Un futbolista cántabro sufre una agresión durante un partido en Alemania

Alberto Mier, el jugador cántabro agredido, muestra las heridas sufridas en la oreja.
Alberto Mier, el jugador cántabro agredido, muestra las heridas sufridas en la oreja. / DM
  • El cabezonense Alberto Mier fue atacado por diez jugadores y aficionados del equipo rival, que le rompieron la mandíbula al final del encuentro

Los integrantes del Español de Braunschweig, un equipo de fútbol fundado por exiliados en esta ciudad alemana, sabían que el derbi local contra MTV 2 sería de máxima intensidad, pero no imaginaban que el encuentro disputado el pasado domingo acabaría con una paliza a uno de sus jugadores. En concreto, al cántabro Alberto Mier (Cabezón de la Sal, 1982), que vive en esta localidad alemana de cerca de 250.000 habitantes desde hace tres años y esta temporada ha impulsado junto a varios amigos un proyecto deportivo que ha empezado de cero desde la última categoría del fútbol germano. Como consecuencia de la brutal paliza que recibió, sufrió la rotura de su mandíbula, de la que tuvo que ser operado de forma inmediata, el desgarro de la oreja y diversas heridas en el cuerpo y la cabeza.

Como relata Adrián, hermano del cabezonense, el suceso se produjo cuando el encuentro ya había llegado a su fin. Después de que los integrantes del conjunto rival mostraran durante los 90 minutos una actitud agresiva y amenazante y llegaran a increpar de forma abierta al árbitro, este expulsó a tres de los jugadores, una decisión que no gustó a la afición del Braunschweig MTV 2. Fue en ese momento cuando parte de la grada increpó a los espectadores españoles y, más concretamente, a la pareja de Mier. El cántabro salió en su defensa.

El único jugador del conjunto formado por españoles que quedaba en el terreno de juego era Mier, que vio como diez personas –entre espectadores y futbolistas germanos– se tiraban sobre él y empezaron a propinarle patadas sin ningún tipo de miramientos. «La suerte fue que la Policía llegó muy rápido. Si no llega a ser por eso le dejan allí seco y no lo cuenta», explica Adrián, jugador del Textil Escudo, club donde también militó su hermano en el pasado. Únicamente salió en su ayuda, un hombre del público que acabó con la nariz y varias costillas rotas.

La familia lleva en contacto con el jugador desde la tarde del domingo. «Alberto no quería decir nada a nuestros padres para que no se preocuparan, pero cuando le dijeron que tenían que operarle de la mandíbula, que estaría diez días hospitalizado y un mes de baja, la cosa cambió», explicaban ayer sus familiares desde Cabezón de la Sal.

Mier ya ha empezado a moverse con el objetivo de que caiga sobre los agresores todo el peso de la Justicia. Da la casualidad que tiene un primo abogado viviendo también en Alemania. En principio, dado que las personas que propinaron la paliza son jugadores federados, no será complicado identificarles. Creen que resultará más complicado denunciar a los aficionados anónimos que saltaron al terreno de juego.

Además de jugador, Mier es vicepresidente del club. Estos días esperaba las equipaciones que ha conseguido en Santander gracias a la ayuda de diversos patrocinadores. Hasta dentro de un mes, cuando abandone el hospital, no podrá estrenar el nuevo traje oficial del equipo.