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Southgate, seleccionador de Inglaterra hasta la Eurocopa 2020

Gareth Southgate, durante un entrenamiento.
Gareth Southgate, durante un entrenamiento. / AFP
  • Inglaterra elige al técnico que ha ocupado el cargo de forma interina durante cuatro partidos, el último ante España en Wembley

Gareth Southgate fue designado este miércoles nuevo seleccionador de Inglaterra, para los próximos cuatro años, hasta después de la Eurocopa 2020, después de haber dirigido al equipo cuatro partidos de forma interina, el último de ellos el 15 de noviembre contra España en Wembley. «Lo ha hecho muy bien durante estos cuatro partidos en el puesto y nos ha impresionado durante las entrevistas. Gareth es un embajador estupendo. Sobre todo, lo que importa a la FA, es un estratega soberbio y un líder», declaró el presidente de la Federación Inglesa (FA), Greg Clarke.

El exdefensa internacional de 46 años (57 partidos con la selección) fue llamado de urgencia como reemplazo de Sam Allardyce, despedido en septiembre, después de apenas 67 días en el cargo y tras haber caído en una trampa de unos periodistas, ante los que dijo conocer la manera de burlar el reglamento sobre traspasos. Southgate ocupaba hasta septiembre el puesto de seleccionador sub-21. Formado en el Crystal Palace, también jugó para el Aston Villa y el Middlesbrough hasta 2006, año en el que debutó como entrenador en ese último club. Estuvo en él hasta 2009.

Al frente de la selección inglesa, como seleccionador interino, ha conseguido dos victorias (Malta y Escocia) y un empate (Eslovenia) en las eliminatorias para el Mundial 2018. En su último partido como interino (amistoso), Inglaterra empató en Londres ante España (2-2), que evitó la primera derrota de la era Lopetegui gracias a un gol del debutante Iago Aspas en el último segundo. Los ingleses son líderes en su grupo de las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018.

«Me encantó trabajar con los jugadores en estos cuatro partidos y creo que el potencial es enorme. Estoy decidido a darlo todo para que el país se sienta orgulloso del equipo y que disfrute viéndolo jugar», aseguró Southgate, citado en el comunicado de la FA. El primer partido de Southgate ya como seleccionador en firme será el 22 de marzo en Dortmund, en un amistoso de prestigio contra Alemania, la campeona del mundo.

En estos meses de trabajo con el equipo, el técnico ha aportado tranquilidad y confianza. «Creo que hemos traído estabilidad al equipo, en un momento en el que faltaba, para poder construir el futuro», afirmó. Una de sus prioridades ha sido «tratar de construir» e «integrar a los jóvenes». «Mi visión de las cosas es que hay que preparar cada partido tomando decisiones para el futuro», declaró tras el triunfo ante Escocia.

Decepciones recientes

Inglaterra, una eterna favorita que después no consigue triunfar, tiene su título mundial de 1966 ya muy lejos. En los últimos grandes torneos ha fracasado estrepitosamente. Lo hizo en el Mundial de Brasil 2014, donde quedó eliminada en la primera fase, y en la Eurocopa de este año en Francia fue humillada al despedirse ante la revelación Islandia. Esa derrota precipitó la marcha de Roy Hodgson y su relevo luego por Sam Allardyce.

Después del escándalo y despido fulminante de Allardyce por la trampa de la prensa, la selección inglesa se vio de nuevo en el ojo del huracán por el capitán Wayne Rooney, fotografiado en estado ebrio durante una boda. Rooney fue absuelto por la Federación Inglesa, que estimó que el futbolista del Manchester United no incumplió ningún toque de queda.

El fútbol inglés se encuentra actualmente sacudido por un escándalo de pedofilia, la «peor crisis» que la FA ha conocido, según las palabras de su presidente, Greg Clarke. Una veintena de exjugador profesionales revelaron haber sido agredidos sexualmente por uno de sus exentrenadores. Más allá de la investigación policial, la FA abrió una para evaluar la amplitud del caso.

Southgate tendrá por lo tanto la misión de reconducir el rumbo de un fútbol inglés que va de problema en problema. Si lo consigue podrá tomarse además una revancha personal, ya que en su hoja de servicios como jugador tiene un momento amargo: él falló el penalti en la tanda decisiva de la semifinal contra Alemania que privó a Inglaterra, entonces anfitriona, de acceder a la final de la Eurocopa de 1996.