fútbol | 3ª división

La Gimnástica se reencuentra

Acebo, del Barreda, centra entre los gimnásticos Mario y Héctor.
Acebo, del Barreda, centra entre los gimnásticos Mario y Héctor. / María Gil Lastra
  • Los torrelaveguenses vuelven a ganar después de dos jornadas tras la reaparición de Vitienes, autor de dos goles y de la asistencia del tercero

La casualidad no es más que la causa ignorada de un efecto desconocido. Casual o no, la reaparición de Hugo Vitienes, tras un par de encuentros en la grada cumpliendo una sanción, coincide con un nuevo triunfo de la Gimnástica después de dos partidos sin lograrlo. No obstante, la participación en la victoria del centrocampista dista de resultar un mero hecho coincidente. Dos goles y una asistencia son argumentos más que suficientes para justificar esta reflexión. Con el regreso del extremo, Chiri volvió a alinear a un once muy similar al habitual, con una línea de cuatro atrás bastante reconocible, Siro y Víctor en el doble pivote, Vitienes pegado a la cal por la derecha y Héctor, que debutaba como titular con la camiseta blanquiazul, por la izquierda, y arriba, dos puntas, Primo y Briz. En el banco de los reservas se sentaron esta vez Jony y Maxi Sepúlveda.

El partido, condicionado por la lluvia y el estado del césped, resbaladizo, rápido en unos sitios y lento y pesado en otros, no tenía el aspecto de resultar favorable a aquellos equipos como la Gimnástica que, cuando puede, prefiere jugar con el balón a ras de la hierba, combinar en corto y efectuar de cuando en cuando cambios de orientación y pases en profundidad tanto a los interiores como a los puntas. No obstante, había que adaptarse a la situación tanto del tiempo atmosférico como de un oponente, el Barreda, que se presentaba con la etiqueta de conjunto difícil de superar y en racha. El conjunto de Alejandro Cayón venía de ganarle al Racing B en su campo y parecía dispuesto a repetirlo ante el líder. Eso es algo que en el vestuario torrelaveguense conocían todos y por ese motivo salieron a afrontar uno de esos choques duros, de los que levantan dolor de cabeza a cualquiera.

En efecto, desde el inicio, el transcurso del choque se encargó de verificar los temores gimnásticos: mal día para el fútbol de posesión y rival empeñado en hacer sangre de un oponente que no se encontraba a gusto. Tenía toda la pinta de ser uno de esos choques feos, con veinte tipos peleándose en el centro del campo y que se iba a decidir en alguna jugada aislada, consecuencia de un error en un despeje o una carambola. Pero en la Gimnástica están entrenados para afrontar la adversidad tal y como llega y, si no quedaba otra que chapotear y pegar balonazos, pues se hacía y ya.

Dominio visitante

Desde el principio, la Gimnástica quería mostrarle al Barreda que no se iba a dejar amedrentar e hizo todo lo que pudo para dominar el juego y generar ocasiones de gol. Bien pronto tuvo la primera, en una acción de Óscar Briz que fue anulada por fuera de juego. El equipo local también tuvo su oportunidad minutos más tarde, con un remate de Jesús Lombilla. Primo también quiso formar parte del elenco de futbolistas con opciones de marcar y dispuso de una buena ocasión en un uno contra uno que Peláez solventó con éxito. Y entonces, cuando todos pensaban ya en retirarse al vestuario y entrar en calor y cambiarse la ropa mojada, llegó Vitienes, en una de sus acciones características, y envió el balón al interior de la portería.

Luis Alberto, sin darle casi tiempo a su rival para ordenarse sobre el terreno, hizo el segundo a los tres minutos de reanudarse el choque. Hugo Vitienes ejecutó un lanzamiento de falta y puso el balón al segundo palo, donde el central, que se había quedado solo tras un error de marcaje, solo tuvo que anteponerse en la trayectoria del balón y orientarla entre los tres palos. Este gol hizo tanto daño a los locales como el primero y les dejó en una situación muy difícil de arreglar. A la Gimnástica se la puede ganar, por supuesto, pero remontarle dos goles entra dentro de las situaciones improbables hoy por hoy. Cómodos sobre el campo, los torrelaveguenses se limitaron a retrasarse unos metros y trataron de cerrar cualquier hueco, haciéndole mucho más difícil la tarea a los jugadores del Barreda, que pusieron más voluntad que fútbol. Para colmo, les sucedió lo que suele ocurrir en estos casos, que el rival les hizo otro gol aprovechándose de los espacios atrás. El autor, Vitienes.