El gimnástico Siro presiona a Manu Busto, del Trope.
El gimnástico Siro presiona a Manu Busto, del Trope. / Luis Palomeque

fútbol | 3ª división

El Tropezón arrastra la alegría del derbi

  • El conjunto de Geli ha ascendido hasta la segunda plaza tras la victoria en El Malecón, donde ganó algo más que los tres puntos en juego

tanos. El Tropezón rezuma alegría. A sus jugadores le nace una sonrisa cuando miran a la clasificación de la Tercera División cántabra, en la que son segundos, pero también cuando recuerdan lo ocurrido el pasado fin de semana en El Malecón. Geli, el entrenador de los taniegos, afirma que el triunfo contra la Gimnástica (0-2) en casa del oponente es sólo eso, una victoria contra un rival directo, pero a nadie se le escapa que llevarse un derbi local como el de la capital del Besaya tiene un significado especial.

Porque hay poco que le guste más a cualquier taniego que ganar a sus vecinos. Sobre todo cuando es la primera vez que ocurre tal cosa en Tercera División. Tanto es así, que días después de llevarse los tres puntos a domicilio la alegría continúa como el domingo a las siete de la tarde. Una vez superada la victoria, no seguir avanzando es retroceder. Por eso al Tropezón se le pide ese paso, la evolución desde un sistema de juego en el que la organización es religión y el virtuosismo está perseguido hacia un modelo envolvente que no reniegue de la frescura del toque, sino que lo añada como arma al arsenal.

En El Malecón, el Trope no se dedicó a ser más físico que el contrario y a encerrarse. Si lo hizo, fue en momentos puntuales por necesidad del guión o por pragmatismo táctico. Hubo varios instantes en los que los amarillos dominaron a los blanquiazules con el balón, con la posesión como arma, subiendo la velocidad a la que se movía el balón para crear superioridades y espacios. El conjunto de Geli vence ampliando su registro. Si continúa la línea comenzada hace unas jornadas gana hoy y ganará aún más mañana. El patrón de juego contra la Gimnástica se radicalizó en ese sentido.

Por primera vez en mucho tiempo, el Tropezón no sólo no sufrió para llevar la iniciativa, sino que encontró diversión en ello. Y como hacen los grandes equipos, es decir, con un profundo trabajo previo, es irrelevante quiénes sean los miembros que lo desarrollen, ya que la idea será siempre la misma. Los jugadores taniegos tienen totalmente asimilados los conceptos. Por supuesto,en ese despliegue coral participen activamente nombre propios como Isuardi, Riky, Conde y, sobre todo Álex Díaz, que mejoran la música que produce toda la orquesta.

Hace unos días, la temporada del Tropezón rozaba la inquietud después de quedar a diez puntos de la Gimnástica y empatar sus dos últimos encuentros. De repente, gana en El Malecón y se acerca al máximo enemigo, al que tiene a siete puntos en la clasificación. Todo empieza a cambiar de estado de ánimo. La felicidad, esa maldita sensación pasajera...