra, pero queda mucha Vuelta". Palabras de Contador, que aún no se quiere retirar y anuncia días emocionantes.

La etapa salió disparada de Hellín, al pie del pitón volcánico de Cancarix, único volcán de la península ibérica cuya chimenea ha quedado al descubierto por la erosión. Ritmo frenético, hasta el punto de que se cubrieron 49,6 kilómetros en la primera hora de carrera.

No tomó la salida el francés Warren Barguil, rey de la montaña del Tour y autor de dos triunfos de etapa. Su equipo, el Sunweb, le mandó a casa por desobediente. No ayudó a su jefe de filas, el holandés Wilco Kilderman, en la etapa de Cuenca. Le abandonó a su suerte tras sufrir una avería y vio la "tarjeta roja" directa.

Tardó en formarse la fuga del día, pero cuajó con permiso del Sky después de múltiples ataques. Se apuntaron 21 expedicionarios con el portugués Nelson Oliveira (Movistar) como mejor clasificado a poco más de 3 minutos.

Un nutrido grupo que se entendió para superar bajo la calima el Puerto de Biar y el de Onil, pero que dejó de ser amable como comunidad unida por el interés común en las inmediaciones del Xorret de Catí, donde esperaban 5 kilómetros al 9 por ciento de medio y rampas del 22.

Los primeros en arrancar fueron el belga Laurens De Vreese (Astana) y Emanuel Buchmann, del Bora, que llevaba tres hombres en la avanzadilla.

Entre todos, y con la carretera apuntando al cielo se destacaron como más fuertes el polaco Rafal Majka, el francés Alaphilippe y el esloveno Polanc. El primero de ellos atacó la tira de veces, seis o siete, pero el galo se pegaba a su rueda con una facilidad pasmosa.

Sabía Majka que llegar con Alaphilippe era derrota segura. Insistió e insistió, sin éxito, con resultado frustrante. Se le pegó el peor rival posible. Así que Alaphilippe esperó, arrancó y ganó. Su primera victoria en la Vuelta, en su debut.

Por detrás Contador pegó la parada al avispero y seleccionó. También se llevó al peor rival posible, al patrón Froome, quien ejerció de Majka, Atacó tres veces, con su molinillo y soltó a todos, menos a Contador. Su fuerza e iniciativa le incentivó con 17 segundos y otro golpe moral. Es el jefe de la Vuelta.

Alaphilippe dio al Quick Step la tercera victoria. Un golpe al aire del francés en la cima que estrenó José María Jiménez en 1998. Una compensación tras perderse el Tour por una lesión de rodilla que le metió en el quirófano. Se ha recuperado y vuelve a provocar el sueño del ciclismo de su país.

Un enorme corredor que luchará por las grandes clásicas. Con 22 años ya fue séptimo en la Amstel y segundo en Flecha Valona y Lieja, repitió puesto en el Muro de Huy un año después y ganó el Tour de California. Y este año ganó una etapa en la París Niza. El sueño francés está justificado.

Este domingo se disputa la novena etapa entre Orihuela y el Alto de Puig Llorença,con un recorrido de 174 kilómetros con la meta al final de un ascenso de 4 kilómetros al 9.1 por ciento de pendiente media.

Contador: «Lo de Andorra fue un espejismo»

Contador ha confirmado que se encuentra en condiciones de poner en aprietos a cualquiera en la Vuelta aunque ha lamentado el tiempo que perdió en la tercera etapa en la que su rendimiento fue "un espejismo". "Ha sido un día bueno y se ha confirmado que lo de Andorra fue un espejismo y es una lástima. Mi rendimiento hoy es la señal de que estoy bien", ha afirmado.

Sobre el duro ataque que ha lanzado el Froome para desarbolar a sus rivales, Contador ha explicado: "Sabía que tenía otro cambio de ritmo y ha habido un momento en el que he preferido aguantar, sentarme y tomar aire para luego meter algún piñón más y cerrar el hueco al comienzo de la bajada".

Pese al buen rendimiento, el de Pinto ha apuntado que en la corta y explosiva ascensión del Xorret de Catí no se ha encontrado "todo lo ágil" que le hubiese gustado. También ha recordado que, salvo el día de Andorra la Vella, en esta edición de la Vuelta "todavía no han llegado los puertos largos"; pues él se desenvuelve mejor para ascensiones con rampas muy duras pero cortas.

"Me estoy encontrado bien, pero tengo que ir confirmándolo con el paso de los días. Mi planteamiento es ir día a día y de momento no miro a la clasificación general", ha asegurado Contador.

Contador ha reconocido que le gustaría tener opciones de pelear por una victoria parcial pero hasta el momento "no ha estado en juego porque las fugas que se forman en los primeros kilómetros están llegando". "Pero si puedo iré a por un triunfo de etapa", ha añadido.

El análisis de la etapa de mañana en Cumbre del Sol, antes de disfrutar del primer día de descanso, para Contador es "prácticamente igual que Xorret, corto y explosivo" aunque no lo conoce y aprovechará esta noche pero "para verlo por internet".

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