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Cuando nadie lo esperaba

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Un lance del partido disputado en los Campos de Sport de El Sardinero. / Daniel Pedriza

  • El Racing B se lleva la Copa Federación con un gol de Pablo Goñi en el minuto 92

El Rayo Cantabria le ha tomado el gusto a los finales inesperados. Se pasa casi noventa minutos siguiendo el guión y en la última intervención de la última escena decide actuar por su cuenta e improvisar. A veces le sale bien, como le pasó el otro día en el partido de Liga frente al Meruelo, cuando Nata marcó en la última jugada; y otras mal, como le pasó ayer en la final de la Copa Federación, en el que aguantó el empate a cero hasta el final, sin perder la compostura, y en la última ocasión cometió un error que le costó el trofeo.

A veces suceden estas cosas en las finales. Los dos equipos se pasan todo el tiempo aguantando el tipo, atacan, generan ocasiones, disponen de dos o tres oportunidades para desnivelar la balanza, pero unas veces un defensa bien colocado, otras la mala fortuna de dar en el palo y otras la intervención del portero –muy bien ambos hoy, tanto Rafa como Viorel, que fue elegido mejor futbolista de la final –, frustran cualquier intento de gol. Y cuando ya todos dan por acabada la historia y esperan una prolongación o una tanda de penaltis, en una acción a balón parado, una de tantas, pero la última, se produce lo que parecía imposible. Un desajuste en defensa, tal vez los nervios, la tensión, un futbolista que llega antes que su marcador… y gol. Fin de la historia.

El respeto presidió el inicio del choque. Los dos equipos, conscientes de lo que se estaban jugando, decidieron no asumir riesgos de entrada. Empezaron tanteándose, estudiando los movimientos del rival como ajedrecistas. Se podía leer perfectamente la disposición táctica sobre el césped, con los futbolistas colocados en su posición, como en un partido de futbolín. Cuatro atrás, doble pivote, dos interiores, un par de atacantes.

El Rayo Cantabria, como era de esperar, trató de tomar la iniciativa. Bien dirigido desde la media por Essomba y Jerín, trataba de buscar tanto a Domi como a Sosa, que tal vez son los dos jugadores con mayor presencia ofensiva del equipo. Sin prisa, cocinando las jugadas lentamente, buscaban la manera de acercarse al área. Poco a poco fueron llegando las ocasiones. Las primeras oportunidades las tuvieron Perry y Nata, pero en ambos casos la defensa del Racing B estuvo atenta.

Velocidad

Esos primeros intentos dieron un poco más de impulso al juego del equipo de Herrera, que ganó velocidad en la transición y algo más de profundidad. Se podría afirmar que fueron los mejores minutos del conjunto blanquiazul, que mantenía controlado al Racing B, agazapado entretanto en su propio campo sin apenas mostrar sus dientes. El equipo que dirige José Moratón parecía adormilado, aunque se le veía cómodo aguantando atrás y saliendo de vez en cuando por la derecha, donde Prada mantenía su intenso duelo con Sofi.

La primera media hora fue para el Rayo, que dominó, generó alguna ocasión y puso algo más de carácter. Pero a partir de ahí el Racing B decidió abandonar su guarida, se sacudió la pereza y buscó el área. A consecuencia de ello, el ritmo del partido fue más alto. Aparecieron Pau Miguélez y Prada, que dispusieron de buenas oportunidades para marcar, pero se toparon con Rafa, que se puso la capa de superhéroe y salvó a su equipo.

La defensa del Rayo se desajustó en el último tramo del primer tiempo, algo que no gustó nada a un Sebastián Herrera que se agitaba nervioso en la banda. Las cosas no le iban bien a su equipo, que para colmo perdió a uno de sus referentes en ataque, Domi, que tuvo que ser sustituido cerca del descanso debido a una molestia muscular.

Hora de despertar

Tardó el Racing B en entrar en juego, que para ellos se inició en el último cuarto de hora de la primera parte. Después del descanso regresó al campo con la misma actitud e idéntica velocidad, obligando al Rayo a elegir entre recomponerse o sucumbir. Optó por lo segundo. No era cuestión de tirar a la basura la final por una cuestión de falta de arrojo, así que adelantó líneas y buscó la portería. Entonces le llegó el turno a Viorel, que puso a prueba el estado de sus reflejos en un par de remates de Ibón, uno de los futbolistas más activos de la segunda mitad.

Nada hacía prever que sucediera algo en los últimos minutos que rompiese el equilibrio. Los jugadores de ambos equipos contemplaban ya la posibilidad de dejar pasar el tiempo y evitarse un disgusto de última hora. Pero a veces las cosas no salen como uno se las espera, sobre todo en una actividad tan poco previsible como el fútbol. Y entonces apareció Pablo Goñi, recién incorporado procedente del primer equipo verdiblanco. Último minuto. Ya no queda tiempo. Saque de esquina que efectúa Richi, Unai consigue rematar, Rafa la despeja y el balón le llega al delantero racinguista, que no perdona. Un error defensivo dejó al Rayo sin la posibilidad de levantar la Copa Federación. Entretanto, los futbolistas del Racing B, que no se lo podían creer, se abrazaban en una montonera, locos de felicidad y campeones.

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