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El Madrid pasa del ridículo al éxtasis

Cristiano celebra su gol sin camiseta. /Reuters
Cristiano celebra su gol sin camiseta. / Reuters

Un polémico penalti en el descuento permite a Cristiano sellar el octavo pase consecutivo a semifinales del campeón y castiga a una Juventus enorme

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

El Real Madrid estuvo a punto de firmar un ridículo histórico, jamás visto en la historia de la Copa de Europa ante una Juventus extraordinaria, pero al final estará en su octava semifinal consecutiva de la Champions, que es lo que quedará en la historia le pese a quien le pese y se discuta lo que se discuta.

Se cumplía el último minuto de descuento y al prórroga ya era casi un mal menor para un Madrid errático cuando el árbitro inglés Michael Oliver señaló un penalti muy polémico por un derribo discutible de Benatia a Lucas y después expulsó a Buffon por protestar en el que pudo ser último partido en la Champions del veterano portero. A Cristiano no le tembló el pulso y batió al polaco Szczesny, que entró por Higuaín.

Final insólito para una eliminatoria que parecía resuelta en Turín, pero el fútbol jamás deja de sorprender. Cristiano sigue sin fallar en esta Champions, ya suma 15 goles, y sin dejar de marcar cuando juega ante la Juventus. Pasó el Madrid, lo celebró el Bernabéu, pero Zidane su equipo se lo deben hacer mirar. Les ocurrió lo que se pensaba que pudo hacer el PSG en la ida de octavos, cuando el campeón llegaba en un pésimo momento.

1 Real Madrid

Keylor Navas, Carvajal, Varane, Vallejo, Marcelo, Modric (Kovacic, min. 75), Casemiro (Lucas Vázquez, min. 46), Kroos, Isco, Cristiano y Bale (Asensio, min. 46).

3 Juventus

Buffon, De Sciglio (Lichtseiner, min. 17), Benatia, Chiellini, Alex Sandro, Khedira, Pjanic, Matuidi, Douglas Costa, Higuaín (Szczesny, min. 93) y Mandzukic

ÁRBITRO:
Michael Oliver (Inglaterra): Expulsó a Buffón (min. 93). Mostró amarilla a Pjanic, Carvajal, Mandzukic, Lichtsteiner, Benatia, Douglas Costa, Marcelo y Cristiano.
GOLES:
0-1: min. 2, Mandzukic. 0-2: min. 37, Mandzukic. 0-3: min. 61, Matuidi. 1-3: min. 90+6, Cristiano, de penalti.
INCIDENCIAS:
Partido de vuelta de cuartos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 78.000 espectadores, de ellos 3.000 juventinos. Noche invernal. Mosaico con un gran tiburón blanco en el fondo sur

La gesta de la Roma ante el poderoso Barça era el mejor mensaje posible para que el Madrid no se relajara ante la Juventus. Por si acaso, Zidane advirtió a sus jugadores de que la eliminatoria estaba al 50%. Una exageración, sobre todo si se tiene en cuenta que en la historia de las competiciones continentales sólo el Dinamo de Bucarest fue capaz de eliminar al Slovan Liberec checo después de perder 0-3 en la ida. Y fue por penaltis.

Pese a los avisos, el campeón salió al campo con una relajación inexplicable. Y la Juventus nada de venir a Madrid a jugar un trámite. Ya advirtió Zizou antes de la ida que es un club con el mismo ADN ganador que el Madrid. Con todo aparentemente perdido, el campeonísimo italiano, cercano a su séptimo 'scudetto' consecutivo, salió con una presión altísima y las ideas muy claras. Cargar el juego a la espalda de Marcelo, buscar una y otra vez la velocidad y el desequilibrio de Douglas Costa y centrar muy pasado para que Mandzukic se impusiera a Carvajal.

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Del mismo modo que Cristiano marcó enseguida en Turín, la Juve se puso por delante en el Bernabéu. Fue fruto de un gran centro de Khedira y un cabezazo franco del ariete croata. El gol más rápido encajado por el Madrid en su feudo en la historia de la Copa de Europa. Ese gol revivió a la 'vecchia signora' y puso de los nervios a una zaga blanca que echó de menos al capitán Sergio Ramos por su jerarquía, experiencia, dotes de mando y contundencia. Sin el sevillano, el equipo reculaba. Tanto Varane como el joven Vallejo, debutante en estas lides, se mostraban muy vulnerables.

Temblores

En apenas un cuarto de hora, la Juve marcó un gol y generó cinco buenas ocasiones, varias de ellas abortadas por Keylor Navas. Nervios en el campo y en la grada, donde se escuchaba más a los hinchas transalpinos. Mejoró ligeramente el Madrid de forma paulatina, tocó algo más el balón y pudo empatar en una acción anulada por un fuera de juego muy dudoso de Isco. Bale, titular en lugar de Benzema, como en el derbi ante el Atlético, también la tuvo pero no pudo superar a Buffon, ni acertó después de tacón.

El problema del Madrid es que se partía porque los de arriba no ayudaban y Modric y Kroos estaban muy bien tapados por Matuidi y Khedira, respectivamente, Cada vez que salía la Juve, se sentía el peligro. No estaba Dybala, pero Benatia y Pjanic le dan más empaque a este equipo. También se notó, y mucho, la presencia de Matuidi y Mandzukic, suplentes en la ida.

Llegó el segundo de los italianos en otra jugada parecida a la del primero. Esta vez fue Lichtsteiner el que centro para que Mandzukic rematase. Fallaron la zaga y Keylor, que se la comió por su palo. Zozobra en el Bernabéu. No era la noche de los blancos todavía. Se comprobó cuando Varane cabeceó al travesaño un centro lateral de Kroos, en saque de falta.

Con o sin acierto, Zidane no hizo como Ernesto Valverde y buscó una reacción con dos cambios en el descanso. Fuera Bale y Casemiro y dentro Lucas y Asensio, pero ambos entraron también agarrotados por el pánico al ridículo. Trató el Madrid de tener más balón y darle pausa al juego. Pudo marcar pronto pero Buffon le detuvo un disparo a Cristiano.

Ocurrió, empero, que Keylor cometió un error impropio de este nivel al no embolsar un centro contra su pecho y Matuidi igualó la eliminatoria con media hora aún por delante y el Madrid sin mediocentro de equilibrio en el campo.

El Bernabéu, en ebullición

Incredulidad, pitos, aplausos, extraña mezcla en el Bernabéu. Los blancos estaban fuera de sitio, presos de los nervios, y a la Juve le entraron entonces las dudas, un pecado terrible con el Madrid enfrente. Habían logrado ya un imposible con un resultado que forzaría la prórroga, pero no supieron si irse en busca del Madrid para rematarlo o dar un pasito atrás. Cuando ingresó en el campo Kovacic en lugar de un extenuado Modric, el público reclamó más testiculina. Y de ahí al célebre cántico de «cómo no te voy a querer». La tuvo Isco en una contra, pero de nuevo Buffon estuvo inmenso. Luego Varane remató cayéndose pero no entró. La hinchada ya rugía. Y cuando el Bernabéu entra en ebullición, ya se sabe lo que suele ocurrir. Ramos, vestido de paisano, se ubicó en el túnel de vestuarios para arengar a los suyos. Y en esas llegó el penalti. !Más madera!

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