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Las 7 claves del peor momento en la ‘era Simeone’

Simeone, en el banquillo ante el Qarabag/EFE
Simeone, en el banquillo ante el Qarabag / EFE

Poco acierto, pérdida de seguridad defensiva, sin alternativas en el banquillo, mal momento de los pilares del equipo, agotamiento mental, la inadaptación al Metropolitano, pocos fichajes y desacertados...

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

El Atlético está viviendo su peor momento desde que Diego Pablo Simeone llegó al banquillo rojiblanco a finales de 2011, tras una eliminación a doble partido ante el Albacete cuando estaba en Segunda B. Se estrelló por segunda vez ante el Qarabag y ahora necesita ganar dos partidos seguidos ante Roma y Chelsea (a estos por dos goles) y que el modesto club de Azerbayán le ayude meterse con un empate ante alguno de ellos dos para acceder a los octavos de la Champions. Una carambola remota.

«La realidad es cruda para nosotros. No es imposible pero lo que más nos duele es no depender de nosotros. Vamos a intentar ganar a la Roma en casa y que el Qarabag nos eche una mano, que empate o gane el Chelsea. Ahora mismo estamos fuera. Si digo que me veo dentro os estoy engañando, pero no es algo imposible y vamos a luchar. Tenemos que hacer autocrítica. Todos somos responsables y hay que levantarse y estar unidos. Si tiramos balones fuera será cuando nos hundamos de verdad», dijo el capitán ante los medios.

«Si tuviera la solución, sería el Cholo» GODÍN

En el descanso, tras pasar por el vestuario, no esperó a Griezmann y Oblak para la charla antes de comenzar la segunda mitad pese a que Saúl le avisó de que faltaba el delantero galo. Viendo la tardanza de ambos, pronunció la arenga igualmente. Un detalle que podría ser más significativo de lo que parece.

En la caseta se hace autocrítica y han llegado a varias conclusiones aunque prefieren guardar sus reflexiones para el ámbito privado. «Si tuviera la solución, sería el Cholo», dijo Diego Godín, uno de los pesos pesados del vestuario colchonero.

1. Falta de acierto

«La seña de identidad era no recibir goles y meter las que teníamos pero han cambiado las tornas. Antes necesitábamos pocas ocasiones para marcar y hoy es al revés. Es el rival el que no necesita mucho, con pocas ocasiones nos hacen gol», reconocía Gabi. Creamos muchas ocasiones (35 el martes ante el Qarabag) pero no tenemos suerte y hay que seguir trabajando», analizó Ángel Correa, convertido en el pichichi rojiblanco. Griezmann, Gameiro, Torres, Carrasco o Vietto parecen haberse olvidado el camino de la meta rival. «El destino nos está echando un pulso con el gol, y tenemos que seguir insistiendo para ganarle al destino».

2. Pérdida de la seguridad defensiva

El 70% de los goles recibidos (7) han llegado de cabeza y tras centros laterales: Stuani en Girona dos veces, Calleri, Morata, Luis Suárez, Bacca y Míchel Madera. Lejos parece aquel equipo que ganó la Liga usando el juego aéreo como principal arma. «Es una cuestión de concentración. El equipo necesita concentrarse porque siempre hemos sido fuertes en esas jugadas», insiste Gabi. Además, cedió tres ventajas: Chelsea. Barcelona y Villarreal como local. Lleva seis empates en sus últimos 7 partidos.

Michel remata en la acción que supuso el 0-1 para el Qaarabg.
Michel remata en la acción que supuso el 0-1 para el Qaarabg. / EFE

3. Mal momento de los pilares del equipo

Sólo Oblak, Correa y Saúl parecen estar a su mejor nivel. Griezmann está completando un año para olvidar. Arrancó la Liga con una expulsión y en 12 partidos sólo ha logrado tres goles (dos de penalti) y tres asistencias. Cifras escasas y más tras ser renovado con status de estrella mundial. Además, se enfrentó a la afición el martes cuando escuchó pitos contra Gameiro. No es su momento. Entre Griezmann, Correa, Gameiro, Vietto, Torres y Carrasco sólo suman once goles en 15 partidos.

