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La Federación Cántabra de Fútbol pide la suspensión de las ligas de fútbol siete

José Ángel Peláez, presidente de la Federación Cántabra de Fútbol.
José Ángel Peláez, presidente de la Federación Cántabra de Fútbol. / Roberto Ruiz
  • El ente presentará una denuncia administrativa ante la Dirección General de Deportes contra el organizador de las competiciones

Las exitosas competiciones de fútbol-7 para aficionados que pueblan los campos de la región durante los fines de semana han abierto una guerra entre su organizador, Esteban Nanfro –a través de el Club Deportivo Elemental Mendoza–, y la Federación Cántabra de Fútbol. El próximo paso será la presentación de una denuncia administrativa por parte del ente ante la Dirección General de Deportes para solicitar la suspensión provisional de las competiciones, «hasta la resolución del procedimiento o, al menos, hasta que se presente documentación que acredite haber procedido al aseguramiento al que se está obligado legalmente en condiciones aparentemente correctas».

En la denuncia, la FCF esgrime que ni el club Mendoza ni Esteban Nanfro han solicitado «la preceptiva autorización para organizar dichas competiciones que establece el artículo 12.4 del Decreto 72/2002, de 20 de Junio de Desarrollo de la Ley General 2/2000, de 3 de julio, del Deporte de Cantabria», que estima que ese permiso debe pasar por la propia Federación.

Además, «a efectos de la obligatoriedad de que una entidad organizadora deba disponer de un seguro que cubra los accidentes deportivos en el transcurso de una competición» la FCF afirma que «en ningún momento se ha remitido un contrato de seguro adecuado a nombre del organizador. Ha remitido únicamente un certificado de un corredor de seguros de Sabadell que carece de validez para la Federación Cántabra de Fútbol y que algunos de sus datos una vez comprobados con la Compañía realmente aseguradora, Mutua General Catalana, se confirman como inveraces». Y en este aspecto, además, dice que el Club Mendoza Sport «pudo asegurar a solamente un 20% de los jugadores que le habían abonado su seguro deportivo, pudiendo derivarse de ello responsabilidades jurídicas de una gravedad importante».

En otro de los puntos, la FCF dice que tanto el ente como sus federados y mutualistas «han sido perjudicados durante la temporada anterior al cubrir lesiones generadas en dichas ligas siendo tramitadas en la Delegación en Cantabria de la Mutualidad de Futbolistas Españoles, estimando el cálculo del fraude generado en cerca de 76.000 euros».

Por último, la Federación Cántabra de Fútbol afirma que «en ningún momento ha querido perjudicar a aquellos deportistas amateurs que como afición participan o disputan encuentros de fútbol siete o fútbol sala» y añade que su posición al respecto únicamente busca «defender los intereses del fútbol cántabro y sus federados constituyendo una grave irresponsabilidad cualquier práctica deportiva sin las garantías sanitarias mínimas evitando con ello además la responsabilidad civil subsidiaria del fútbol cántabro, intentando restablecer la legalidad lo más pronto posible para que todos aquellos amantes de este deporte lo puedan disfrutar con normalidad y garantizada su cobertura sanitaria».

En su momento, la Federación Cántabra de Fútbol negoció con Esteban Nanfro la inclusión de las competiciones de fútbol-7 para aficionados en el seno del ente federativo, pero las conversaciones no llegaron a buen puerto y ahora la situación se ha enquistado, poniendo en peligro la disputa de unas ligas en las que compiten cientos de jugadores aficionados de Cantabria.