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Primera

Jornada 2

Asensio no fue suficiente ante un gran Valencia

Asensio dispara para adelantar al Real Madrid. /Efe
Asensio dispara para adelantar al Real Madrid. / Efe

Pese al doblete del jugador del momento, el Madrid añoró a Cristiano y tropezó ante un rival muy mejorado por Marcelino

IGNACIO TYLKO Madrid

En el mejor partido de la Liga hasta la fecha, sensacional para tratarse sólo de la segunda jornada de la Liga, el clarividente Marco Asensio, con madera incluso de líder, evitó que un magnífico Valencia asaltase el Bernabéu. Noche loca, con alternativas, ocasiones por ambas partes y juego a raudales. Aunque los levantinos han arañado cinco empates en sus últimas siete visitas a este estadio, este equipo tiene mucha mejor pinta que los anteriores. Se nota la mano de Marcelino García Toral y la llegada de muchos jugadores ajenos a crisis anteriores. Pudo ganar cualquiera y el empate, bastante justo, es poco premio para ambos. Benzema no tuvo su noche, ya que perdonó en hasta cinco claras ocasiones, el madridismo echó de menos al sancionado Cristiano Ronaldo, y tampoco los ches anduvieron finos en contragolpes finales de incluso cuatro contra dos.

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Aunque la puesta en escena anticipó que el Valencia se presentaba en el Bernabéu ordenado y sin complejos, virtudes que caracterizan a los equipos del técnico asturiano, el error en la salida que propició el tempranero gol de Marco Asensio también hizo pensar que este Real Madrid ganaría fácil. No cabe hacerle regalo alguno a un equipo con un elenco de jugadores jóvenes con clase, desparpajo y jerarquía que, además, se ven apoyados en la experiencia de figuras como Kroos y Modric. Por algo el Madrid es el único equipo de las cinco grandes ligas capaz de marcar en 70 partidos oficiales consecutivos.

Fallos en los pases hay muchos pero cuando el balón llega a las botas de jugadores como Asensio preludian el gol. El diamante que el Barça dejó escapar de manera incomprensible lo hace todo con una sencillez que asombra por su edad. Naturalidad y clase a borbotones, sin aspavientos. La para, avanza, se la coloca y la cruza de tal forma que el portero rival apenas puede hacer la estatua. Pases a la red como el que se entrena o juega una pachanga con los amiguetes en cualquier parque o campo de barrio.

Mucho mejor trabajado y con una actitud más profesional que en años precedentes, el Valencia tuvo la gran virtud de no hundirse con ese gol. Sobre todo el francés de origen centroafricano Kondogbia, que debutaba con los levantinos en este temible escenario, igual que el central colombiano Murillo. El ex del Sevilla cortó infinidad de balones y se manejó con solvencia en el eje del centro del campo junto a Parejo, peligroso siempre y más a balón parado ante un Madrid que perdió potencial aéreo sin Sergio Ramos y Varane, sus centrales titulares. Y acertó Marcelino al colocar a Gayà en el centro del campo, por delante de Lato. Dos contra Carvajal, ya que las ayudas defensivas de Modric y Kroos no son las de Casemiro, alistado como central. Una gran combinación entre los dos preludió el empate logrado por Carlos Soler. Cien por cien Paterna, cantera inagotable nunca ponderada como es debido.

Mala noche de Benzema

Sin Casemiro de pivote defensivo, el Valencia encontraba huecos al contragolpe. Y con Isco más retrasado de lo habitual, al Madrid le costaba atacar con más continuidad. Aun así, Benzema dispuso de tres grandes ocasiones para marcar antes del descanso. En la primera, Neto le adivinó la intención en el disparo que culminaba un contragolpe extraño, iniciado tras un error en el saque de Keylor, molestado por Zaza. Más tarde, quizá distraído por un extraño movimiento de Murillo a la hora de despejar de cabeza, el ariete galo remató con la tibia en boca de gol un centro de Bale; y luego cabeceó fuera un gran centro de Kroos. Karim, que despierta odios y pasiones, recibió los pitos de una hinchada acostumbrada a ganar que no perdona ni una. También hubo runrún cuando Bale entraba en acción.

Movió ficha Zidane en el descanso. Introdujo a Kovacic en lugar de Isco y su equipo salió bien dispuesto. El croata es un centrocampista con gran futuro pero extaño. Conduce demasiado en un puesto en el que se debe jugar a uno o dos toques, pero de esa forma rompe líneas de presión. Le vienen mejor los choques más desatados. Pero el Valencia sabía sufrir e inquietar en acciones aisladas: un cabezazo de Kondogbia, otro de Zaza, una falta lanzada por Parejo que obligó a lucirse a Keylor... El Madrid también generaba ocasiones, como una errada por Bale y otra abortada por Neto, pero necesitaba más para ganar. Recurrió Zizou a Lucas Vázquez como agitador (Bale fue silbado en el cambio), pero poco después Kondogbia completó su gran partido con un remate sutil. Con 1-2 y a falta de un cuarto de hora, al Madrid le quedaba la heroica. Y la clase de Asensio que engañó a Neto en un golpe franco como si fuera un penalti. Y si no hubo remontada fue porque Benzea falló otro gol cantado y luego cabeceó al palo tras tocar Neto. No era su noche. Zidane ni se lo creía. Pero resopló cuando Zaza falló la última.

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