Griezmann, tras el tanto de Thomas.
Griezmann, tras el tanto de Thomas. / EFE

4. Sin alternativas en el banquillo

Gameiro y Vietto aportan ganas pero ningún acierto, llegando a desesperar a su afición e incluso a sus compañeros. Algunos futbolistas, precisamente varios de los más veteranos (Filipe, Godín, Gabi o Juanfran) no reciben refresco ya que Cholo no termina de apostar por Lucas, Giménez, Vrsljko o Torres. Es significativo que incluso algún día Simeone no ha utilizado los tres cambios.

Juanfran, Torres y Gabi tras el 1-1 ante el Qarabag
Juanfran, Torres y Gabi tras el 1-1 ante el Qarabag / REUTERS

5. Agotamiento mental y físico

«En la dinámica negativa de resultados en que nos encontramos no nos vale con jugar bien sino que tenemos que ganar», reconoce Godín, que sufrió mucho con Pedro Henrique y al que se le vio acelerado en la recta final del encuentro. «No estábamos nerviosos y sólo nos falta tener un poco más de suerte para meter goles. Trabajamos en los entrenamientos para poder marcarlos». analizó el ghanés Thomas Partey, autor del tanto del empate. Simeone por contra si notó «ansiedad y nerviosismo, sobre todo al final. De este tipo de partidos se ganaron antes 30 o 40 y se habló entonces de fortaleza, impulso y coraje», se defiende el técnico

6. Fallida política de refuerzos

La sanción FIFA condicionó la planificación, ya que no será hasta enero cuando pueda incorporar a Diego Costa y Vitolo. Otros años las peticiones de Simeone, que ha tenido que conformarse con los mismos jugadores que la pasada campaña dado que no ha ascendido a ningún canterano, no han funcionado como se esperaban pese a que, en su mayoría, eran futbolistas con los que ya había trabajado: Vietto, Augusto, Gaitán son los más recientes pero hay otros como Jackson Martínez o José Sosa.

Gameiro lamenta una ocasión fallada.
Gameiro lamenta una ocasión fallada. / EFE

7. Acoplarse al Metropolitano

«Hay una racha negativa y todos debemos poner un poco más y apoyarnos entre todos. Es fundamental estar juntos y que la afición nos apoye. Es normal escuchar pitos cuando la gente está nerviosa. Eso es más viejo que el fútbol y no hay que hacer problema por eso». Lo cierto es que por el momento el equipo no se está sintiendo cómodo en el nuevo estadio. La afición, más silenciosa y menos metida que otras campañas, ha ido perdiendo el entusiasmo ya que contra Qarabag apenas se llenó ‘un Calderón’ (55.893) mientras que en el resto de encuentros sí se habían superado los 60.000 espectadores (hubo 61.421 contra Villarreal, 64.393 ante el Barça, 60.643 frente al Chelsea, 60.823 en la visita del Sevilla y 62.906 en el estreno ante el Málaga). Por el momento dos victorias (Málaga y Sevilla), tres empates (Barcelona, Villarreal y Qarabag) y una derrota (Chelsea).

«Ahora no podemos bajar los brazos, ni agachar la cabeza. Hay que seguir trabajando con humildad hasta el final» correa

Quizá es momento de que la afición ponga en valor lo logrado en estos años anteriores. «Nos duelen los pitos pero a la vez los entendemos», resumió Gabi, que dejó una frase en caliente de la que quizá ya se esté arrepintiendo. «A día de hoy te diría que es una mierda», aunque a renglón seguido avisó que «me ha dado mucho la Europa League y si nos toca jugarla iremos a ganarla como siempre». Podría ser un paso atrás para coger impulso. «Ahora no podemos bajar los brazos, ni agachar la cabeza. Hay que seguir trabajando con humildad hasta el final», insiste Ángel Correa.

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