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La Gimnástica consolida su liderato

El blanquiazul Maxi, uno de los goleadores del partido, intenta esquivar a dos jugadores del Cayón
El blanquiazul Maxi, uno de los goleadores del partido, intenta esquivar a dos jugadores del Cayón / Daniel Pedriza
  • Los blanquiazules rompieron el juego del Cayón a base de velocidad y aperturas a sus delanteros que golearon sin piedad

Hugo Vitienes sabe jugar muy bien al fútbol. Cuando tiene una tarde inspirada es capaz de inventarse un doble autopase o un sombrero que nadie espera. Un futbolista como él, que a veces pasa inadvertido, puede encarrilar un partido en uno de esos momentos de lucidez. La primera media hora del interior derecho de la Gimnástica fue soberbia. Fue el protagonista casi absoluto de los dos primeros goles. En el primero, con una acción en la que consiguió recuperar un balón, zafarse de dos contrarios, y poner desde la línea de fondo el balón al segundo palo, donde Primo lo esperó para enviarlo directo a la red. En el segundo, cuando en carrera y pegado a la banda envío al área pequeña, donde la recibió Jony para empujar suavemente.

El resto de la Gimnástica no desentonó.Acompañó al solista para convertir el partido en una obra coral. Y ahí aparecieron otros como Maxi, que todavía no está a su mejor nivel, pero que es capaz de gestos técnicos al alcance de muy pocos y que, tras fallar dos ocasiones, terminó marcando su gol; o Primo, autor de dos de los tantos, siempre atento y solidario en el esfuerzo.

Los de Chiri van a más y cada vez juegan mejor. Tienen recursos, mueve bien la pelota y, si tienen su día, le pueden hacer daño a cualquiera. Que se lo digan al Cayón, que antes de salir al césped llevaba en el pecho la medalla de imbatido y noventa minutos después lo abandonó goleado. En ocasiones el fútbol es bien simple: el rival fue mejor, ganó y ya está. 

El líder jugó no sólo el mejor encuentro desde que empezó la temporada, sino uno de los más completos que se le recuerdan en El Malecón en los últimos tiempos. Lo hizo todo bien y se le pueden poner muy pocos peros. Apenas cometió errores y, visto en perspectiva, podría decirse que si juega siempre a semejante nivel no va a haber forma de hacerle frente. Por fortuna para los rivales, el equipo de Chiri no va a practicar siempre un fútbol tan bueno como el que ofreció frente al Cayón, donde movió el balón con soltura y el desplazamiento de los futbolistas sobre el campo en ocasiones recordó a una máquina perfectamente engrasada y a punto. Los blanquiazules entraron entonados desde el principio, con las ideas claras, y supieron hacerle daño a su oponente donde más le duele. 

El Cayón es un equipo que quizás no despliegue un fútbol vistoso, pero reúne otras virtudes. Ofrece garra, disciplina táctica, se repliega que da gusto verlo y se puede aprender lo que significa defender viéndolo hacerlo. Con esas armas se presentó en Torrelavega y, sin más ayuda que su fe en que le suelen servir casi siempre, afrontó el partido. Lo que no esperaba era una Gimnástica que se había estudiado sus flaquezas y que lo rompió a base de velocidad en el desplazamiento del balón y con aperturas hacia el exterior, para aprovechar la rapidez de sus delanteros. 

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