El blanquiazul Siro del Barrio salta a rematar de cabeza.
El blanquiazul Siro del Barrio salta a rematar de cabeza. / Celedonio Martínez

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La Gimnástica homenajea al fútbol con siete goles

  • Primo, con cuatro tantos, y Jony, Siro y Luis Alberto firman la goleada blanquiazul y permiten a los de Chiri enlazar seis victorias consecutivas

Con dos euros uno se puede tomar una caña, comprar una revista y se puede disfrutar de un fantástico partido de fútbol. Y es que pocas veces tan poco dinero ha dado tanto de sí. A cambio del precio de la entrada, quienes acudieron a la cita del Malecón no sólo pudieron disfrutar del triunfo de su equipo, una Gimnástica que acumula ya seis victorias consecutivas y empieza a parecerse sospechosamente a una máquina trituradora, sino que además los blanquiazules pusieron buen juego, voluntad y goles.

La Gimnástica había aplazado su fiesta de cumpleaños para que coincidiese con jornada de Liga. Así, todos los aficionados habían apuntado en sus agendas el choque frente al Bezana como una fecha especial. Unos pocos andaban algo recelosos. Supersticiosos ellos y con memoria para las calamidades, recordaban todas esas ocasiones en las que un equipo prepara una fiesta y espera que todo salga de perlas y resulta que viene el rival y le chafa la tarta. A los agoreros siempre les sobran motivos para la amargura.

En la Gimnástica hicieron oídos sordos a la agonía, prepararon su onomástica como es debido y aprovecharon el día para homenajearse. Primero lo hicieron antes del partido, presentando a los integrantes de los diferentes equipos del club. Después les llegó el turno a los chicos de Chiri, que salieron al césped como lobos famélicos, decididos desde el primer segundo a llevarse el partido. Nadie iba a fastidiarles el día. Y es que el equipo comenzó revolucionado, presionando en campo contrario y tratando de robar el balón lo antes posible.

Chiri había introducido novedades en el once para dar descanso a algunos de sus jugadores y de paso repartir minutos. Así, había dejado en el banquillo a Puras y a Maxi, probando a Jony como segundo punta, con Montiel pegado a la banda izquierda. No eran modificaciones revolucionarias ni aquello tenía aspecto de experimento, pero lo cierto es que el rendimiento del equipo no defraudó y estuvo a la altura de las circunstancias. La Gimnástica es un equipo que se mueve como un solo hombre y da gloria verlo. Defiende muy bien, apenas cede espacios, presiona muy encima a los rivales, mueve rápido la pelota y obliga a los oponentes a deslomarse corriendo y sabe a lo que juega. En ataque, por ejemplo, busca las bandas para aprovechar la velocidad de sus interiores y el olfato de gol que siempre tiene Primo.

Con estos argumentos, no hubo que esperar mucho para que empezasen a llegar los goles. Era uno de esos partidos en los que se sabe quien va a ganar. Hubo que esperar hasta que pasase el primer cuarto de hora, pero era tal el asedio sobre la portería del Bezana que alguna iba a entrar. Fue Jony quien lo consiguió, tras una de tantas internadas de Vitienes por la derecha. El Bezana parecía perdido, pero reaccionó logrando el tanto del empate, haciendo temer a los más negativos que aquello se iba a torcer. No fue así y los locales marcaron otros tres tantos, marchándose al descanso y dando carpetazo al partido. A su regreso marcaron otros dos más. Seis parecían bastantes, y durante gran parte del segundo tiempo los blanquiazules se limitaron a dejar correr el reloj, con el Bezana deseando que se terminase de una vez aquel infierno. En el 83, Primo hizo el séptimo y cerró la celebración. No todos los días cumple uno años.